Ciencia, Economía
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La banca que necesitamos para salir de la crisis

Por Joan Ramon Sanchis.  Domingo, 15 de febrero de 2015

Editorial

  Economía

Tras ya casi siete años de crisis, la situación económica y social en España no deja de deteriorarse, debido en gran parte a las medidas adoptadas por el Gobierno central e impuestas por la Unión Europea. Aunque algunas variables macroeconómicas comienzan a experimentar valores positivos por arrastre de la economía europea, como es el caso del PIB, son del todo insuficientes para afirmar que la recuperación se ha iniciado, pues las tasas de desempleo siguen en valores superiores al 20% y el empleo que se crea es empleo precario, a la vez que los salarios siguen cayendo y las condiciones laborales sufren un deterioro importante debido a la reforma del mercado de trabajo implantada hace ya dos años. Las desigualdades económicas son cada vez más patentes y la exclusión social y la pobreza se manifiestan con fuerza en los colectivos más vulnerables. Dado el panorama expuesto, podemos afirmar sin duda a equivocarnos que las medidas económicas adptadas han estado totalmente equivocadas y la crisis se sigue manifestando en su cara más dura.

Junta de accionistas del Banco de España en el interior de la caja fuerte

Junta de accionistas del Banco de España, dentro de la caja fuerte, en una imagen de 1944. Archivo Ragel.

Uno de los elementos causantes de la crisis económica de 2007-2008 fue el comportamiento del sistema financiero. La venta de hipotecas subprime o hipotecas basura en EE.UU y la financiación desmesurada de inmuebles en España y otros países europeos como Irlanda, provocó la caída de importantes y numerosos bancos a nivel mundial. En España, el exceso de deuda privada debido en gran parte a la burbuja inmobiliaria, dejó entrampados a buena parte de los bancos y cajas de ahorros, lo que unido a malas prácticas de gestión directamente relacionadas con la corrupción urbanística y política, ha supuesto una crisis financiera de enorme calado que ha agravado aún más la situación económica y social del país.

Ante esta situación, el gobierno central español decidió evitar la caída de los bancos en crisis, para lo cual crearon el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) y la Sareb o banco malo, instrumentos a través de los cuales se han destinado ya más de 200.000 millones de euros de dinero público, además de solicitar un rescate bancario a la Unión Europea. Las medidas adoptadas por el Ministerio de Economía y el Banco de España, lejos de resolver el problema lo han agravado aún más. La creación de Bankia y su nacionalización, el saneamiento de cajas de ahorros y bancos que posteriormente se han malvendido a otros bancos españoles (la CAM al Banco de Sabadell por un euro y el Banco de Valencia a CaixaBank también por un euro) y extranjeros (NovaGaliciaBank a un banco venezolano) son algunas de las medidas que se han tomado y que han justificado los recortes en educación, sanidad y servicios sociales, agravando aún más la situación del país.

Pero la pregunta que hemos de hacernos es: después de todo este sacrificio y esfuerzo, ¿están los bancos españoles saneados y en una buena situación financiera? Si realmente fuera así, no tendría sentido que los bancos siguieran sin prestar dinero a la economía productiva. Sin embargo, las elevadísimas tasas de morosidad, cuya media está por encima del 13%, y el grave problema de la deuda privada que aún persiste, unido ahora al de la deuda pública (que ya llega prácticamente al 100% del PIB), impide que los créditos lleguen a los emprendedores, los autónomos, las pequeñas y medianas empresas y las familias. Los bancos siguen centrados en dotar provisiones y en deshacerse de sus activos tóxicos inmobiliarios, más que en prestar a la economía real. Ahora están dedicándose a vender dichos activos a fondos buitres, contribuyendo así a incrementar aún más los casos de desahucios. En este sentido, los bancos se han convertido en uno de los principales obstáculos para salir de la crisis; además de provocarla, nos están impidiendo salir de ella. Y esto es así, no sólo por su mala gestión crediticia y financiera, sino también y sobre todo por sus malas praxis. Tenemos una banca centrada en la especulación financiera, que favorece el fraude fiscal de las grandes empresas y las grandes fortunas a través del secreto bancario, que a través de la ingeniera financiera se aprovecha de la ignorancia de los pequeños inversores colocándoles productos engañosos como las participaciones preferentes y las cuotas subordinadas y que abusa de los clientes bancarios a través de comisiones desproporcionadas, cláusulas suelo y desahucios. Esta no es la banca que necesitamos y mucho menos para salir de la crisis.

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Sin embargo, históricamente ha existido en España un modelo de banca social y de proximidad representada por las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito y cajas rurales. Esta banca sí que se ha dedicado a prestar dinero a la economía productiva y además ha revertido a la sociedad parte de sus beneficios económicos a través de su obra social. Pero las medidas adoptadas por el Gobierno central están produciendo la desaparición de esta banca social. Las cajas de ahorros prácticamente han desaparecido, salvo dos pequeñas entidades, y las cooperativas de crédito y cajas rurales están en peligro de extinción mediante medidas que lo que pretenden es potenciar la creación de grandes bancos y, por tanto, la desaparición de los más pequeños. La concentración del sistema bancario en unos pocos grandes bancos es el caldo de cultivo para los abusos de la banca y está produciendo el fenómeno de la exclusión financiera, que se traduce en el cierre de oficinas bancarias en aquellas poblaciones que no son suficientemente rentables, dejando a una parte importante de la población sin acceso a los servicios bancarios. Este es el resultado de las reformas financieras adoptadas desde la Unión Europea y desde el Gobierno de España: desaparición de la banca social y de proximidad, concentración del sistema bancario y exclusión financiera.

Ante esta situación, la sociedad civil se moviliza y surgen iniciativas de financiación alternativa como son las finanzas solidarias, éticas y colaborativas. A través de nuevos instrumentos alternativos, los excluidos financieramente buscan salir de la exclusión, de manera que acceden a fuentes de financiación a través de instrumentos como el crowdfunding, los bancos de tiempo, las comunidades autofinanciadas CAF, los bancos comunitarios locales, etc. En España, donde apenas ha existido la banca ética, durante estos años está comenzando a desarrollarse con fuerza mediante bancos éticos ya consolidados como Triodos Bank (de capital holandés), y surgen además nuevas iniciativas como son Fiare Banca Ética (una cooperativa de crédito europea creada con capital español y la colaboración con la Banca Popolare Ética italiana), Coop57 (una cooperativa de servicios financieros) y OikoCredit Catalunya. Estas son las opciones que como consumidores socialmente responsables hemos de apoyar, junto con la banca social tradicional española, que aún subsiste (cajas de ahorros y cooperativas de crédito).

La banca que necesitamos

tumblr_inline_njg96vFUCG1t0525lEl libro, publicado en papel a finales del 2013 y editado en versión electrónica a finales del 2014 por Publicaciones de la Universitat de València, analiza con detalle los aspectos planteados en el presente artículo. El estudio, cuyas reflexiones son resultado de más de 20 años dedicados por el autor al estudio de las entidades financieras, ofrece una reflexión crítica sobre la evolución que ha seguido la banca en España y, sobre todo, sobre el papel que ésta ha desempeñado en el desencadenamiento y la profundización de la actual crisis económica. El estudio aporta una visión particular sobre la posibilidad de potenciar una banca alternativa a la que nos ha llevado a la crisis “y nos impide salir de ella”, analizando el papel de un nuevo modelo de banca socialmente responsable, como son la banca ética y la banca cooperativa.

Tras analizar en los primeros capítulos los orígenes y la evolución histórica que ha seguido la banca en España, así como las causas que han producido la crisis financiera tras el verano del 2007 y, sobre todo, la situación crítica actual de la banca a partir de la intervención y el saneamiento de algunas de estas entidades por parte del FROB, el libro pretende ofrecer unas dosis de optimismo “dentro de un escenario realmente complejo”, al analizar la existencia de una banca alternativa basada en los principios de la ética y la transparencia. Así, se presentan las principales características que definen la banca ética, que el autor califica como “un pequeño oasis en medio del desierto, un respiro para la sociedad civil”, y se ofrece información sobre distintos casos de bancos éticos que operan en España. Con ello, el autor pretende demostrar “que es posible una banca diferente a la que hemos tenido hasta ahora y que nos mantiene sumidos en una crisis económica sin fondo”. Por último, el libro ofrece una conclusión final sobre cuál puede ser la banca del futuro. Entre otras cuestiones afirma que “necesitamos una banca ética, social, solidaria, transparente y alternativa, que sea capaz de dar un servicio a la sociedad a cambio de lo necesario y de lo justo, sin abusar de su posición. Necesitamos una banca que priorice la financiación de proyectos socialmente responsables dirigidos a la generación de empleo de calidad y estable y no proyectos especuladores y depredadores del territorio”. El autor explica también que los bancos éticos son Economía Social, y la Economía Social representa, en la actualidad, una alternativa solidaria, ética y sostenible basada en la proximidad interna y externa.

10690043_422530847902353_6176950709606777009_n* Joan Ramon Sanchis Palacio es catedrático de Organización de Empresas de la Universitat de València y autor del libro La banca que necesitamos, entre otros trabajos.

@joanrasan

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Video-presentación del libro:

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