Alaminos, Ecto Plasta, Humor Gráfico, Número 31, Opinión
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Deprecciones

Por Ecto Plasta / Ilustración: Jorge Alaminos

Ecto Plasta

Ecto Plasta

Vuelve la fiesta de la democracia tal y como lo hace el almendro en navidad, con ese aburrimiento de lo predecible que nos deja indiferentes y con poca gana. Las elecciones están a la vuelta de la esquina recordándonos, aunque por desgracia ya lo tenemos más que claro, que nuestros políticos, a los que les pagamos el sueldo, los trajes, los vicios, los viajes… son realmente lamentables. No hay nada más deprimente que darse cuenta de lo poco que hay que celebrar. Siempre se puede pensar que mejor así que de la otra manera, y cierto es, pero a lo que no nos puede llevar este pensamiento (derrotista) es a conformarnos con el simple acto de votar. La democracia debería consistir en algo más, tener unos mínimos; unos políticos decentes que traten de explicarnos o hacernos partícipes de sus planes para la nueva legislatura, para esos próximos cuatro años en los que los sufriremos (porque no hacemos otra cosa que no sea esa: sufrirlos). Pero de sus ideas, de sus aspiraciones y por qué no, de las dificultades que prevén tener para llevar a cabo sus políticas nada nos cuentan. Quizá porque aquellas sean sólo de su interés (y de los suizos) y éstas no cuenten con tenerlas, pues poca oposición hacemos.

Nuestra clase política, sea casta o no, carece de ideas, de planes, de proyectos… Fundamenta sus campañas en ridiculizar al oponente haciendo lo anterior tan evidente que la fiesta de la democracia se convierte en depresión democrática (depre-elección). Termina uno votando por simpatía (?!), por afinidad al insulto o a quién va dirigido. Nos rebajan así a su mismo nivel. Entramos en un laberinto del que es difícil salir. Una manera de lo más arriesgada de ejercer nuestro derecho al voto.

A pesar de esto, y como siempre hay que tratar de rizar el rizo, en la actual campaña nuestros próceres han decidido arremeter contra ellos mismos, contra los de su misma clase y condición, bien por despistar, bien por confundir. Quizá porque no lleguen a tener, ni tan siquiera, dos dedos de frente. Consiguen así alcanzar nuevas cotas de caos y confusión. Ya se sabe que a río revuelto ganancia de pescadores, o de votos, o vaya usted a saber.

Alcemos, de todas maneras, nuestras copas y brindemos por la gran fiesta que nos espera, no se queden con mal cuerpo si las cosas no salen como quisieran, cuatro años pasan volando… ¿o no?

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Jorge Alaminos

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