Humor Gráfico, L'Avi, Lidia Sanchis, Número 18, Opinión
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Ellos y nosotros

Por Lidia Sanchis / Ilustración: L’Avi

Que me perdonen los catalanes pero estoy convencida de que nunca nos vamos a entender. El primer indicio lo obtuve tras reflexionar sobre el 1 de Noviembre, día de Todos los Santos. Y precisamente fue a mi santo el primero a quien (nerviosa, que yo enseguida me emociono) le expresé mi sospecha.

–¿Cómo vamos a llegar a acuerdo con un pueblo que tiene una fiesta como la castanyada –le dije. –En el tema de las castañas ya se nota que son raros –profundicé en mi argumento. –Porque, por si no lo sabes, la castanyada es una celebración popular, que deja a los niños sin escuela y que consiste básicamente en comer castañas en grupo. Así que nosotros recordamos a nuestros muertos con recogimiento, respeto e incluso un poquito de miedo, que nunca viene mal, mientras ellos hacen de la muerte una fiesta y una verbena– concluí, porque la indignación me cegaba ya los ojos.

–¿Y qué me dices de la sagrada Navidad? –continué, casi sin poder contenerme, después de aplicarme unas gotas de colirio en sendos ojos indignados. –Mira sin son raros que alrededor del 8 de diciembre, el buen padre catalán recoge un tronco seco, le pone nombre, lo lleva a casa, lo tapa con una manta para que no pase frío y le da de comer cada noche hasta que en Nochebuena el Tió caga sus buenos regalos para los niños. Eso sí, después de que ellos, pobres criaturitas, lo muelan a bastonazos, que el Tió será muy tronco pero también muy catalán y le cuesta soltar la pasta –acabé, casi vociferando porque mi Manolo parece también catalufo: a veces, cuando le conviene, simula que está en otro país.

Pero en realidad aún no había terminado: –¡Ah, y aún una cosa más sobre la fiesta de la Natividad! ¡Ellos no la celebran el 25 de diciembre sino el 26! Se reúnen con la familia y se ponen morados a base de canelones y de sopa de galets el día después. ¿Sabes qué se celebra ese día? La muerte del primer mártir cristiano, San Esteban. No me digas que no le encuentras la alegoría, el simbolismo y la metáfora –le inquirí, a ver si interactuábamos de una vez en alguna cosa.

Como seguía sin pestañear decidí quemar mis naves. Primero, una:
–¿Qué piensas de sus deportes? ¡Si incluso tienen un programa en TV3, con índices de audiencia que ya querría para sí la tele de Mariló, que se llama “Caçadors de bolets”! ¿Y los concursos de “gossos d’atura”, esa especie de método Grönholm para cánidos? –, le espeté, con mucho énfasis en la palabra deportes. Pero sin resultado.

Mi churri, periodista al que jubilaron, es muy sensible a según qué temas. Así que, en vista de la falta de respuestas, quemé mi última nave y menté a la bicha: –Mira si son raros que en su propia radio y televisión se permiten el lujo de criticar a los políticos que les gobiernan. ¡Muerden la mano que les da de comer!

Ahí sí que mi marido abrió los ojos como platos, ergo no estaba muerto. Por tanto, rematé: –Ahora el president Mas quiere hacer una consulta: “¿Quiere que Catalunya sea un estado? ¿Quiere que ese estado sea independiente?”, les preguntarán a ellos el 9 de noviembre. Nuestro Tribunal Constitucional las ha prohibido, faltaría más. Y Soraya Sáenz de Santamaría, la vice, dice que así se defienden los derechos de los catalanes como el derecho a la libertad, la libertad de prensa, el derecho a la igualdad y el derecho de los funcionarios a tener la tranquilidad de que no van a violentar la ley. Porque en nuestro territorio, ya lo sabes, Manolo, el derecho a la libertad, a la libertad de prensa, a la igualdad y a la tranquilidad de los funcionarios campa a sus anchas. No hay más que asomarse a cualquiera de nuestras calles para comprobarlo.

Lidia Sanchis

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L'Avi

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