Artsenal, Humor Gráfico, Número 20, Opinión, Xavier Latorre
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Maldita suegra

Por Xavier Latorre / Ilustración: Artsenal

Pablo es un profesor universitario de la Facultad de Sociología. La mañana es un suplicio para él: ayer se acostó tarde y hoy la cabeza le funciona a medio gas. Pablo se está inyectando café vía oral en la cafetería del vestíbulo, repleta de alumnos suyos. En un rincón echa un vistazo a una reliquia, un periódico de papel. Es diciembre de 2014 y desconoce, claro está, que en un par de legislaturas será investido presidente del Gobierno. Sólo el destino conoce que está llamado a ejercer la más alta magistratura del país.

En el diario intenta descifrar las descalificaciones varias que les han llovido a Podemos desde que dos ilustres sabios pergeñaron las líneas maestras de su proyecto en materia económica. Las mismas críticas que les arreciaron cuando decían que no tenían proyecto, programa, ni nada. Su trabajo está en Barcelona, en la Universidad Autónoma y vive en el barrio de Gracia. Pablo comparte bastante lo que repite una y otra vez (hasta que le cierren el grifo televisivo) su tocayo eurodiputado, y también profesor de lo mismo que él en Madrid. Pablo, el sucedáneo catalán del coletas, está arrepentido de no haberles votado en las europeas. Con el proceso soberanista en marcha y con la sopa de letras, de siglas y de partidos existentes en Cataluña no se le pasó por la cabeza elegir dicha papeleta.

Al llegar a casa ha tomado una decisión. Ahora que tiene algo más de tiempo, pretende pasarse por el círculo de Podemos del barrio para ver qué se cuece y qué tipo de gente se involucra en ese nuevo proyecto político. Pablo, el que no es Iglesias de apellido, no sabe que dentro de unos días su Círculo lo puede proponer para secretario general de Barcelona y que de ahí dará el salto a la secretaría de Cataluña. Tampoco sabe que un escándalo político prefabricado fulminará la meteórica trayectoria política del Pablo Iglesias auténtico dentro de unos años. Él mismo, su réplica en Cataluña, podría tomar el testigo y hacerse cargo del partido. Será su momento de gloria: deberá zafarse dignamente de sus oponentes en las tertulias políticas, ser ágil y audaz en entrevistas con periodistas ilustres y replicar desde su escaño con saña a la bancada, cada vez más exigua, que ocupa la casta parlamentaria. Los inquilinos del banco azul estarán dando sus últimos coletazos. También le tocará lidiar con su origen geográfico, con su marcado acento catalán y con su condición de exvotante de partidos nacionalistas.

Esta tarde va a pasar olímpicamente de las clases de inglés. Se va directamente a la asamblea de Podemos. Su vida puede cambiar radicalmente. Pablo, a secas, para la familia, y Pau para los amigos, será si nadie lo remedia el presidente del gobierno que desalojará de la Moncloa a la gran coalición que gobierna desde hace cuatro años. Ni él mismo, hace años, en 2014, podía imaginarse en esa tesitura. Cuando estaba poniéndose la parca para coger la moto sonó el teléfono. Su mujer, que tiene turno de tarde, le dijo que su madre había resbalado en su casa, que se había pegado un porrazo y que había que llevarla a urgencias. Que si podía pasar por ella, por favor, cariño. ¡La leche! Justamente hoy tenía que descalabrarse la vieja. Cambió la moto por el coche y enfiló la Diagonal para abajo en dirección contraria al lugar dónde se reúnen los adeptos de Podemos en la ciudad condal. Un inoportuno resbalón le estaba apartando de una brillante carrera política.

Este profe catalán seguirá aleccionando a alumnos, algunos muy rebeldes, y seguirá yendo cada verano al mismo pueblecito del Ampurdán de siempre. A la suegra del profesor de políticas le colocaron una escayola. Años después no recordará siquiera aquel inoportuno incidente que le truncó una vertiginosa carrera política. Pablo acodado esta mañana en la barra del bar de la facultad lee con cierto estupor cómo en Cataluña Podemos tiene la segunda mayor intención de voto y no tiene ningún líder visible. Pablo, el de mentiras, esboza una sonrisa. ¡Otra vez será!

Xavier Latorre

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Artsenal

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