Alaminos, Humor Gráfico, Número 29, Opinión, Paco Sánchez
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Proyecto ‘HeroRato’

Por Paco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Paco Sánchez

Paco Sánchez

El olfato de las ratas es tan fino que puede salvar vidas humanas, y lo está haciendo en África. Niko Mushi, habitante de la zona del monte Kilimanjaro, en Tanzania, trabaja con ratas gigantes africanas desde hace varios años. Como todos en su pueblo, las odiaba, pero ahora disfruta de su compañía. “Son como mis amigos”, dice, pero admite que fue escéptico cuando el hombre que concibió la idea de HeroRats (Ratas héroes) le dijo que estos roedores podían oler artillería. “Pensé que tal vez estaba bromeando. Me sorprendió que las ratas pudieran hacer algo así”. Mushi estaba aterrorizado cuando se llevó por primera vez a uno sus protegidos roedores a un campo minado de Mozambique. No quedó muy alentado por los esqueletos de algunos civiles y soldados que habían tomado desafortunados pasos en ese campo antes que él. Pero su rata encontró 16 minas terrestres ese día. “No somos buenos amigos de estas criaturas”, dice Mushi de sus compatriotas, “pero después de que la gente vea el trabajo que están haciendo, cambiarán de opinión”. El prejuicio contra las ratas está en “lo profundo de la psique” y sus raíces están en la Edad Media, cuando los roedores transmitían enfermedades, afirma Weetjens, creador del proyecto de HeroRats. El coste de entrenar a una rata es de 8.000 euros, casi un tercio de lo que cuesta adiestrar a un perro.

–Gurb, ¿qué te parece este documental que están echando en televisión? ¿Interesante, verdad?

–Espera que saque la calculadora. Vamos a ver, con los 99.000 euros que se fundió Rodrigo Rato con su tarjeta black se podrían adiestrar doce ratas, que a una media de 16 minas antipersona al día, darían un total de 70.080 explosivos mortíferos detectados al año. No está nada mal. Y ya ni te cuento con los 600.000 euros anuales que se estaba levantando el colega por ser asesor de Telefónica, Banco de Santander y Servihabitat. Y ni te digo con los casi 2,5 millones de euros al año que se llevaba por estar al frente de Bankia. Y eso sin hablar del dinero negro, del blanqueo, del fraude, del alzamiento de bienes…

–Pues me acabas de dar una idea, Gurb. Tú y el documental que estaba viendo. No sé si al final de todo este proceso bochornoso Rato acabará o no condenado y tampoco sé si terminará con sus huesos y su jeta en el trullo. Pero si es así, sería todo un desperdicio tener a un bicho con ese olfato entre rejas viviendo de lujo. No estaría mal idear algo así como el proyecto ‘HeroRato’. Casi no haría falta adiestrarlo para detectar dinero negro, corruptelas varias, chanchullos financieros, despilfarro en las administraciones, pago de comisiones, etcétera. Y él también saldría muy beneficiado, pues se le daría la oportunidad, como a esas ratas de África, de pasar de villano a héroe. Eso sí, cada noche debería volver a la trena a dormir y el resto del día se lo pasaría olfateando podredumbre e inmundicia humana por calles y despachos, custodiado de cerca por una pareja de guardias civiles.

–Me parece una idea genial, terrícola. Yo creo que hasta deberías patentarla y no sólo por Rato, sino por los cientos de chorizos enchironados que podrían ayudar a reparar todo el daño que han hecho a este país. Sí, está muy bien. Chorizo huele chorizo. Rato huele rata. Y así también se podría recuperar parte o todo el dinero que se han llevado por el morro con sus malas artes. Que alguno ha ‘trincao’ cinco millones de euros, por ejemplo, pues hasta que no consiga restituir esa cantidad de dinero, con lo recuperado de otros chorizos cazados con su colaboración, no estará en paz económica con el país.

–Pues poco a poco va tomando forma el proyecto ‘HeroRato’. Aunque me surgen algunas dudas. Gurb, habrás oído alguna vez eso de que perro no come carne de perro. ¿Y si Rato no quiere comer carne de rata?

–Pues yo creo que todo es cuestión de un buen adiestramiento. El olfato lo tiene desarrollado más que de sobra. Se lo podían llevar durante un tiempo a una cárcel africana, de Tanzania por poner un ejemplo, y allí, entre mendrugos de pan, cucarachas y los malditos roedores, seguro que volvía a España deseando participar en el proyecto.

–¡Ay Gurb!, creo que se nos está yendo un poco la olla. Pero si Rato no ha pisado todavía ni el talego y a estas horas debe estar tomándose unas copas en algún club exclusivo de Madrid. Mejor vamos a seguir viendo el documental. Esas ratas que salvan vidas sí que son héroes. Aunque habría que decir heroínas.

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Jorge Alaminos

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