Artsenal, Humor Gráfico, Número 25, Opinión, Tonino Guitián
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Nadie va a tener piedad de ti

Tonino Guitián

Tonino Guitián

Por Tonino Guitián / Ilustración: Artsenal

Los amantes del “bipartidismo o muerte” os habéis quedado contritos después de comprobar que si bien Monedero estaba manchado por las heces de la corrupción, los partidos de uno y otro signo de nuestro gobierno se ungían de gloria al dejar sin castigo la conducta defraudadora de las personas con las rentas más altas, todos ellos gente de bien, condecorada con la cruz de San Raimundo, el Premio Príncipe de Asturias, la palma de la madre Brígida y demás descacharrantes honores que han ido devaluándose a lo largo de estos años hasta convertirse en caca. El caso empezó hace poco más de tres meses, cuando un juez de Barcelona censuró a Hacienda por amnistiar evasores de la “lista Falciani”. Un empresario, acusado también por fraude fiscal, se quejó al juez de que Hacienda no le había hecho llegar el requerimiento de pago. Aseguraba que, de haberlo recibido, hubiera satisfecho su deuda y habría evitado el proceso y la condena por un delito contra la Hacienda Pública. Yo me enteré de dicha acusación del juez, pero como no se puede echar piedras sobre el tejado de la izquierda nadie me hizo ni puñetero caso y supongo que me colocarían entre los etiquetados por descreídos de las avanzadas políticas progresistas. En muchas tertulias sobre el caso no se nombraba a la familia Botín y en otras se hablaba más sobre la residencia de un tenista que sobre los que fueron exonerados de culpa. Bueno, pues eso no cambia el hecho de que durante el Gobierno de Zapatero se permitió que 558 personas evitaran no sólo las habituales penas de cárcel con las que se castiga estos fraudes sino también las multas correspondientes. El juez, los inspectores, los técnicos, elevaron sus quejas, que también fueron desoídas por el gobierno del PP. Incluso meses después, Rajoy parece que no quiere saber nada del asunto y se ha quedado solo haciendo, una vez más, el pavo decapitado que corre por el corral buscando la salida. Hubo un ex alto magistrado que se defendió diciendo que él no daba lecciones de moral ni de ética a nadie. O sea, que cualquiera en su lugar hubiera aprovechado la circunstancia de mantener ese rostro inmutable habiendo sido miembro de los más altos tribunales y a la vez evasor de los impuestos que todos pagamos, pillado in fraganti y exculpado ipso facto. Yo creo que los asesinos en serie se hacen los mismos planteamientos: por la mañana hay que sonreír a los vecinos y llevar a los niños al colegio y por la noche descuartizar putas en el sótano; al fin y al cabo, mientras nadie se entere, a nadie le importa. Y si el descuartizador es un sobrino de la Casa Real o el hijo de alguien importante, se tomará buen cuidado de que se lleve con la mayor discreción y se le ayude a ser reinsertado aunque sea por algún método conductista. Todo esto podría moverme a la risa, pero por ahora sólo me produce un cierto terror porque la lista Falciani no fue una investigación judicial, sino un ajuste de cuentas personal después de intentar vender las listas y que nadie le hiciera caso. Así que date prisa en tener una renta alta, porque nadie va a tener piedad de ti cuando llegue la ocasión.

Artsenal

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