Humor Gráfico, Número 29, Ricardo Núñez
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Los mundos de Gurb

Por Pedro Pérez Díaz / Viñeta: Ricardo, El Dibujante Indignado

Rodrigo Rato, vicepresidente económico del gobierno de Aznar, director del FMI y de Bankia, asesor de Telefónica y gurú económico del neoliberalismo, de la economía capitalista y el ejemplo perpetuo para la derecha española. Hasta que estalló el escándalo Bankia. En ese momento comenzamos a conocer quién es Rato realmente. En ese momento comenzaron a llegarnos las pruebas de que no se trata del autor del milagro económico español, como pretende hacernos creer la derecha, sino de otro supuesto defraudador dentro del gobierno, otro corrupto que con mentiras y falsas promesas disfraza sus propios intereses económicos y personales.

Pues bien, ahora conocemos que se acogió a la amnistía fiscal de 2012 con dinero procedente de sus cuentas en Suiza. Este es un claro ejemplo de la corrupción que se da en la política española y europea. Creo que cualquiera puede darse cuenta de la gravedad de que un ex ministro de economía, ex vicepresidente y ex director del FMI tenga cuentas en un paraíso fiscal y se dedique al blanqueo de dinero, más aún cuando siempre se ha mostrado tan crítico con el asunto.

Mientras tanto, el Partido Popular intenta convencernos mediante su clásica estrategia: decir que ellos no sabían nada acerca del tema. Esta estrategia es la que están utilizando en todos sus casos de corrupción. Podemos tomar el ejemplo de Bárcenas, al que ahora nadie parece conocer y que según ellos señalan como único culpable (eso sí, protegiéndolo ante la justicia, no vaya a ser que le dé por hablar).

Porque tampoco se trata de un caso aislado, como pretenden hacernos creer. La corrupción es un mal sistemático en los gobiernos del bipartidismo, sobre todo en el PP. Mientras escribo esto leo la aparición de un nuevo caso de corrupción. Esta vez se trata de unas comisiones ilegales cobradas por Trillo y Martínez Pujalte. Día y noche aparecen nuevos casos de corrupción, y la sensación que da es que no conocemos ni tan siquiera la punta de este gigantesco iceberg.

¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar la existencia de esta desigualdad en nuestro país, esta diferencia entre, por un lado, una casta privilegiada, con los medios políticos y económicos en sus manos y que no necesita rendir cuentas a la justicia y, por otro lado, de una población sin trabajo, o con trabajo precario, que ve como día a día se le recorta en sanidad, educación y otros servicios, y cuya gran reivindicación es “techo, comida y trabajo”? ¿Qué más hace falta para que entendamos que este partido no persigue una regeneración o un cambio de rumbo, sino seguir manteniendo las mismas prácticas que le han traído hasta aquí, y aún de forma más opaca que hasta ahora? ¿Qué tiene que pasar para que nos demos cuenta de que no representan un cambio en ningún modo, sino el mantenimiento de un sistema neoliberal que promueve la corrupción, los recortes de derechos y la desigualdad?

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Ricardo

Ricardo, El Dibujante Indignado

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