Alfredo Piermattei, Humor Gráfico, Número 30, Opinión, Tonino Guitián
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Y caerán los palos del cielo…

Por Tonino Guitián / Ilustración: Alfredo Piermattei

Tonino Guitián

Tonino Guitián

Los presidentes de los Estados Unidos de América no son los únicos del mundo que manejan su país con todos los poderes que posee un títere, vale, pero sí son los que ponen más énfasis en que ese hecho parezca “normal”. Esto es, quizás, porque por la cuestión de la cercanía el fabricante de marionetas le pone más cariño en la verosimilitud y en que no se vean los fallos.

En el resto del sistema solar, como no nos da tiempo a nada, nos perdemos esas campañas presidenciales llamadas “Super PACs” donde van ricos y famosos, incluidos seguramente la familia de Ana Botella y la hija de Botín, a pagar su cubierto y a su líder, que tiene que demostrar que sabe llevar un smoking, hablar en público y tener una mujer deliciosa con cualidades domésticas complementarias, de esas mujeres fabulosas que solo piensan en fornicar con su elegido esposo y con nadie más en el Universo. Por cierto, y hablando de sexo: todo el mundo sabe que pensar en un presidente de los EEUU en erección conlleva inmediatamente a la condenación eterna, por eso –la razón es obvia– nunca ha existido hasta nuestros días una presidenta. Por eso y porque Edward Bernays falleció sin dejar instrucciones sobre este asunto del poder femenino. El entusiasmo nacional patrio es tan grande –y aún más si lo comparamos con el español– que sin duda les saldría o bien una presidenta con una tetas durísimas y un culo con hoyuelos y en forma de manzana o bien una Evita Perón pero de esas con las que puedes salir de francachela.

En fin, que los estadounidenses son la monda. Primero por llamarse a sí mismos estadounidenses de América, cosa que debe hacer una gracia infinita a los demás estadounidenses de América, y luego por una serie de cuestiones que al final concluyen en que Jesús Hermida –Dios lo tenga en su Gloria– y José María Aznar cambien su acento y forma de hablar el castellano por osmosis.

Como lo de poner una mujer en la presidencia ya hemos dicho que no entra aún en el ámbito de las relaciones públicas y el marketing, el último presidente que fabricaron fue Obama. Obama es medio valenciano, porque se llama Barack, aunque todo el mundo piensa que se llama Michael. Quizá fue elegido porque un Obama saca o otro Osama, especialmente si Obama es Hussein y el lío que había armado Bush Jr. era imposible de explicar sin sacar ante el público expectante a alguien muy potente. Y así nació Obama y el primer decenio del siglo, que a todos nos parecía el momento idóneo para acabar con el hambre en el mundo y que todas las mujeres nos sintiéramos bonitas, como dicen las misses, pero no.

Barack (solo los que somos muy íntimos lo llamamos así) tiene algo que le asemeja a los Globetrotters de Harlem, solo que él no es de Harlem: es cercano, comprometido y quiere que todos los americanos tengan servicio estatal gratuito de odontología, porque con la cantidad de azúcar que ingieren se pasan el día cepillándose los dientes, no como nosotros, que no nos los cepillamos nunca. Si Obama fuera de Harlem seguro que no permitiría esas espantosas reacciones en cadena con crisis en sitios tan ricos en potencial como Oriente Medio, Cuba, Venezuela, o en su propia casa con los hermanos de Luther King apaleados por policías mentalmente resentidos porque sirvieron al ejército en las pesadísimas guerras de estos últimos años y al recolocarse parece ser que no sienten las piernas.

Así que el país más libre del mundo y la tierra de las oportunidades sigue teniendo clases, como en la Edad Media; vaya, vaya…

No alarguemos más la cuestión: ¿qué conclusión debemos sacar, nosotros los españoles, de todo esto? Pues muy sencillo: que ser español o griego viene a ser como ser latino o afroamericano en EEUU Y cuando uno pertenece a esas comunidades y no se ha estado en el famoso rancho de Texas se debe saber que va a ser duro que consigamos vernos a nosotros mismos en el espejo y darnos cuenta de que somos los que vamos a recibir los palos cuando vayan cayendo. Solo queda una salida, que debería figurar escrita en letras de oro en los lemas de las naciones: hay que dar codazos a diestro y siniestro y pisar cabezas si no quieres acabar en una patera porque ninguna ley social va a ampararte.

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Alfredo Piermattei

Alfredo Piermattei

1 Kommentare

  1. Trempantempaito dicen

    La verdad es que los españoles no son los únicos en practicar un antiamericanismo irracional, ignorante, pero al menos, a un servidor, quizás por el hecho de ser obligado a serlo, sí que le parecen los más pedantes, resentidos y envidiosos, en el momento de explicitarlo.
    Así que antes de replicar una posible controversia sobre las generalizaciones baratas sobre cualquier colectivo ( no me digan españoles que no es lo primero que les ha venido a la cabeza al leer el primer párrafo de mi respuesta ), del todo extemporania por causa del propio comentario; antes digo, pondría el acento en el verso de un poeta, español por cuerto, y que reza de la siguiente manera:

    ¡ Ay cascanueces vacías !

    ¡ Ay Colón de cién vanidades !

    Que vives de supercherías,

    como si fueran verdades.

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