Editoriales, Humor Gráfico, Luis Sánchez, Número 20
1 comentario

La estrategia de Podemos

gurb

Editorial

5 de diciembre de 2014. En los últimos meses, Podemos ha ido escalando puestos en las encuestas hasta convertirse en la virtual tercera fuerza política en España. Algunos sondeos incluso dan a la formación de Pablo Iglesias como segunda en intención de voto entre los españoles, por encima del PSOE, que perdería su posición predominante, y a escasos puntos del PP, que mantendría el Gobierno pero cosecharía un solemne batacazo provocado por los múltiples casos de corrupción que asolan al partido conservador. Esta escalada de Podemos, inédita en la historia política de nuestro país, ha sido fruto de una intensa labor mediática de su líder indiscutible, Pablo Iglesias.

Durante meses, Iglesias ha llevado a cabo una inteligente campaña en los medios de comunicación, sobre todo en La Sexta, donde no ha parado de repetir hasta la saciedad un mensaje claro y rotundo que finalmente ha calado hondo en el ciudadano: que hay una casta en España que antepone sus privilegios ancestrales a los de la mayoría del pueblo. La idea, tan eficaz como poco original, ha sido machaconamente repetida por los líderes de Podemos, hasta convertirla casi en un eslogan de campaña, en un programa electoral cuyo objetivo prioritario sería desbancar a los políticos que practican la vieja política egoísta, rancia y corrupta y dar paso a las nuevas generaciones, supuestamente más honestas, comprometidas y preparadas. A pocos meses para que se celebren las elecciones, la fórmula ha funcionado, en buena medida por el descontento y la indignación de los ciudadanos ante la crisis económica y los frecuentes escándalos de corrupción.

Iglesias, un catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, es un líder que proyecta una imagen nueva que conecta con buena parte de la sociedad, harta ya de tantos desmanes. Su juventud, su personalidad magnética, sus principios idealistas, su oratoria aplastante, su aplomo y su físico atractivo, además de esa coleta que ya se ha puesto de moda en medio mundo, son bazas que el nuevo líder de la izquierda sabe jugar con maestría y que le están reportando un creciente número de votantes dispuestos a confiar en él. Tanto el PP como el PSOE han visto el ascenso meteórico de Podemos como una amenaza seria y se han aplicado a lanzar diatribas contra Iglesias, al que acusan de líder populista, bolivariano y hasta antidemocrático. Esta actitud de los dos principales partidos españoles de tratar de desacreditar a su principal rival político es un error de bulto que todavía no han calibrado los asesores de Génova y Ferraz, ya que supone un menosprecio a los cientos de miles de ciudadanos que están estudiando la posibilidad de prestar su voto a Podemos para lograr un cambio en España. En el colmo del menosprecio y el desatino, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha llegado a calificar a los simpatizantes de la formación de Iglesias como “salvapatrias de las escobas” sin meditar que tal afirmación puede generar el efecto contrario al que pretende conseguir, como un boomerang que se vuelve contra él en la forma de nuevos simpatizantes dispuestos a sumarse a la causa de Podemos. Insultar la inteligencia del ciudadano nunca ha sido una buena estrategia para derrotar al adversario. Solo desde el respeto a las ideas contrarias y haciendo prevalecer las propias con la dialéctica democrática se puede vencer al contrincante político. Sin embargo, si bien es cierto que Iglesias ha recorrido en poco tiempo buena parte del camino para lograr la confianza de los ciudadanos en su ascenso al poder, todavía le queda lo más difícil: cumplir con la imagen de honestidad que viene predicando hasta la fecha. Algunos líderes de la formación se han visto envueltos en ciertas irregularidades que deberían ser convenientemente explicadas, si bien es cierto que de ninguna manera pueden compararse con los gravísimos casos de corrupción que afectan al Gobierno. El hecho de que Iñigo Errejón haya disfrutado de una beca pública sin tener derecho a ella no es un escándalo nacional, como tratan de hacernos ver El Mundo y la Cope, pero arroja cierta sombra de sospecha sobre la integridad del joven líder político que debe ser aclarada cuanto antes dando las explicaciones oportunas. Tampoco supone un caso de corrupción como para rasgarse las vestiduras que Pablo Iglesias haya podido cobrar 1.500 euros eludiendo el pago del IVA (lo cual está por demostrar) durante su colaboración en el programa de televisión La Tuerka, pero sí puede contribuir a minar la confianza de una ciudadanía harta ya de tanta podredumbre entre la clase política. No basta con ser honesto, también hay que parecerlo, y los líderes de Podemos harían muy bien en zanjar las acusaciones que desde la derecha mediática se lanzan contra ellos a diario con el único objetivo de desprestigiarlos y cortar así la imparable progresión de una fuerza política cuyos objetivos de regeneración y de cambio son más que loables. Y no basta con que Iglesias diga que quien tenga pruebas contra él vaya al juzgado. Debe dar un puñetazo en la mesa y ofrecer explicaciones para zanjar la cuestión. Guardar silencio y citarse con los enemigos políticos en los tribunales es caer en el peor tic de la casta. Esa casta a la que Iglesias dice combatir.

luis sanchez Reglas del juego

Luis Sánchez

Luis Sánchez

1 Kommentare

  1. Pedro Carrasco Pérez dicen

    Equilicuai Expresión muy aguileña que solía añadir el gran actor de la tierra Francisco Rabal ( pacorabá- cuando se daba en el quiz de la cuestión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *