Humor Gráfico, L'Avi, Lidia Sanchis, Número 19, Opinión
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Locus confessionis

Por Lidia Sanchis / Ilustración: L’Avi

Algunas personas son de misa y comunión diaria; yo, que no me gusta abusar, soy de carnicería de barrio y de comprar como excusa media docena de huevos, día sí, día no. Me encanta encontrar el establecimiento lleno con su señora en pantuflas; su abuelo con el andador aparcado en la entrada; su madre con el niño en el carrito, y su fontanero, que ha ido a por unas longanizas y ha dejado el coche mal aparcado. Todos entramos esperando que aquello acabe pronto, que nos despachen con diligencia y podamos seguir con nuestros quehaceres. Pero en cuanto pisan nuestros pies tus umbrales, Jerusalén, aunque la misa haya comenzado hace rato, algo en ese ambiente que huele a pimentón y a jamón del bueno nos atrapa.
El sacerdote Juan Antonio levanta las manos al cielo: va a empezar la plegaria colectiva. Oremos.
Juan Antonio, el carnicero sacerdote: –¡Pero si los miembros del Parlamento son inviolables y tienen inmunidad! Yo he ido poco a la escuela, pero creo que eso quiere decir que es difícil meterlos en el trullo, ¿no, Ricardo? ¿Tú no eras abogado, alguacil o una cosa de esas?
Ricardo, el abogado o alguacil: –Sí, así es. No pueden ser detenidos si no es que los pillan matando a alguien o conduciendo un furgón con millones robados dentro, como al Dioni. Y aun así…
Madre con niño en carrito: –Prueba tú a llevarte la pasta de los cursillos del paro o a hacer trampas en la declaración de la renta y verás qué pronto acabas en la trena.
Señora con pantuflas: –¡Mira lo que me ha pasado a mí! La Seguridad Social dice que la he estafado porque cobré no sé qué cosa que no me correspondía. Llevo devolviéndoles sesenta euros hace cinco meses, con la falta que me hacen. ¿A cuánto tienes el pollo, Juan Antonio, que mañana vienen todos a comer y me quedan cincuenta euros para acabar de pasar el mes?
Fontanero con coche mal aparcado: –La justicia es para cuatro. Los demás, a apechugar tocan. O te llamas Borbón, Camps y Colón de Carvajal o te meten en la cárcel a la mínima.
Yo, que para algo he estudiado: –Y cuando por fin la ley cae sobre ellos es como si no hubiera pasado nada. ¿Os habéis enterado de que la Justicia argentina ha procesado a veinte ex ministros, jueces y policías de Franco? Pues como hay una Ley de Amnistía en vigor, no van a detener a nadie.
Ricardo, el abogado o alguacil: –Uno de ellos es el suegro de Gallardón, Utrera Molina. Lo reclaman por la muerte de Salvador Puig Antich. ¿No detuvieron también a un hijo suyo por conducir borracho y darse a la fuga? ¡Si estos eligen así a sus ministros de Justicia pues ya está todo dicho!
Madre con niño en carrito: –¡Y el jefe de los fiscales, ése que salía en el programa de Garci, que se va a querellar contra Mas! Para eso sí que se dan prisa, sí, con lo lenta que es la justicia. ¡Pero si todavía se utiliza el latín!
Señora con pantuflas: –Cuando les interesa, corren que se las pelan. Y si no, pues a dejar pasar el tiempo. ¡Ya verás cuántos se libran porque los delitos han prescrito!
Yo, que para algo he estudiado: –Lo peor de todos estos casos, la Infanta, Matas, Sonia Castedo, Fabra… es que no tienen ningún animus solvendi.
La homilía se prolonga aún media hora. Juan Antonio, el carnicero sacerdote, va repartiendo chorizos, hígados y casquería: hay para todos. En unos minutos, reconfortados y alimentados del pan de la palabra, volveremos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos: que un día más hemos comulgado con ruedas de molino.

Lidia Sanchis

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L'Avi

L’Avi

2 Kommentare

  1. Lidia Sanchis Sorribes dicen

    Muchas gracias, Juan. Saludos. (Pensaba que ya te había dejado un comentario pero hoy he comprobado que no está. Así que gracias con mucho retraso)

  2. Juan Muñoz dicen

    Buen comentario. Lo twitteo y lo recomiendo…

    Saludos

    Juan

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