Artsenal, Cipriano Torres, Humor Gráfico, Número 19, Opinión
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Políticos inaceptables

Por Cipriano Torres / Ilustración: Artsenal

Y aquí es cuando esta columna da la trecha. Supongo que lo verían, supongo que verían a Alfonso Grau, el número dos de la fallera valenciana Rita Barberá, supongo que lo verían en la rueda de prensa. Digo rueda de prensa y sé que saben que me refiero a la del otro día, cuando convocó a los medios al ser imputado en el caso Noós. Lo sacaron en los informativos, no en todos, claro, y en multitud de programas, entre ellos Más vale tarde, el de Mamen Mendizábal –premio Ondas 2014–, y luego en los magacines de mañana, tarde y noche. Una vergüenza. Es el tipo de políticos, como los cabestros que saca Pedro García, que te ponen el corazón a reventar. Como recordarán, la entrada a la sala ya apuntaba maneras. Llegaba el menda con paso lento, degustado, con su mano metida en el bolsillo y con la parsimonia del que llega para triunfar. Y triunfó. Cuando se lió con la periodista de Telecinco Lorena Tortosa, a la que no dejaba preguntar, lo hizo con chulesco desprecio, con la petulante mirada del macarra playero. Luego, como ocurre con los enfermos de egolatría del Hermano Mayor, alguien le pondría el vídeo y el vicealcalde debió de sentir algo parecido a la vergüenza. Lo digo porque el miércoles, en Espejo público, hablando con Susana Griso, pidió disculpas por su actitud. Y lo mismo hizo con Gonzo para El intermedio. El caso de José Antonio Monago también es curioso. Este es de perfil distinto. Va de enrollado, de buena gente, de esos que te sueltan la letanía de la decencia y que sus viajes se los paga él de su bolsillo, y que está dispuesto a devolver hasta el último céntimo del costo de esos viajes. Y así fue, según demostró en rueda de prensa el viernes.
Así que ahora tendrían que ser los medios de comunicación los que pasen por los métodos del Hermano Mayor para reconducir su conducta. Mira que le han dado al hombre, hasta debajo de las orejas. En las tertulias lo han llamado de todo, y los espectadores, felices, disfrutando del festival. ¿Y ahora qué? Pues a ver si aprendemos la lección. Todos. Sin embargo yo, por si acaso, y hasta que haya transparencia máxima, lo digo así, señores diputados, senadores, vividores, el follar se va a acabar con cargo a los ciudadanos, que cada uno se sufrague sus polvos. Y ahora, ayúdame, Pedro, límpiame esta boca tan sucia que tengo y méteme por la vereda antes de que me líe a hostias.

Foto:  Marisa Núñez

Foto: Marisa Núñez

♦ El farsante José Antonio Monago, con lagrimitas en los ojos, flanqueado por los cínicos profesionales Carlos Floriano, izquierda, y Javier Arenas. Ahí, en la convención del PP en Extremadura para hablar del buen gobierno –vaya casualidades–, el presidente extremeño se hizo la víctima, prometiendo que devolvería el dinero, luego cambió la versión, luego la volvió a cambiar, luego engañó diciendo que sus viajes los pagaba él –según Público.es pagó con su Visa los de su novia–, y así hasta el vómito… Fuera, esta chusma, fuera…

Cipriano Torres

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Artsenal

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