Francisco Cisterna, Gatoto, Humor Gráfico, Número 25, Opinión
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Defraudar en conciencia

Por Francisco Cisterna / Ilustración: Gatoto

Francisco Cisterna

Francisco Cisterna

La verdad, a quién no le tiembla el pulso al firmar la declaración de Hacienda. A mí me tirita la mano –el cuerpo entero– por temor a equivocarme en alguna casilla e ingresar así, por un despiste, en el selecto club de los defraudadores. ¡Qué vergüenza, madre mía!, por una equis mal puesta, verte al lado de la flor marchita y la nata agria de esta escopeta nacional que pone el ojo en Suiza y los millones en el HSBC. Pero no se crean, alguna vez yerran el tiro en función del M. Chandon ingerido y los millones recalan en infaustas ínsulas de Barataria desperdigados por el mundo. Otras veces, ya ancianos, de vejez tacaña, no pasan de Andorra por ahorrar gasolina o por ese miedo recóndito de todo avaro a distanciarse de sus monedas. Algunos de ellos temen que les pillen sin la ITV al corriente o simplemente hierran el tiro porque ya no les funciona la pistola; ambos casos no son incompatibles.

Estos francotiradores, que rellenan su declaración de la renta en la más estricta intimidad, pulso firme y conciencia en blanco, lo último que desean es aparecer en una lista que no sea la Lista Forbes. Pero hete aquí que desde hace cuatro años circula una, de apellido Falciani, en la que figura el personal con cuentas franciscas o pacas en cierto banco suizo. El mismito que en 2002 fue multado por Rodrigo Black & Bankia con 2,1 millones de euros por trajinarse 138 cuentas ocultas del caso Gescartera. En Grecia, la lista del mismo banco se apellida Lagarde –nada que ver con el famoso jorobado de Lagardere por mucho que les jorobe a los griegos– y salpicó, entre otros, a los dueños de los principales medios de comunicación del país. Esto, que se sepa, en un solo banco: BHSC. Ahora bien, pensar que no existen más bancos adeptos a estas prácticas –¿o es más correcto afines?– sería pecar de ingenuos. Como sería descabellado pensar que los ricos se van a dar de tortas por ingresar en la glamurosa Falciani´s Magazine: “Los cien mejores defraudadores del mundo”. “Quítate de en medio, Slim, que yo defraudo con más salero”, el espíritu de Lola Flores. “Amancio Ortega, deja paso, que facturo menos IVA que el churrero de tu pueblo”, el churrero del pueblo de Amancio. “La mejor declaración de renta es la que no se hace; nunca podrán decir que les has mentido”, grabado en oro en los exclusivos lingotes de oro de Falciani´s Magazine para el Día del Padre. (Diseño italiano de Ferrero Derrochador. Precios prohibitivos: sólo para niños acaudalados).

Es verdad, queridos contribuyentes, que no sabemos qué nos deparará el futuro en materia de blanqueo, sobre todo, porque no somos adivinos, pero las investigaciones demuestran que la cosa nostra Bah-a-mas: “Esto es sólo un aperitivo”, ha declarado con orgullo el jefe de las amnistías fiscales en el I Congreso Nacional de Vendedores de Lavadoras y Detergente para Máquina, muy preocupados ellos ante su negro futuro. Y así es, las primeras consecuencias del desabastecimiento han empezado a notarse en Grecia: agotadas las existencias de Elena, se ha liado la de Troya. Varoufakis, desbordado, ha pedido suavizante a Europa y Merkel le ha mandado una caja de tiritas para los cortes de mangas; eso sí, con el escudo de la Unión Europea. En España, la Comisión Nacional del Mercado de Detergentes ha suspendido las cotizaciones ante el anuncio de que Podemos ha fichado al innombrable para su escudería, y de paso para asesorar a Monedero en algunas cosillas. Como si en España no hubiesen inspectores de Hacienda capaces de lograr que los defraudadores se ensucien en sus Calvin Klein. Ni más ni menos que los mismos a los que ellos han recurrido en tantas ocasiones a lo largo de su discurso.

Sí, señores contribuyentes, nuestros compatriotas hispano-suizos, que le ponen los cruasanes por montera a la Hacienda española, han olvidado que el medicamento que se restringe, el profesor que se escatima o la ayuda que se deniega varía en función de los ingresos del Estado. Defraudar –ladies and gentlemen, caimanes y barbados– es privar a alguien de lo que le corresponde de derecho; escamotear, en un ejercicio fiscal insolidario, el grano que ayuda al compañero, al hijo del compañero y al abuelo del compañero. Objetores fiscales aparte, ustedes dirán que podemos debatir si las leyes tributarias son progresistas o conservadoras –en definitiva, eso es la política–, pero una vez promulgadas, todos, absolutamente todos, tenemos la obligación de pasar por ventanilla. Y no me refiero sólo a la ventanilla de la Agencia Tributaria, sino a la primera ventanilla que abre todas las demás: la ventanilla kantiana. De todas formas, esperemos que la lista de los listos no se quede en la lista de bodas de la hija de algún listo, teniendo en cuenta los pañales calientes que los distintos gobiernos han aplicado a sus tiernos bebés defraudadores. IVA, ¡Gu-gu! ¡Ta-ta! IVA, ¡Papa!

Gatoto

Gatoto

 

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3 Kommentare

  1. Paco Cisterna dicen

    Pues yo me quedó con tu viñeta, Gatoto. Formidable.

  2. Revista Gurb dicen

    Gran pareja hacéis, compañeros, enhorabuena a ambos dos.

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