Artsenal, Humor Gráfico, Número 19, Opinión, Paco Sánchez
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Kafka, el sentido común y el chachachá

Por Paco Sánchez / Ilustración: Artsenal

Cuando Gurb Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un extraño ser negro. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía un vientre abombado, parduzco. Las alas de su toga le vibraban desamparadas ante los ojos y al palparse la cabeza tocó algo parecido a un birrete. “¿Qué me ha ocurrido?”, pensó. No era un sueño.

Se te ha ido la olla terrícola. ¿Ahora te da por hacer una nueva versión del comienzo de La metamorfosis de Kafka? Realmente estás mal.

Es que me pone enfermo pensar en algunos jueces de este país. En esos que se lo pasan todo por el forro, que se alían con los corruptos y que al final sentencian que la culpa fue del chachachá. Menos mal que no todos son iguales.

Podías haber empezado por ahí. Pero yo creo que de Kafka viene más a cuento la novela El Proceso. Ya sabes, Josef K. es arrestado una mañana por una razón que desconoce. Desde ese momento, el protagonista se adentra en una pesadilla para defenderse de la acusación de delito que nunca llegará a conocer. Una noche dos guardias vienen a buscarlo. Sin decirle nada, lo acompañan hasta las afueras de la ciudad donde, a pesar de un leve brillo de esperanza, terminan por ejecutar su condena. Y lo peor es que Josef K. va asumiendo de algún modo como cierta una culpa desconocida. En la novela aparecen abogados, jueces, ujieres, guardianes… que, en conjunto, dan una imagen de los mecanismos de la Ley y del Estado.

Gurb, yo creo que mucha gente se siente así, desamparada ante la Justicia, y lo peor es acabar pisoteado y encima con ese sentimiento de culpa que intentan inocularte. Hay cientos de sentencias kafkianas, pero la que me ha impactado esta semana es la de esa juez de Sevilla que obliga a un niño a hacer la catequesis y tomar la comunión en contra de su voluntad. Alucinante. El padre se ha salido con la suya, pese a que la propia madre le pidió a la juez que escuchara al niño, pero esa petición también fue denegada.

Humano, acabo de buscar en mi base de datos y he visto algunas sentencias realmente surrealistas, como la de ese juez de Palencia que denegó a una mujer la justicia gratuita, sin las tasas del impresentable de Gallardón, para reclamar los 30.000 euros de las preferentes a Bankia, que se había quedado con su dinero. El juez le negó ese derecho por tener “signos externos de capacidad económica: preferentes en el banco”. Y qué me dices de ese magistrado que en 2007 absolvió a 14 acusados de contaminar el río Segura argumentado que ya era una cloaca por los vertidos procedentes de los ayuntamientos y de diversas empresas. ¿Recuerdas aquel juez que sentenció que no había ensañamiento por parte de un asesino que mató de 21 puñaladas a su víctima?

Sí Gurb. Otro juez dijo que un violador no era tal ya que la víctima le pidió que se pusiera preservativo. Resulta que una mujer estaba con su bebé en el campo, llega un hijo de puta y la ataca y forcejea para violarla. La víctima, asustada, teme incluso por la vida de su bebé, y ya que ve la violación insalvable le pide al cabrón que se ponga un preservativo para que al menos no le contagie nada. Pues nada, para el pedazo de juez no hubo violación sino consentimiento por haberle dicho que se pusiera un preservativo.

Yo creo que en España se debería hacer como en EEentiUU, donde se conceden los premios Stella Adwords, que laurean las sentencias judiciales más increíbles y descabelladas.

Pues yo propongo que en la carrera de Derecho haya una asignatura de Sentido Común. Bueno Gurb, mientras tanto sigue vigente ese dicho de que los médicos entierran sus errores, los jueces los encierran (o los dejan libres) y los periodistas los publican.

Paco Sánchez

Paco Sánchez

Artsenal

Artsenal

1 Kommentare

  1. Pedro Carrasco Pérez dicen

    Y más que tendremos que ver. oír y escuchar de la subjusticia en España. Espero que para entonces aún haya periodistas.

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