Humor Gráfico, LaRataGris, Lidón Barberá, Número 22, Opinión
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Las princesas de verdad

Por Lidón Barberá / Ilustración: LaRataGris

“No me preocupa que mi hija quiera ser una princesa con 5 años”. Lo decía una madre que estaba a puntito de pagar una pequeña fortuna en una tienda por el disfraz de Elsa, la princesa azul de Frozen. Decía que es Navidad y que si la niña quiere ser princesa unos días, que lo sea sin problemas. Que si sigue con esas ideas cuando sea mayor, ya verá que las princesas de hoy en día pueden acabar en la cárcel. “Ya ves. Les están destrozando hasta el sueño de ser princesas”. Eso lo dijo la amiga que le acompañaba.

Aunque parezca imposible, hay gente que se indigna porque las princesas del mundo real, las que tienen estudios universitarios y teóricamente trabajos que han logrado por sus propios méritos, están destrozando el sueño de sus hijas de ser una princesa Disney a los cinco años. “¿Qué ejemplo está dando a las niñas?”. Es lo último que llegué a oír de su conversación.

 Lo peor es que la madre no se planteaba el mal ejemplo que la infanta Cristina estaba dando como persona que presuntamente comete un delito o presuntamente le deja a su marido hacer y deshacer. Lo realmente perverso es que se refería a que se estaba corrompiendo la idea de la princesa de cuento. Como si esa idea fuera, en sí, maravillosa para forjar el porvenir de cualquier niña.

 ¿Y si las niñas –o las que no lo son– todavía pueden aprender cosas de la infanta Cristina?  ¿Y si ver que un cuento se convierte en pesadilla pudiera ser precisamente la moraleja de las historias de las princesas modernas? Que el castillo, el marido bien plantado, el papá todopoderoso, los vestidos de tul y pedrería y todos los recursos del reino no siempre te solucionan la vida si la lías parda. Presuntamente, claro.

Lidón Barberá

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LaRataGris

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