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Ruth Beitia: “Daría todas mis medallas a cambio de terminar con el paro”

Por José Antequera. Sábado, 15 de noviembre de 2014

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  Entrevista

Ruth Beitia (Santander, 1979) fue medalla de oro en salto de altura durante los pasados Campeonatos de Europa de Atletismo celebrados en Zurich, completando así una trayectoria deportiva envidiable al alcance de muy pocos. Desde 1998, cuando batió su primer récord de España saltando 1,89, ha estado en la elite con las mejores saltadoras del mundo, acariciando la medalla en los Juegos de Londres, donde fue cuarta a un paso del bronce (tres nulos en 2,03 la privaron de su primer trofeo olímpico). Charlar con Ruth es charlar con una leyenda del deporte, ya que es la única mujer española de la Historia que ha superado la barrera de los dos metros de altura. Algunos consideran que esta cántabra que compagina su pasión por el salto con una intensa actividad política como diputada regional es ya la mejor atleta de nuestro país de todos los tiempos, una etiqueta que ella rechaza, aunque se siente halagada. “No me considero mejor que nadie”, asegura, “solo una privilegiada por hacer lo que me gusta”. En la entrevista que concede a la Revista Gurb revela que uno de los secretos confesables de su éxito es “tomar una cerveza artesanal al día”, además de muchas horas de entrenamiento, sacrificio y esfuerzo. Concienciada con los problemas de sus paisanos de Cantabria, de la mujer y de los discapacitados, por los que trabaja en el Parlamento autonómico, afirma que daría todas sus medallas si con eso “se consiguiera terminar con el paro en España”.

Segunda medalla de oro en unos campeonatos europeos: ¿Sientes que es el colofón a tu carrera?

Hombre, colofón no, es una guinda para una gran temporada, pero colofón no; creo que después de retomar mi vida deportiva tras los Juegos Olímpicos de Londres aún queda Ruth para rato y ojalá aún quede mucho por demostrar.

Es decir, que no descartas seguir superando tus marcas personales.

Me encantaría poder seguir en esta línea, seguir disfrutando de este deporte, y sobre todo al cien por cien. Creo que es de ley acabar mi carrera deportiva al máximo rendimiento y mientras el cuerpo aguante continuar con ella.

¿Eres consciente de que se te considera ya la mejor atleta española de todos los tiempos?

Bueno, es bonito que la gente lo diga. Pero yo no me considero mejor que nadie, soy una privilegiada por el mero hecho de levantarme por las mañanas con ganas y con ilusión de seguir haciendo lo que más me gusta, que en este caso es el mundo del atletismo. Que la gente me reconozca y diga esos halagos, para mí es un honor, un privilegio.

Tomás Blanco

Foto: Tomás Blanco

¿Cómo empezaste en el salto de altura? ¿Fue tu primera disciplina o probaste primero con otras modalidades como la velocidad o el fondo?

Bueno, a ver, soy la quinta de cinco hermanos y todos hemos hecho atletismo, así que elegir este deporte era muy fácil porque ha sido el que ha movido siempre a toda la familia. Yo siempre digo que el salto de altura me eligió a mí y no yo a él. Me inicié con mi entrenador a los once años, primero hacía cross, y ganaba casi todas las carreras, pero cuando empecé a quedar segunda y tercera él dijo: Ésta es mi oportunidad para que Ruth pruebe en los saltos y en las demás disciplinas del atletismo. Así que empecé a entrenar con él; me enseñó todo de este deporte y el salto fue en la que más destaqué. Por eso digo que el salto de altura me eligió en mí.

En tu éxito deportivo, ¿qué porcentaje hay de genética y qué porcentaje de preparación física?

Bueno, de genética hay, por supuesto, porque no todo el mundo vale para saltar. Depende qué deporte, qué disciplina y qué nivel, pero genética hay, evidentemente. Son 25 años los que llevo caminando con mi cincuenta por ciento, que es Ramón Torralbo, mi entrenador. Desde los once años, y la verdad es que es un privilegio haber hecho el camino con él, haber crecido ambos dos, él como entrenador y yo como atleta, sobre todo tener la sensación de que todos los éxitos, todo ese camino nos han enseñado a ser como somos ahora. Y todos los valores que nos ha podido mostrar ese camino en el deporte pues los aplico a cualquier aspecto de mi vida.

Supongo que llegar ahí arriba te ha supuesto mucho sacrificio y mucho esfuerzo. ¿Te abstienes de comer algún plato suculento que te guste mucho?

La mejor dieta es comer de todo. Evidentemente, es verdad que me tengo que cuidar, como alimentos hipocalóricos, pero como absolutamente de todo, y de vez en cuando también algún dulce. Mi secreto confesable es tomarme todos los días una cerveza y tengo el placer de que encima mi novio es el creador de una cerveza artesana que se llama Colegiata y que se hace en Cantabria. Bueno, ése siempre fue uno de mis secretos confesables. Cuando llegan las grandes temporadas, cuando estamos en competición al cien por cien, sí que me cuido un poquito más, pero al final el estado de forma, el peso, te lo da el momento de la temporada.

Entonces una cerveza al día…

Siempre. Lo que te decía, es una cerveza artesana. Tengo la grandísima suerte de que me la da un familiar y es una cerveza con toda la malta totalmente natural, totalmente hecha con cariño, con mimo y respetando todos los momentos de fermentación de la cerveza.

A finales del año 2012 tuviste un momento de bajón, estuviste a punto de plantearte la retirada. ¿Qué fue lo que te empujó a continuar?

En realidad no fue un bajón, fue un momento de mi vida en el que tocaba pasar página y dejar el deporte para dedicarme a otras cosas. Al final sí que es verdad que volver fue algo muy meditado y que me salió muy bien, porque fue una de las mejores temporadas de mi vida. Quería cerrar ese capítulo de mi vida pero al final el salto de altura me pudo y tras tres años de hacer otras cosas que habitualmente no hacía decidí regresar. Durante ese tiempo patinar era lo que más me gustaba hacer, pero como llovía mucho en Santander no podía patinar y me daba muchísima pereza meterme en un gimnasio. Entonces el entrenador me dijo: ¿por qué no te acercas un día por aquí? Volvemos a hacer algo, a ver qué te parece estar con el grupo. La verdad, yo creo que él fue el gran culpable de mi vuelta.

Así que fue tu entrenador quien te empujó a seguir…

Sí, también el estado de forma, porque en esta segunda prórroga que me ha dado la vida en forma de regalo no tengo ningún tipo de presión, estoy disfrutando más que nunca, y creo que estoy sacando la Ruth que se ha estado preparando durante tantos años para este momento.

Durante la última final estuviste a un centímetro de tu mejor marca personal, ¡sólo un centímetro! ¿Es ésa la distancia que separa el éxito del fracaso? Debe dar rabia estar tan cerca ¿no?

Hombre, en las grandes competiciones un nulo te puede llevar desde estar en un gran puesto de medallas a quedarte fuera de ellas. Siempre tienes que tener ese tino, ese control de la competición para controlar un poco a tus rivales. Este último campeonato fue muy bonito porque en la altura de 1,97 iba la tercera, en la altura de 1,99 iba cuarta y saltando 2,01 a la primera pues gané por segunda vez el europeo al aire libre. Para el espectador fue muy llamativo porque era una competición en la que había muchos alicientes. Fue como poner ahí toda tu ilusión a la hora de crear una competición para el público, para los espectadores en sus casas, para mi entrenador, que estaba allí muerto de miedo, otro campeonato en que se nos escapaba la medalla y que íbamos a quedar cuartos. Así que fue súper bonito y ahí sí fue donde tiré de toda la experiencia, tiré de toda la veteranía y de esas fuerzas que sacas cuando tienes esa necesidad o esas ganas de ganar y de representar todo lo que es tu vida en el atletismo.

Foto: Tomás Blanco

Foto: Tomás Blanco

Cuando estás en medio de la final, en esos momentos de tensión, supongo que la concentración es lo más importante. ¿Te abstraes con algún truco personal? No sé, ¿escuchas música?

No, en atletismo no podemos escuchar música, no nos permiten como en natación, que te vas al borde de la piscina con los auriculares. En atletismo cuando estás en la cámara de llamada, media hora antes de cada prueba, te quitan absolutamente todos los aparatos tecnológicos que lleves y no los puedes utilizar para nada. Sí que llevo diez años trabajando con una psicóloga deportiva y es ella la que me ha enseñado a controlar esos estados emocionales dentro de la competición, a conectar, a desconectar, a controlar la ansiedad, el nerviosismo para que sea el nervio específico para saltar, ese nervio necesario para mantener la tensión competitiva. Yo creo que ése se ha sido un arduo trabajo que también nos ha dado buenos resultados.

Supongo que además tendrás alguna técnica aprendida durante años para concentrarte.

Bueno pues sí. Por ejemplo, nunca miro ningún salto de mis rivales, siempre voy a observar al escuchar si el listón se cae, no perder de vista el marcador y también tengo una rutina psicológica marcada entre salto y salto que para la gente es llamativa porque me tumbo, me toco la cabeza, vuelvo a pulsaciones mediante la respiración… De hecho el salto anterior procuro olvidarlo y refuerzo el siguiente, desconecto de la competición, todo eso para que no se vaya ese nervio necesario para saltar.

Y alguna manía, algún fetiche que tengas antes de saltar…

Bueno, tengo alguna que otra pero más que manías son rutinas. Soy una persona muy rutinaria, hago muchas cosas a lo largo del día y tengo que tener una agenda perfecta, estructurada, que no se me escape nada. Más que manía creo que es eso, una rutina, una colocación y un orden necesario para el día a día.

¿Qué se siente cuando estás volando por encima del listón?

Pues mira se siente uno… Ese momento hay que vivirlo y no te lo puedo describir porque es una décima de segundo, es una cosa que ocurre en nada. Pero sí que es verdad que hay saltos que ya desde la batida sabes que van a ser muy buenos y muy gloriosos. Al final no deja de ser la recompensa por las horas de entrenamiento, que son muchas.

¿Qué te ha enseñado el salto de altura?

Bueno, no tanto el salto de altura como el deporte, que me lo ha dado todo, mucho más de lo que yo haya podido aportar al mundo del deporte. Lo que te decía antes: valores que se puede extrapolar al resto de mi vida y cuando me preguntan qué he tenido que dejar de hacer por el deporte digo que nada, al contrario, el deporte me ha permitido viajar, me ha permitido saltar en los cinco continentes, conocer culturas, religiones, razas distintas cuando era bien pequeña y  en España no había tanta inmigración.  Me ha permitido evolucionar como persona y sobre todo lo que te decía antes, extrapolar esos valores que te aporta el deporte a cualquier faceta de la vida.

¿Las mujeres tienen que saltar más alto en el mundo del deporte para llegar al mismo sitio que los hombres? ¿Te consideras feminista?

Hombre, es imposible saltar lo mismo que saltan los hombres…

No, me refiero metafóricamente.

No, no me considero feminista. Creo que tanto un hombre como una mujer deben ser personas y se tienen que valorar como tal, sin diferencias entre un sexo y otro. Y ahora que dicen que estamos en la era de las mujeres en el deporte yo lo que sí que hago es agradecer a todas esas mujeres pioneras que lucharon contra viento y marea para hacerse un hueco en este mundo tan competitivo como es el atletismo. Ahora gracias a ellas nos tratan con toda la normalidad del mundo.

Compatibilizas el deporte con una intensa actividad política como diputada regional por Cantabria. ¿De dónde sacas el tiempo para hacer ambas cosas?

Sí, ahora mismo estoy en el Parlamento y trabajando. Pues nada, muy bien, la verdad es que tengo dedicación parcial, es verdad que los lunes es el día que más filigranas tengo que hacer en el calendario para poder entrenar y poder estar en los plenos que se hacen cada semana los lunes por la tarde. Bueno, estoy encantada porque es otra forma de representar a los cántabros, estoy muy a gusto con las áreas que llevo, como discapacidad, deporte, mujer, cooperación, juventud. Son asuntos que me llaman muchísimo la atención, y también tengo la grandísima suerte de que me levanto cada día con ganas de trabajar, con ilusión. Por la tarde echo el resto en el entrenamiento.

Por cierto ¿cómo te llevas con Miguel Ángel Revilla?

Pues no muy bien (risas). Si te digo la verdad, vamos, ni bien ni mal, un trato correcto. Me da rabia algunos aspectos de su vida, pero bueno, sin más.

¿En qué se parecen la política y el atletismo?

Yo creo que en el sentido de que la política también requiere mucha dedicación, representas a tu tierra como en el deporte y sobre todo, lo que te decía antes, lo que he podido transmitir con mis valores, lo que he aprendido en el atletismo, aplicarlo a la política.

¿Qué es más difícil, saltar dos metros o terminar con la corrupción en España?

Pues evidentemente terminar con la corrupción. Y es difícil esta pregunta porque me da muchísima rabia. Creo que haciendo un símil con el atletismo, con el deporte, toda la gente que comete un error a nivel de corrupción debería de pagarlo, igual que una persona que se dopa en la competición debe pagarlo.

Llega el fin de semana ¿qué te gusta hacer? ¿Vas de tiendas, al cine?

Bueno, pues suelo ir a competir o si no a entrenar. Cuando no compito es verdad que me gusta quedar con los amigos, disfrutar de la familia, de los sobrinos, y sobre todo, como no me gusta salir de noche, pues me encanta ir a cenar o a comer fuera y disfrutar de la sobremesa.

¿Te consideras una mujer socialmente comprometida? ¿Cuáles son los problemas del mundo que te preocupan ahora mismo?

Del mundo muchos. Ahora, en nuestra región o nuestro país, creo que el paro. Nosotros, el Partido Popular, recogimos una región muy tocada en la que el anterior ejecutivo no supo ver la crisis, nos dejaron una comunidad muy afectada y sobre todo endeudada, muchísimo, al borde del rescate. Lo bueno es que durante tres años hemos hecho un trabajo muy arduo y difícil pero ahora estamos despegando y poco a poco estamos viendo la luz de cara a una recuperación que va a costar mucho. Pero estamos viendo esa recuperación, y yo creo que un poco lo mismo está ocurriendo en España. A nivel mundial evidentemente la guerra, la desigualdad social, yo creo que son temas que preocupan mucho.

EUROPA PRESS

¿Crees que saldremos de la crisis más pronto que tarde o más tarde que pronto?

Pues mira, yo creo que como ha sido tan larga, espero que más pronto que tarde. Ha sido una crisis larguísima que ha dejado muy tocada a la gente y evidentemente espero y deseo que sea más pronto que tarde.

¿Crees que llegará un momento en el atletismo en que los récords serán insuperables? ¿Cuál es el límite del ser humano?

Uf, pues no lo sé, mira la velocidad, se mejoraba décima a décima y de golpe y porrazo llegó Usain Bolt y se cargó un pedazo de récord increíble en bastantes décimas. La verdad es que no sé dónde está el límite del ser humano. Lo que sí espero y deseo es que sea dentro de los márgenes de la legalidad y, como defensora del antidoping, que la gente esté limpia y practique el deporte limpiamente.

A nivel deportivo seguimos todavía muy lejos de otros países, aunque de vez en cuando ganamos medallas, lo que es una especie de milagro. ¿Cómo ves el deporte en España?

Entiendo que en política deportiva estamos a la cola en muchos aspectos. Como deportista entiendo que tampoco se nos pueden exigir grandes resultados porque muchos están entrenando con la sensación de que no llegan a final de mes. Es complicado llevar esa piedra, esa mochila de cara a los entrenamientos diarios. En general veo bien el deporte español porque cada vez hay más gente que lo practica y eso a la larga es bueno para la sanidad pública. Ahora mismo el que hace atletismo lo hace porque le gusta, está sacrificándose porque es su afición, y eso es primordial. Está saliendo una gran remesa de deportistas, sobre todo de caras nuevas, que es lo que siempre se pedía desde la afición y la prensa. Creo que este europeo de Zurich ha marcado un antes y un después dentro de ese agujero en el que estábamos sumidos. Muchos nos decían que siempre estábamos los mismos sacando las castañas del fuego. Pues ahora ya hay caras nuevas, ha habido medallas, ha habido muchos cuartofinalistas y creo que el cambio es sustancial y muy positivo.

¿Cómo terminarías la frase: cambiaría todas mis medallas a cambio de que se acabara…?

El paro, sin duda alguna. Daría todas ellas porque hubiese pleno empleo.

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