Ecto Plasta, El Koko Parrilla, Humor Gráfico, Número 28, Opinión
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Ley Mordaza

Por Ecto Plasta / Viñeta: El Koko Parrilla

Ecto Plasta

Ecto Plasta

Suelo escribir estas columnas con música de fondo, no muy alta, por aquello de la concentración, pero lo suficientemente audible para dejarme llevar por lo que me sugiere. Imagino que esto influirá de alguna manera en el resultado final de lo que termina publicado en Gurb. Sabrán perdonarme.

Hoy suena EELS, su último disco. Un hombre particular donde los haya, que bien merece un poco de atención en lo musical y en lo literario. Su único libro publicado, Cosas que los nietos deberían saber, es genial, no siendo otra cosa que unas memorias en las que relata su, digamos, azarosa vida marcada por la tragedia. A pesar de ello, siempre es capaz de arrancarte una carcajada y si una lágrima atreve a asomarse, invariablemente se convierte en sonrisa. Pocas personas tienen esa capacidad. Un tipo totalmente autodidacta o como les gusta decir a los americanos; un hombre hecho a sí mismo. Compone una música y la canta de una forma tan personal que es imposible no reconocerlo en cada canción. Melodías, que por otra parte, suelen llevarle a uno por los caminos de la nostalgia, sobre todo en sus primeras grabaciones. Será por mi condición de fantasma, ¿quién sabe?, que acostumbro a dejarme arrastrar más de lo debido por la melancolía cultivándola con cierto afán.

Cuento todo esto en un monográfico dedicado a la llamada ley mordaza porque realmente poco tengo que decir que no se haya dicho ya, sería repetirse, sería volver a contar lo mismo. He decidido amordazarme a mí mismo y no escribir sobre los despropósitos de la administración pepera. El peligroso recorte de libertades que nos supone y lo paradójico que resulta que se hayan tomado la molestia de aprobarla, siquiera sugerirla. Ellos que son tan de mirar para otro lado, tan de seguir a lo suyo sin que nada importe. Con una prensa silenciada por el capital, vendida al mejor postor y con miedo a no obtener los suficientes beneficios en el siguiente reparto de dividendos poco importa lo que se pueda escribir o contar.

Supongo que se pusieron nerviosos con las grabaciones aparecidas en internet de policías dando leña, o que se quieren reservar un derecho tan nuestro y tan inquisitorial como es el de la censura. Como dije antes, nada de lo que escribo es nuevo. Llevamos una larga legislatura que parece no tener fin y las ideas, por lo menos las mías, han dejado de ser originales o de tener gracia (si es que alguna vez la tuvieron). No tengo la capacidad de Mark Oliver Everett de ir arrancando sonrisas en cada frase, en cada verso. Así que déjense llevar por una buena canción cómodamente sentados en un sofá y alumbrados por una cálida y tenue luz. Para todo lo demás ya está la vida.

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PEDRO EL KOKO PARRILLA

El Koko Parrilla

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