Adrián Palmas, Ecto Plasta, Humor Gráfico, Número 29, Opinión
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Esos hijos de…

Por Ecto Plasta / Ilustración: Adrián Palmas

Ecto Plasta

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No cabe duda de que en los tiempos que corren no queda más remedio que denunciar o, por lo menos, escribir sobre la cantidad de hijos de… que conviven con nosotros. Quizás sea una labor titánica intentar condensar, en poco más de un folio, la historia de todos aquellos que desde un cargo público nos han perjudicado lo suficiente como para ser dignos de llevar semejante apelativo; aunque hay que reconocer que algunos le han puesto empeño.

Desaprovecharé de todas maneras esta oportunidad que se me brinda sabiendo como sé que otras muchas me surgirán, seguramente, a la vuelta de quince días: arrieros somos… No hago, pues, esta omisión o dejación de funciones con demasiada pena ni cargo de conciencia, confiando además, que el estimado lector hará la vista gorda y no tendrá en cuenta la relajación que vengo mostrando desde hace algunos números; pero la vida no es demasiado larga y otros sucesos merecen ser contados.

Desearía, por tanto, referirles una estupenda iniciativa que acabo de conocer hace tan solo unas horas y que demuestra que hay muchas personas que merecen la pena. Yo, que hago del pesimismo una forma de vida, lo mismo que otros hacen lo propio acopiando dinero ajeno, quisiera ser optimista o al menos positivo y hablarles de un proyecto de préstamo de libros muy particular.

BookCrossing-Spain es una iniciativa estadounidense hecha realidad gracias a internet (hay que reconocerles a los americanos que para estas cosas tienen una gran capacidad), tan genial y simple como es el abandono de libros en cualquier lugar en el que puedan ser recogidos o encontrados por otras personas. Estos libros van acompañados de una pegatina con el nombre de la web y un número identificativo que permitirá al nuevo lector o poseedor contar, de forma anónima si se prefiere, que tiene el libro en su poder, lo que le ha parecido su lectura y el nuevo lugar en el que lo ha dejado tras este préstamo tan singular. Se construye así toda una biografía para cada uno de los libros que nos hará viajar no sólo a través de sus páginas sino, además, a través de sus lectores. Seguramente habrá otras muchas acciones de similar naturaleza que desconozco y que merecen ser nombradas. No he tenido tiempo a investigar, la noticia es fresca para mí y, de alguna manera, me urgía divulgarla. Así lo hago con la esperanza de que algún posible sufridor de esta columna tome parte en tan fantástica iniciativa y se olvide un poco de todos aquellos que consagran sus actos y su vida a lo material, acaso al robo.

Como dije al principio hay otras historias que merecen ser contadas y una que promueva la lectura bien merece unas palabras.

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Adrián Palmas

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