Editoriales, Humor Gráfico, Luis Sánchez, Número 24
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Editorial: La hoja de ruta griega

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   Editorial

Ilustraciones: Artsenal, Luis Sánchez / Viernes, 6 de febrero de 2015

Los griegos han dicho basta ya a las políticas de austeridad impuestas desde Bruselas y Alemania y han otorgado su confianza a Syriza, una formación que en muchas de sus propuestas coincide con el partido Podemos de Pablo Iglesias. Desde el primer día tras su victoria, Syriza se ha mostrado inflexible en la negociación con la troika, a la que no reconoce como interlocutor, ya que la acusa de defender los intereses de los mercados y no de los ciudadanos. En los últimos años, Grecia se ha hundido en la ruina más absoluta, con un índice de paro por encima del 27 por ciento y la economía totalmente estancada. Ante este panorama, los griegos han entendido que no podían seguir sometidos a los dictámenes de Angela Merkel y han optado por un cambio radical. Desde el mismo momento en que Syriza se ha alzado al poder ha dejado sin respiración a la Unión Europea al negarse a pagar la deuda externa en las actuales condiciones onerosas que asfixian al país. Incluso se ha llegado a especular con la posibilidad de que la troika desaparezca al haber perdido su capacidad de interlocución con Atenas. Sin embargo, también han surgido las primeras dudas respecto al partido de Alexis Tsipras, que en una decisión controvertida ha optado por no incluir mujeres en su Gobierno y ha pactado finalmente con los conservadores Griegos Independientes (Anel) para para poder gobernar. Los analistas políticos se plantean si la situación que se está viviendo en Grecia es exclusiva y particular de este país o puede repetirse en España de aquí a un año, cuando se celebren elecciones generales y se dirima finalmente si Podemos se convierte en la fuerza más votada con responsabilidades de gobierno. Cualquiera que haya visitado Grecia habrá podido comprobar que la realidad política y social del país heleno no tiene nada que ver con la de España. Sus comunicaciones son poco menos que tercermundistas, el tren más rápido no supera los cien kilómetros por hora y la estación ferroviaria de Atenas no pasaría de ser una estación de pueblo en nuestro país, por no hablar de las autopistas, que quedan a la altura de las carreteras nacionales españolas. El nivel de renta per cápita está sensiblemente por debajo del español y los servicios públicos, fundamentalmente hospitales y escuelas, se encuentran a años luz de los que disfrutamos en España. Y sin embargo, en la población española está empezando a calar la idea de que el terremoto político ocurrido en Grecia es extrapolable a España.

Sin embargo, han surgido las primeras dudas respecto a Syriza al no incluir mujeres en su gobierno y al pactar con los conservadores

De momento las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dan a Podemos como segunda fuerza política en España. El PSOE dejaría de ser el segundo partido en el Congreso de los Diputados y cedería el testigo al partido de Pablo Iglesias. El sondeo da al PP un 27,3% en estimación de voto, seguido de Podemos, con un 23,9%, y del PSOE, que se hunde al 22,2%. Todo apunta a que Podemos, el partido de los indignados, podría dar un vuelco en el escenario político, romper con el bipartidismo que ha regido nuestro país en las últimas tres décadas e imponer un amplio programa de reformas. Estamos lejos de la cita electoral y es preciso interpretar los sondeos con la mayor cautela posible. Pero es cierto que Podemos aún no ha tocado techo en sus posibilidades de ascenso mientras que el Partido Popular no ha tocado suelo en su declive imparable provocado por las duras políticas de recorte que ha impuesto a los ciudadanos y los numerosos casos de corrupción que le acechan. El PSOE, por su parte, parece noqueado, según el CIS. Pablo Iglesias dijo hace solo unos días que las elecciones serán un plebiscito entre Podemos y el PP, lo cual significaría terminar con un bipartidismo en España para instaurar otro de nuevo cuño. La reciente manifestación de Madrid, en la que Iglesias logró reunir a más de 150.000 personas, fue una demostración práctica de que el sueño de Podemos de gobernar está cada vez más cerca de convertirse en realidad.
Llegados a este punto, cabría preguntarse si, en el caso de que Podemos gane las elecciones, estaría en disposición de negociar cara a cara con Merkel y la troika, como pretende hacer Tsipras. La primera cuestión es que parece poco probable que Podemos logre la mayoría absoluta, de modo que necesitaría apoyos para gobernar. Aquí las combinaciones son variadas y llevarían a escenarios muy diferentes. Un pacto con el PSOE parece complicado, ya que Pedro Sánchez lo ha descartado en todo momento. Más factible se antoja una coalición con Izquierda Unida, que parece al borde del estallido interno por sus luchas intestinas en Madrid, o incluso una fagocitación o fusión de ambas formaciones. Pactos coyunturales con Ciudadanos y otras formaciones minoritarias tampoco pueden ser descartadas.

La izquierda española está más fragmentada que nunca y el PP confía en su supuesto “milagro” de la recuperación

En cualquier caso la fragmentación de la izquierda está más acentuada que nunca y esto podría favorecer al PP, que aún confía, en la recta final de su mandato, en seguir vendiendo el milagro de la recuperación como su principal baza para convencer a los indecisos. Supongamos por un momento que Podemos gana las elecciones generales. ¿Sería capaz Pablo Iglesias de negarse al pago de la deuda con la UE con el consiguiente pánico en los mercados y la caída de las bolsas? ¿Estaría en disposición de cumplir su ambicioso programa electoral, como implantar una renta universal básica para desempleados y personas en riesgo de exclusión social? ¿Podría Podemos satisfacer las aspiraciones de prosperidad e igualdad que millones de españoles sueñan con conseguir algún día? En 1982 un socialista llamado Felipe González prometió 800.000 puestos de trabajo y salir de la OTAN al primer día de alcanzar el poder. Ninguna de las dos promesas fueron cumplidas, pero el PSOE siguió gobernando España durante catorce años. ¿Será Podemos un remake de aquel partido que concitó tantas esperanzas entre tantos millones de ciudadanos?

2 El rapto de Europa

Luis Sánchez

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Artsenal

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