Humor Gráfico, LaRataGris, Lidón Barberá, Número 21, Opinión
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Querido Scrooge contemporáneo

Por Lidón Barberá / Ilustración: Jorge Alaminos

Empiezo pidiéndole disculpas por ofenderle. No creo que conozca al señor Scrooge y esto le sonará a insulto, pero créame, no lo es. Al final del cuento, el señor Scrooge entra en razón y no creo que usted vaya a hacerlo en su vida.

Sé que ahora que llega la Navidad tiene graves preocupaciones: empleados con días libres que han acumulado y que no les piensa pagar, una cena de empresa a la que prometió invitar a los trabajadores pero de la que ahora no quiere ni oír hablar, peticiones de subidas de sueldo… ¡Está usted para que le hablen de regalos y de villancicos! ¡Con lo que usted hace por sus trabajadores!

Probablemente ahora, al final del año y con estas fechas tan familiares por delante, retroceda y vea cómo ha ido su año. Verá todo lo que ha hecho por sus empleados y lo que han hecho ellos por usted. Y es que por mucho que intente mirar, hasta con lupa, no ve absolutamente nada por su parte. Ahí están, parasitando como todos los años anteriores, pidiéndole que les pague a tiempo, que les dé unos días de descanso, que tenga en cuenta su realidad familiar para reajustar ligeramente el horario. ¡Son tiempos de dar y no de recibir!

A veces se para a pensar y recuerda que el mejor regalo que les podía haber hecho, ya lo dio hace mucho tiempo: no echarles a la calle. Con lo fácil que lo tendría ahora para encontrar a otras personas que, por la mitad de sueldo, hicieran el doble sin rechistar. ¡Eso es humanidad, eso es filantropía!

Por eso se indigna cuando Matilde de recepción llega con esos pastelitos que ha hecho con tanta dedicación. ¿Qué es eso de perder tiempo alrededor de un café y unos dulces cuando todos deberían estar intentando recuperar esos dos días de fiesta que van a perder porque a alguien se le ocurrió que ni en Navidad ni en Año Nuevo se trabaja? ¿Esos que fijaron el calendario no sabían lo que era la crisis? ¿Esos que se inventaron las vacaciones para dejar su empresa bajo mínimos?

Por supuesto, ninguna de estas cosas sale abiertamente de su boca. Usted es un padre de familia, un próspero empresario, un buen árbol al que arrimarse. Se limita a delegar en asesores, en Recursos Humanos, en la crisis y probablemente hasta en Pablo Iglesias. Ellos tienen la culpa. Usted, ni hablar. El miércoles 24, antes de cerrar hasta el 26, se acercará a felicitarles la Navidad con esa sonrisa que lleva años poniéndose un par de días al año y que le deja una cicatriz de lo mucho que le duele. Acto seguido, se sentará a ponerles una cruz si uno se va a su hora porque, oh, sorpresa, es Nochebuena. Esos irresponsables no entienden nada.

Si Dickens levantara la cabeza, puede estar seguro de que estaría orgullosísimo de usted. Y no, Dickens no era un gurú de la productividad.

Lidón Barberá

Lidón Barberá

Jorge Alaminos

Jorge Alaminos

 

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  1. En el momento en que una boquilla se obstruye es debido a la acumulación de pintura dentro de la
    lata.

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