Humor Gráfico, L'Avi, Lidón Barberá, Número 30, Opinión
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Obamas de ir por casa

Por Lidón Barberá / Ilustración: L’Avi

Lidón Barberá

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Obama iba a molar. Iba a ser el primer presidente negro y encima iba a ser presidente después de Bush, algo que automáticamente significaba molar el doble. Iba a ser un presidente diferente, que iba a cambiar la vida de la gente. Iba a hacer un montón de cosas por los inmigrantes, por los pobres, por las minorías raciales… Obama iba a ser lo más. Pero, pasada la mitad de su segundo mandato, ya no parece que Obama mole tanto.

Desde que Obama llegara a la Casa Blanca ha sido, sobre todo, fuente de inspiración para políticos de todo el mundo y de todo pelaje. Hasta el candidato a la alcaldía de un pueblo de 500 habitantes ha usado alguna vez un lema que recuerda, muy al estilo de su zona, al archifamoso ‘Yes we can’. O Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, ha seguido la estela del presidente norteamericano de aparecer en programas televisivos de máxima audiencia y sin relación con la información política, como su llamada a Sálvame.

Obama iba a molar y lo peor que ha hecho es crear un modelo que todo el mundo cree que puede copiar con éxito. Si Obama interviene en el centro de un círculo de simpatizantes, los políticos de todo el mundo deciden que es también la forma de organizar un mitin. Si para la campaña de Obama, las redes sociales eran una parte fundamental, montamos una página de Facebook para nuestro candidato en la que pose con una camisa blanca de mangas dobladas y sonría a diestro y siniestro y tenemos la campaña encarrilada.

Pero cuando las cosas se quedan en las formas… mal vamos. Especialmente cuando falta lo único que probablemente ha salvado al presidente norteamericano durante estos años: el carisma. Hay gente que nunca puede sonar cercana, a la que nunca te puedes creer en redes sociales, que se asusta cuando tiene demasiado cerca a un ciudadano que a lo mejor no le dice exactamente lo que quiere oír.

Quizá Obama pase a la historia como el presidente de las grandes expectativas (incluso esperanzas) que nunca llegaron a cumplirse. El que iba a molar pero se quedó en icono con Nobel de la Paz incorporado. Pero también pasará a la historia por haber creado un estilo que, tecnología mediante, ha sido imitado hasta por los presidentes de escalera. Solo el tiempo dirá si el propio Obama estaba tan vacío como sus imitadores.

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L'Avi

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