Alaminos, Humor Gráfico, Número 23, Opinión, Paco Sánchez
Deje un comentario

Gurb yihadista

Por Paco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Tras la matanza yihadista en el semanario satírico Charlie Hebdo de París, el marciano Gurb ha sido secuestrado por terroristas del Estado Islámico. Tras estar retenido unas semanas en la ciudad siria de Alepo, Gurb tiene el cerebro totalmente lavado y ha sido programado mentalmente para atentar. Para matar. Su misión es volver a España armado hasta los dientes y dar un sangriento escarmiento a los periodistas y viñetistas de la revista digital Gurb por haber publicado caricaturas de Mahoma en apoyo de sus compañeros asesinados en Francia.

Ahora Gurb ya no es Gurb. Es una máquina de matar. Su bondadoso corazón marciano ha quedado oculto entre tanto odio inculcado. Apenas tiene recuerdos. El último libro que ha leído es Cómo exterminar a los infieles. Todavía no ha abierto El Corán que le metieron en la mochila.

Su primer objetivo es localizar la sede de la revista que lleva su nombre, averiguar cuándo se reúnen sus creadores, elegir el día y la hora adecuada y zas. Pero no contaba con que Gurb no tiene local y con que sus periodistas, escritores, viñetistas y fotógrafos están dispersos por la geografía española en lugares como Valencia, Castellón, Málaga, Almería, Murcia, Asturias y Granada. Gurb consulta con sus jefes terroristas y recibe órdenes de elegir una provincia y ejecutar allí su plan.

El marciano yihadista se decanta por Murcia tras comprobar que en esa provincia viven cinco o seis gurbianos. Recorre la capital, Cartagena, Archena, Molina de Segura y otros lugares más recónditos. Ya es consciente de que es casi imposible pillar ‘in fraganti’ a todos juntos. Muy esporádicamente, y sin ningún tipo de periodicidad, se puede ver a dos o tres gurbianos murcianos tomando una cerveza en cualquier bar.

Gurb cambia sobre la marcha de estrategia. Ya tiene claro que deberá ir fulminando uno por uno a los miembros de ‘Gurb’. ¿Quién será el primero? Al final lo elige al azar.

Entra en una cafetería. Al fondo, sentado frente a una mesa, el periodista de Gurb está acabando su artículo para el próximo número de la revista. Sin dejar de observarlo, Gurb pide en la barra un té y mira un momento por la ventana hacia la calle. Es de noche. Contempla de reojo la televisión. Las noticias se suceden vertiginosas: Bárcenas sale de prisión, Israel mata a siete civiles palestinos en Gaza, cientos de niños se mueren de frío y de hambre en el invierno sirio, una niña ondea una bandera estadounidense junto a sus padres en un discurso de Obama contra el yihadismo…

Gurb se acerca a su víctima y lo mira a los ojos. Un escalofrío le recorre el espinazo. La cara le suena. El periodista lo mira con sorpresa y se levanta para darle un abrazo. Pero el marciano saca su revólver y le apunta al corazón. Una voz le taladra el cerebro: “Mátalo”. Otra voz interior le dice: “Si lo matas a él te matas a ti mismo”.

Gurb cierra los ojos y aprieta con fuerza la pistola entre sus manos. Suena un ruido sordo y seco, y luego se oye un grito de espanto.

De repente, Gurb se despierta desencajado y empapado en sudor. Se levanta y se cuela sigiloso en la cocina. Allí, su amigo periodista está preparando café. Siguiendo un impulso irreprimible le da un abrazo y le dice: “No te olvides de que hoy tienes que escribir el artículo sobre terrorismo yihadista para el próximo número”.

Paco Sánchez

Paco Sánchez

Jorge Alaminos

Jorge Alaminos

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *