Francisco Ortiz, Gatoto, Humor Gráfico, Número 27, Opinión
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With God On Our Side

Por Francisco Ortiz / Ilustración: Gatoto

Francisco Ortiz

Francisco Ortiz

¡Qué bien huele un colegio! No puedo evitar ponerme la sonrisa cuando, por la mañana, acudo al cole con mis hijos. El colegio ha sido siempre el refugio de mi infancia, la sede de mis andanzas. Miro ahora los dibujos de los niños, los lemas: “todos somos iguales ante la ley”, “Educar para la vida”. En nuestros hijos, en sus pequeñas victorias, depositamos nuestros más puros ideales de un mundo mejor, en democracia, en libertad, sin racismo ni opresión.

En efecto, la comunidad en la que viven los niños traslada su modelo de sociedad a los más pequeños. Como bien ha dicho el filósofo Fernando Savater: “Por medio de estímulos, casi todo en la sociedad humana tiene una intención decididamente pedagógica”. La democracia, el socialismo, el cristianismo, el liberalismo, el nacionalismo, exigen el condicionamiento de los cachorros de ciudadano, a riesgo de caer en la propaganda. Aquí hay un dilema importante entre educación y adoctrinamiento.

Llegados a este punto nos planteamos: ¿cuál es el modelo educativo a seguir? ¿Debe el colegio preparar competidores en el mercado laboral o formar humanos libres? ¿Debe potenciar el cole la originalidad o bien mantener la identidad tradicional del grupo? ¿Va a mantener el orden ideológico, religioso, existente, o bien va a observar una neutralidad escrupulosa ante las muchas maneras de vivir? Durante mucho tiempo he estado pensando sobre estas cuestiones. Y al final me pregunto: ¿Hay una alternativa laica real a la enseñanza de la religión católica en los colegios?

Colegio público Juan de Mairena, Sevilla, 9 de la mañana. Los alumnos entran en tropel y se van instalando en sus clases. Una niña de Primaria, de siete años, es sacada de su clase por su tutora, la “seño”, porque hoy toca Religión. Sus 24 compañeros se quedan, calentitos, en el aula, su clase. Nuestra niña es conducida a la Sala de Profesores, donde repasará su cuaderno de Alternativa. Suele pasar la hora en compañía de su tutora. Pero no hoy, es la hora del café, y la niña queda al cuidado de una interina. En lugar de dar la Alternativa, la pequeña repasa Mates o Inglés. Pero se aburre en la desangelada y fría sala. El curso pasado, en otoño, eran cuatro los peques de su clase los que hacían la Alternativa, y al no disponerse de personal, terminaban en el cuarto de las escobas, más acogedor que la Sala de los profes, recortando figuritas de cartulina. Este año Blanca está sola.

En el barrio la mayoría de las familias no van a misa, son católicos sólo de palabra. Si bien se han vuelto seculares, mantienen a sus hijos en Religión. Socialmente son tradicionales, creen que Dios está de su lado, hacen sus bautizos y comuniones pero no pagan el impuesto religioso. Sin embargo las iglesias están vacías, en una de las ciudades más marianas de España. De hecho, sólo el 34% de los católicos en España se toma la molestia de marcar la casilla de fondos para la Iglesia. Una minoría de familias estamos por un espacio educativo laico, ético y ciudadano, pero el Estado no nos apoya.

Sostiene el teólogo Juan José Tamayo: “El Estado laico en España es algo imposible. Lo impide la misma Constitución de 1978, que niega los principios de igualdad y neutralidad en materia de religión. Lo dificulta todavía más el Concordato de 1979 con el Vaticano, que llena de privilegios a la Iglesia. Al PSOE le corresponde una responsabilidad en esta situación, ya que durante más de veinte años en el poder se ha comportado como un rehén de los obispos”.

En opinión de José Luis Iglesias Fernández, presidente de Asturias Laica, nunca se ha cumplido la aplicación del derecho a la libertad de conciencia. Lejos de ser neutral, el Estado es ya el contratista de más de 15.000 catequistas católicos, y ha introducido la religión católica como asignatura escolar en todos los colegios. Además de esto, se ha quebrado el modelo educativo a través del sistema de conciertos, dividiendo la enseñanza en pública y concertada. Lo público, una vez más, está devaluado, degradado frente a los colegios privados, confesionales, que tienen a Dios de su lado y un ideario nada alternativo.

El gobierno de Mariano Rajoy terminará con el modelo educativo socialdemócrata, aquel que pretendía la igualdad de oportunidades y la gratuidad de la enseñanza. La alternativa de la derecha en materia de Educación está muy clara: una mayoría de enseñanza privada confesional católica concertada. En cambio, la enseñanza pública va a seguir en pésimas condiciones, sumida en una crisis permanente.

Ante este panorama los que somos padres, junto con los profesores que sienten como ciudadanos libres, tenemos que ser optimistas en cuanto que somos educadores. Me dice una amiga, Laura Martín, con razón, que somos responsables de quienes domesticamos. Suena muy Joan Manuel Serrat en aquella canción sobre los locos bajitos pero es así de cierto. De eso se trata, hay que nadar, remontar la corriente y ocuparnos de criar a nuestros cachorros. Aquí nos apunta el amigo Savater que “hay que tener el valor de educar”. Sí, desde luego, pero una “educación para la Humanidad”, según la expresión de Kant.

Viendo la actual situación, con la implantación del rezo en las escuelas, etc… los padres tenemos que echarnos al monte, pasar a la acción. Asociaciones, cooperativas y Ampas ya se organizan y plantean la alternativa a la Alternativa. Gente como Mirabal Ampa, los Altos Colegios Macarena o Ampas en Lucha han dejado el pesimismo y la contemplación a un lado y claman: “Si ellos no se mueven… nos movemos nosotros”. Es así como la sociedad civil da un paso al frente por los niños, que se lo merecen, y por una sociedad más igualitaria, libre de las sotanas del Papa peronista y del oscuro Rouco.

“El país en el que he crecido y vivo,
Tiene a Dios de su lado,
Nunca se hacen preguntas,
Cuando Dios está de nuestro lado,
Porque no se cuentan los muertos,
Cuando Dios está de tu lado”.
Bob Dylan

3 de marzo de 2015

Gatoto

Gatoto

2 Kommentare

  1. juan josé tamayo acosta dicen

    Buenas tardes. Soy Juan José Tamayo. Muchas gracias por tu artículo en el que citas un texto o unas declaraciones mías. Me ha gustado mucho.
    Me gustaría hablar contigo. ¿Puedes facilitarme tu correo o teléfono?

    Saludos. JJtamayo

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