Actualidad, Internacional, Julia Castro
Deje un comentario

Boko Haram, el terrorismo que no interesa a Occidente

Por Julia Castro. Martes, 27 de enero de 2015

Editorial

 Internacional

Hace poco más de dos semanas, justo después de masacrar a cerca de 2.000 personas, el grupo terrorista nigeriano Boko Haram adosaba un cinturón de explosivos a una niña de 10 años y la hacía saltar por los aires en el mercado de Maiduguri, causando 20 muertos y numerosos heridos. El cuerpo de la pequeña quedó horriblemente mutilado. Al parecer, ella no sabía que la habían atado a una bomba ni cuál iba a ser su destino cruel. Simplemente le colocaron el detonador y la enviaron al mercado a por comida. Ahora mismo, mientras usted lee estas líneas, reina el terror en el norte de Nigeria, pero a nadie en Occidente parece importarle. Los nigerianos están poco menos que abandonados a su suerte, a punto de caer en manos de los guerrilleros más enloquecidos y sanguinarios que recuerda la maltrecha Historia de África. El presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, apenas ha mencionado el ataque en su campaña electoral y su ejército está alimentando el caos en lugar de proteger a los ciudadanos. La anarquía y la violencia se adueñan del país y el grupo extremista gana terreno cada día, dejando un rastro de horror sin precedentes en el continente negro. Y sin embargo, parece que la comunidad internacional ha elegido colocar este fenómeno en el saco de los asuntos “imposibles de solucionar”. El terror de ISIS o Al Qaeda monopolizan las primeras páginas de los diarios de todo el mundo, mientras que otro movimiento totalitario como Boko Haram permanece en la sombra, apenas se le concede un breve en las páginas de Internacional, pese a que sigue con su escalada de horror y en cualquier momento puede plantarse en las puertas de Europa.

También en este asunto parece haber víctimas de primera y segunda clase. Los muertos se cuentan por millares y el país es lo más parecido al infierno sobre la tierra. El Consejo de Seguridad de la ONU se ha manifestado en relación a Nigeria en recientes declaraciones, pero las palabras ya no sirven de nada: la violencia ha estallado por todas partes y sigue creciendo día a día.

Una estudiante se encuentra en un aula quemada en una escuela en Maiduguri, Nigeria, el 12 mayo 2012

Nigeria está atrapada en un conflicto brutal que está enfrentando a musulmanes y cristianos, y cuyo trasfondo incluye tensiones entre una élite corrupta enriquecida por el petróleo y la empobrecida población del norte, marginada y olvidada. Más de 10.000 personas han sido asesinadas por Boko Haram en 2014 y más de 1,6 millones de nigerianos han huido de sus hogares. Hoy, el grupo controla un área similar al tamaño de Dinamarca, pero su influencia territorial crece a medida que pasa el tiempo.

Los políticos están alimentando la división que existe en el país y la reciente escalada de violencia llega en medio de una turbulenta campaña electoral. Por increíble que parezca, la pobre respuesta del presidente Jonathan podría ser parte de un oscuro cálculo: si existe el caos en el norte y hay una baja participación en las urnas, su permanencia en el cargo está asegurada, ya que sus mayores apoyos se encuentran en el sur.

La ONU ya ha enviado a consejeros militares internacionales y a miembros de las fuerzas especiales, pero existen dudas respecto a cooperar con el ejército nigeriano, que tiene un terrible historial de violaciones de derechos humanos. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se ha planteado priorizar un plan exhaustivo que incluya entrenar a las fuerzas militares para contener a Boko Haram, invertir en las regiones más pobres y priorizar un programa anticorrupción. Sin embargo, estas medidas no terminan de cuajar.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina y la escalada de violencia reinante, Nigeria es como una olla a presión. Los políticos le han fallado a su gente, que se siente abandonada y a merced de los terroristas, mientras que la comunidad internacional ha permitido que la situación se deteriore.

_74640487_74640486

En una interpretación libre, Boko Haram significaría algo así como “la educación occidental es pecado o es anatema”. Uno de los objetivos declarados de la organización es el establecimiento de la sharia como norma vigente en los 36 estados del país. Si bien en el norte de Nigeria, la sharia ha sido tradicionalmente considerada como un código de justicia informal, y es aceptado por sectores de la población del norte, es ampliamente rechazada en el sur, donde existe una mayoría de cristianos. Boko Haram es considerada una organización que apoya abiertamente el terrorismo contra la población civil, y usa medios violentos y coactivos en la persecución de sus objetivos y fines político-religiosos.

El grupo fue fundado en 2002, en la localidad de Maiduguri, en el Estado de Borno, por Ustaz Mohammed Yusuf, militante y líder del mismo hasta julio de 2009. En 2004 la sede fue trasladada a Kanamma, en el estado de Yobe, donde se constituyó una central operativa denominada Afghanistan, que sirvió para atacar y llevar a cabo atentados contra las fuerzas policiales nigerianas. Luego pasó a ser liderado por Abubakar Shekau. El pasado 14 de abril secuestraron a más de doscientas niñas de una escuela en Jibik como parte de una campaña política en contra de la educación occidental. De ellas, 53 menores pudieron escapar en los días siguientes al secuestro. Todas las escuelas en el estado de Borno fueron cerradas. El grupo terrorista reivindicó la acción a través de un video donde afirmaba que vendería a las niñas en el mercado negro y que la educación occidental en el país debe cesar de inmediato. Una adolescente raptada pudo escapar: contó que las cautivas eran violadas varias veces al día, y forzadas a convertirse al Islam. Si se negaban, sencillamente las decapitaban.

_74676935_473262e0-06ce-48c3-8cac-f0fca8ce4bd7

El objetivo último de la organización es crear un Estado islámico lo más extendido posible por Africa. Sus seguidores están influenciados por la frase coránica que dice: “El que no se rige por lo que Alá ha revelado está entre los infieles”. Boko Haram promueve una versión del Islam que hace que sea “haram” o prohibido para los musulmanes participar en cualquier actividad política o social asociada con Occidente. Desde este punto de vista, hasta los cooperantes de las ONG son potenciales objetivos de sus actividades sangrientas. Las restricciones incluyen votar en elecciones libres, vestir camisas o pantalones y por supuesto recibir una educación laica. Todo lo que no esté en su interpretación del islam es blasfemia. Boko Haram cree que el estado nigeriano ha sido invadido por los no creyentes, a pesar de que hasta ahora tenía un presidente musulmán, y ha ampliado su campaña militar contra estados vecinos a los que también considera amigos de los infieles.

En su escalada de locura, Boko Haram ha atacado numerosas escuelas en el norte de Nigeria y ha centrado sus ataques en la población civil. El nombre oficial del grupo es Jama’atu Ahlis Sunna wal-Jihad Lidda’awati, que en árabe significa “personas comprometidas con la Propagación de Enseñanzas y Jihad del Profeta”. Su líder fundador, Mohammed Yusuf, murió a manos de la Policía en 2009.

_74690443_apr

Desde que el califato de Sokoto –que gobernó partes de lo que hoy es el norte de Nigeria, Níger y el sur de Camerún– cayera bajo control británico en 1903, ha habido una fuerte resistencia por parte de los grupos musulmanes de la zona a la educación occidental. Muchos todavía se niegan a enviar a sus hijos a las escuelas públicas organizadas bajo criterios occidentales, un problema que se agrava debido a que las élites gobernantes no ven la educación como una prioridad en este país. En este contexto, el clérigo musulmán carismático Mohammed Yusuf formó Boko Haram en Maiduguri en el año 2002. Estableció un complejo religioso que incluía una mezquita y una escuela islámica. Muchas familias musulmanas pobres de toda Nigeria, así como de los países vecinos, inscribieron a sus hijos en estas escuelas fanatizadas al máximo. Pero Boko Haram no estaba interesado en la educación. Su objetivo político era crear un estado islámico, y finalmente la escuela se terminó convirtiendo en un campo de entrenamiento para los yihadistas.

En 2009, Boko Haram llevó a cabo una serie de ataques contra instalaciones de policía y otros edificios del gobierno en Maiduguri. Esta situación dio lugar a tiroteos en las calles de la ciudad. Cientos de seguidores de Boko Haram murieron y miles de residentes huyeron. Las fuerzas de seguridad de Nigeria finalmente se apoderaron de la sede del grupo, capturaron a sus combatientes y mataron a Yusuf. Su cuerpo fue mostrado en la televisión estatal y las fuerzas de seguridad declararon aniquilado a Boko Haram. Nada más lejos de la realidad. La serpiente seguía viva, consiguió realimentarse y volvió a presentar batalla. El estado de excepción está en vigor en tres regiones del norte de Nigeria. Pero sus combatientes reagrupados bajo un nuevo líder, Abubakar Shekau, han intensificado su insurgencia. En 2013, EE.UU incluyó a Boko como organización terrorista ante los temores de que había establecido vínculos con otros grupos militantes, como Al Qaeda en el Magreb Islámico, con el fin de librar una yihad global.

El sello de Boko Haram, su marca registrada, fue desde el principio el empleo de hombres armados en motocicletas lanzados como kamikaces, asesinatos de policías, políticos y cualquier persona que le plante cara, incluyendo clérigos de otras tradiciones musulmanas y predicadores cristianos. El grupo también ha desplegado ataques más audaces en el norte y el centro de Nigeria, incluyendo bombardeos de iglesias, convoyes de autobuses con civiles, bares, cuarteles militares e incluso la policía y la sede de la ONU en la capital, Abuja. En medio de la creciente preocupación por la escalada de violencia, el presidente Goodluck Jonathan declaró el estado de emergencia 05/2013 en los tres estados del norte, donde Boko Haram es el más fuerte: Borno, Yobe y Adama.

“No tenemos nada que ver con Nigeria. No creemos en ese nombre”

Miles de refuerzos han sido enviados a Maiduguri pero los ataques continuarán y se intensificarán aún más si cabe en los próximos meses, tal como han reconocido los servicios de inteligencia occidentales. La mayoría de sus combatientes pertenecen a la etnia Kanuri, que es el más grande de los tres estados.

La mayoría de Kanuris tienen cicatrices faciales distintivas y su fuerte acento hausa, los hace fácilmente identificables del resto de nigerianos

El despliegue de tropas ha llevado a muchos de ellos fuera de Maiduguri, su principal base urbana, y ahora se han retirado al vasto bosque Sambisa, a lo largo de la frontera con Camerún. A partir de ahí, los combatientes del grupo han lanzado ataques en masa contra pueblos y ciudades de Nigeria, saqueando, matando y quemando propiedades. Han cambiado de táctica, a menudo lanzan escaramuzas en esos territorios y se repliegan tras el ataque. Al mismo tiempo, Boko Haram ha continuado con su campaña de bombardeos urbanos, y también ha realizado incursiones transfronterizas en Camerún. En agosto de 2014, Shekau declaró un califato en las zonas bajo el control de Boko Haram y alabó al iraquí Abu Bakr al-Baghdadi, el califa autodeclarado gobernante de los musulmanes en todo el mundo. “Estamos en un califato islámico”, dijo Shekau, flanqueado por los combatientes enmascarados y armado con una ametralladora. “No tenemos nada que ver con Nigeria. No creemos en ese nombre.”

_74686524_nigeriamilitary

La violencia ha desplazado a miles de familias de todo el noreste. Boko Haram también ha intensificado su campaña contra la educación occidental, que a su juicio corrompe los valores morales de los musulmanes, especialmente niñas, atacando a los internados. Boko posee una sólida estructura militar, con una fuerza de combate compuesta por miles de hombres y células que se especializan en los atentados. No se descarta que quieran dar el salto a Europa para seguir cometiendo crímenes. En sus incursiones contra bases militares y bancos, se ha apoderado de grandes cantidades de armas y dinero. Hoy, es un estado sólido dentro de otro estado débil. Y amenaza con seguir avanzando.

*****
BOKO HARAM
  • Fundada en el año 2002
  • Nombre árabe oficial: Jama’atu Ahlis Sunna wal-Jihad Lidda’awati, significa “gente comprometida con la Propagación de Enseñanzas y Jihad del Profeta”
  • Inicialmente se centró en oponerse a la educación occidental
  • Operaciones militares lanzadas en 2009 para crear un estado islámico
  • Incluido en el listado de grupos terroristas por Estados Unidos en 2013
  • Ha declarado un califato en las zonas que controla desde el año 2014

FUENTE DE INFORMACIÓN

Farouk Chothia: BBC África

FOTOGRAFÍAS:

AFP

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *