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Esther Baeza: “Hay una generación de cineastas que ya no tiene complejos”

Por Carmen Fernández. Martes, 25 de noviembre de 2014

Todo está preparado para que arranque la edición número 43 del Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICC), que se celebrará entre el 7 y 13 de diciembre. Es un certamen cinematográfico que nació en 1972, el de mayor tradición de la región de Murcia y uno de los más antiguos de España.

El equipo del FICC, su presidente, Nacho Ros, y su directora, Esther Baeza, con la que charlamos hoy, ultiman los preparativos. Este año destaca la exposición Los cines vividos, rebobinando nuestra memoria, que tiene lugar en el aula de cultura de Cajamurcia, y que supone un repaso por la historia de los cines de Cartagena, de la mano de Alfonso Santos, que durante muchos años fue proyectista en el Nuevo Teatro Circo.

Pero también hay otras novedades, como el ciclo de homenaje a Charles Chaplin, que incluye cuatro películas, o el I Concurso de Cortometrajes para institutos, que ya está en marcha. Por lo que se refiere a las películas que se proyectarán, por 2,50 euros se podrán ver cintas de gran calidad que no han llegado a los circuitos comerciales o, si se han estrenado, no han llegado a Cartagena, salvo alguna excepción. El resto de secciones se mantienen, como es la de Cortometrajes, Talleres de Cine para niños, las noches FICC y el Ciclo de Cuento Animado, dirigido a los más pequeños, que por un euro podrán ver películas animadas estrenadas en el último año. El objetivo, asegura Esther Baeza, directora del certamen, “no es solo hacer cantera, sino introducir a los más jóvenes en el mundo del cine y en el estudio del cine”.

Celebráis la 43 edición del FICC en un panorama un tanto desolador con recortes en cultura, crisis del cine, festivales que desaparecen, un verdadero triunfo. ¿Es éste el peor momento del cine en la historia del festival? ¿Cómo se adivina el futuro?

Éste es un festival que nació deficitario, por lo que estamos más que acostumbrados a lidiar con la crisis. Si a esta circunstancia propia unimos la crisis general que nos ha afectado a todos en los últimos tiempos, lo cierto es que hemos pasado unos años muy, muy duros; por ello, las últimas ediciones del FICC han sido muy austeras. Pero, al fin, hemos conseguido equilibrar los presupuestos gracias a una severa política de austeridad y a la financiación de patrocinadores privados, cuyas aportaciones han llegado a superar económicamente la cantidad que recibimos a través de las subvenciones. Por eso vemos el futuro del festival con cierto optimismo: si hemos aguantado cuarenta y tres años, podemos resistir otros tantos más.

¿Cuál es el perfil de espectador del FICC?

Es muy variado, ya que al contar con secciones para todos los públicos, al festival se acerca todo tipo de gente: los niños que asisten a “Cuento Animado”, los estudiantes de instituto que acuden a los ciclos de “Jóvenes aFICCionados”, los universitarios del Jurado Joven y, por supuesto, los cinéfilos más voraces que esperan con ansiedad la llegada del FICC porque saben que vamos a proyectar grandes películas que no van a poder ver de otra forma si no es en el marco del festival. También acuden distintos profesionales del cine a las proyecciones de cortometrajes y de MURcine. Por ese motivo, y porque estamos muy agradecidos al público fiel al festival, nuestro cartel de este año es una suerte de homenaje a todos los aficionados que acuden, año tras año, a las diferentes actividades y proyecciones del FICC.

Festival cine cartagena

¿Qué criterio seguís a la hora de elegir una programación para el festival? ¿Qué prima más, que sea competitivo, la calidad, atraer al público? Imagino que influirá también vuestro gusto personal…

Desgraciadamente, a la Región de Murcia (y, en concreto, a Cartagena) llegan muy pocas películas fuera de los circuitos comerciales, por lo que intentamos traer todos aquellos títulos interesantes que no han tenido distribución en nuestra región. También vamos a otros festivales para ver las películas que se presentan en ellos, y conseguir así traer títulos que sólo se han proyectado en Cannes, Berlín, Málaga o San Sebastián. Además, tenemos varios preestrenos, y prestamos especial atención a la cinematografía europea. Y sí, por supuesto influye nuestro gusto personal, lo cual nos lleva a grandes discusiones en el equipo de programación a la hora de decidirnos por una u otra película.

¿Es posible hacer un buen festival si no se invierte en él lo suficiente?

No: el cine, en sí mismo, es algo que tiene unos altísimos costes de producción, y también los tiene un festival. Para hacerlo con un mínimo de profesionalidad hay que invertir en las películas, en publicidad, en actividades, en los equipos de proyección, en alquilar las salas… y todo ello se hace con un personal escasísimo y a un coste muy bajo para el resultado que conseguimos, ya que la falta de presupuesto intentamos sustituirla con horas de trabajo, con ilusión y con mucho esfuerzo.

En vuestra sección MURcine hacéis una apuesta por los realizadores de la Región de Murcia. Parece que a pesar de la crisis se sigue haciendo cine, ¿la percepción de que el cine español es un enfermo crónico y moribundo que solo respira a través de subvenciones es real? ¿se hace buen cine en España?

Se hace un buenísimo cine en España, y nada tiene que ver con esa imagen que se ha transmitido desde algunos sectores, acuñando falsos mitos aceptados socialmente. Uno de ellos es que el cine español tiene obsesión con la guerra civil, cuando en los últimos cinco años sólo un 1,5% de las producciones han tratado el asunto, y otro es que los cineastas viven de subvenciones: mientras que en 2013, las ayudas al sector fueron de 39,2 millones de euros, lo recaudado vía entradas de cine fue de 86,8 millones de euros. Además, la actual generación de cineastas españoles tiene poco que ver con esa imagen de cine para minorías que arrastra nuestra cinematografía: muchos de ellos hacen cine de género, como Jaume Balagueró, otros han dado el salto a Hollywood y dirigen grandes superproducciones norteamericanas, como es el caso de Juan Carlos Fresnadillo o Jaume Collet-Serra, y mientras que algunos ya piensan en su películas como un producto de carácter internacional, al estilo de Amenábar o Juan Antonio Bayona, otros directores se centran en aspectos más locales, más propios de nuestro país y de nuestra cotidianidad. Esto demuestra que tenemos una generación que se ha quitado muchos complejos de encima, que no tiene reparos en contar historias que pueden llegar al gran público y que entienden que la calidad no tiene que estar reñida, necesariamente, con la comercialidad. Pero, con todo y con ello, no hay que perder de vista que tenemos que conocer el cine español porque es nuestra cultura, es el reflejo de nuestra forma de vida, de nuestra sociedad. Y tan valioso es estudiar el reflejo de un país en su literatura, su pintura o su arquitectura como hacerlo a través de su cine.

El FICC se ha convertido en una referencia cultural de la ciudad con propuestas para todos los públicos ¿cómo se consigue esto?

Intentando subir un peldaño más en cada edición y sumando cada año más actividades, más días de programación y de proyecciones (este año el FICC tiene un día más, por lo que hemos pasado de proyectar once largos a dieciséis). Pero lo fundamental es contar con un buen equipo: el FICC es una asociación privada, cuyos miembros trabajan desinteresadamente por y para el festival y, desde el primero hasta el último, sacrifican tiempo de su vida personal y profesional para volcarse en la organización de cada edición, sin temor a realizar cualquier tipo de labor: desde instalar enaras y carteles hasta hacer paquetes, vender entradas, repartir folletos… y todo eso sólo se hace por amor al cine.

En estos momentos y hasta el día 28 estáis en pleno ciclo Charles Chaplin para estudiantes de instituto. ¿Cómo se acercan los jóvenes al cine clásico? ¿hay vida más allá de los superhéroes y vampiros?

Los jóvenes, por regla general, no se acercan al cine clásico, sino que somos nosotros los que los tenemos que acercar a ellos, ya que es difícil amar lo que no se conoce. Los que crecimos viendo películas de John Ford en televisión los sábados por la tarde sin saber quién era John Ford, tuvimos el privilegio de disfrutar de las obras de los grandes maestros mientras asimilábamos las bases del lenguaje audiovisual sin darnos cuenta. Ahora, en cambio, las nuevas generaciones no tienen esa oportunidad si no se les ofrece desde los propios centros educativos o desde iniciativas como Jóvenes aFICCionados, la sección del festival donde enseñamos a los estudiantes de instituto la obra de grandes maestros como Berlanga, Hitchcock o Chaplin, autor sobre el que gira esta edición. Para ello, enviamos a los profesores información sobre el director en cuestión, para que en sus clases puedan ilustrar previamente a los alumnos, y así llegar a la proyección con unos mínimos conocimientos sobre su cinematografía. Y te aseguro que es muy edificante comprobar cómo chavales de catorce o quince años se ríen viendo Tiempos modernos.

Talleres infantiles, exposiciones, conciertos, birra y series para las noches del FICC… hay mucho cine más allá de las pantallas de exhibición. ¿Es necesario educar en la cultura cinematográfica para que el público vuelva a los cines?

Por supuesto; de hecho lo ideal sería que el cine fuera estudiado y contemplado como un idioma propio, y que el público aprendiera a dominar los códigos de un lenguaje tan rico y complejo como es el cinematográfico, lo cual aumentaría su actitud de reflexión y su capacidad crítica. Y ello, sin duda, se hace mejor en una sala de cine, viviendo las películas en pantalla grande, en oscuridad, en silencio, convirtiendo una experiencia individual en un disfrute colectivo.

Un deseo para el próximo año…

En este momento, nuestro deseo más ferviente es que este FICC/43 termine tan bien como ha empezado. Y, puestos a pedir, que el próximo festival sea aún mejor que éste.


Toda la programación en la página oficial del  FICC

 

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