Alaminos, Humor Gráfico, Número 25, Opinión, Paco Sánchez
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Secretos y paraísos

Por Paco Sanchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Paco Sánchez

Paco Sánchez

–Gurb, me tienes en ascuas ¿Cuál es el secreto?
–El secreto está flotando en el viento, en el polvo del viento. El secreto también está en sus ojos. Y está en la Tierra y en el Paraíso.
–Joder Gurb. Eres más críptico que un banco suizo y más misterioso que la famosa lista Falciani.
–Terrícola, yo no tengo cuentas secretas en Suiza ni en Marte. Y te puedo asegurar que mi paraíso no es fiscal.
–Y yo que pensaba que el secreto era un número, una clave. Ya me estaba yo haciendo ilusiones con alguna fortuna oculta en las islas Caimán. No estaría mal que me sacaras de pobre.
–De pobre no te voy a sacar, eso tenlo claro. Pero a lo mejor te puedo ayudar a ser más humano, menos corrupto contigo mismo y con los demás. A no llevarte dinero oculto a Suiza ni a Andorra. A lo mejor incluso te puede venir bien para escribir tu autobiografía íntima, esa que nos ayuda a saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. A encontrar un lugar en el mundo. Sí, un lugar en el mundo.
–Te estás poniendo muy argentino y encima me vienes con el título de esa película de Adolfo Aristarain, esa en la que sale nuestro José Sacristán. Y hablando de autobiografías, hay otra película del mismo director y con Sacristán también de protagonista que va de eso. De un escritor que contrata a un joven periodista para que le ayude a escribir el libro de la historia de su vida.
–Veo que no sólo ves cine checo y polaco.
–No. Anoche mismo que quedé viendo en la tele ‘El secreto de sus ojos’.
–Ves. Al final acabamos otra vez en el secreto. Pero volviendo a esa otra película que me decías. Acuérdate de que ese escritor es un hombre que vive de espaldas al mundo y rehúye sus propios recuerdos. Pero al describir al joven corrector sus experiencias establece un vínculo emocional con su propio pasado y su memoria, recordando su juventud en la Argentina en los años 60 y 70, el clima político durante es época, su primer gran amor, y sobre todo, la relación con quien le daría un curso a su vida: su madre.
–Claro Gurb. Lo recuerdo perfectamente. Su madre es una mujer inteligente, fuerte, comprensiva y comprometida con los ideales de juventud de su hijo, y tiene una inmensa confianza en él. A ella le debe haber sido siempre un espíritu libre, bohemio, fiel a sí mismo y a sus ideales. Y el recuerdo imborrable de su madre es el que despierta en él el deseo impaciente por recuperar todo lo que hasta ese momento creía perdido. Pero fíjate Gurb, de lo que no me acuerdo es de cómo se titula la película. Sé que se llama igual que la madre.
–‘Roma’. Ese es el secreto: Roma.
–¿Roma es el secreto? No entiendo nada.
–Dale la vuelta a la palabra y lo descubrirás.

Jorge Alaminos

Jorge Alaminos

 

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