Humor Gráfico, José L. Castro Lombilla, Lombilla, Número 17, Opinión
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Carta a Gurb

Por José L. Castro Lombilla / Viñeta: Lombilla

Estimado Gurb:

Pedro I, llamado por unos el Cruel y por otros el Justiciero, fue un monarca que reinó en Castilla y León de 1350 a 1369. Segundo hijo legítimo del rey Alfonso XI y de María de Portugal, comenzó a reinar a la edad de quince años por haber muerto el primogénito. Su padre tuvo una amante, la hermosa Leonor de Guzmán, que le dio varios hijos bastardos. Desde el comienzo de su reinado, Pedro I, que al comenzar a reinar había apartado de la corte a Leonor y a sus hijos, estuvo amenazado por sus hermanastros que protagonizaron numerosas rebeliones contra él, siendo el tercero de ellos, Enrique de Trastámara, el que encabezara una guerra fraticida contra el rey: la llamada Primera Guerra Civil Castellana. Enrique venció y comenzó a reinar como Enrique II de Trastámara, inaugurando así el reinado de una nueva dinastía en Castilla.

La Primera Guerra Civil Castellana tuvo gran repercusión internacional llegando a integrarse en la guerra anglo-francesa de los Cien Años, pues tanto Inglaterra como Francia intervinieron en ella. Los ingleses apoyaron al rey Pedro I a través del hijo de Eduardo III, Eduardo de Woostock, Príncipe de Gales al que apodaban el Príncipe Negro. Por su parte, a Enrique de Trastámara vinieron a ayudarle desde Francia las Compañías Blancas, compuestas por feroces mercenarios a las órdenes del militar y condestable Bertrand Duguesclin.

Tras numerosas batallas, la guerra finalmente se decidió en los terrenos de Montiel, en Ciudad Real. En esta batalla decisiva, a los pies del famoso castillo de la Estrella, los dos hermanos enfrentaron sus ejércitos. Después de una lucha sangrienta, Enrique de Trastámara logró reducir a las huestes de Pedro I que tuvo que refugiarse en el castillo. Como estaba rodeado, intentó negociar una salida con Bertrand Duguesclin, pero éste, lejos de ayudarle, lo engañó para llevarlo al campamento de Enrique. Cuando los dos hermanos se encontraron, se enzarzaron en un combate cuerpo a cuerpo. Al rato de una encarnizada pelea, cuando en el fragor de la lucha los dos contendientes rodaron por el suelo, Pedro logró ponerse sobre Enrique. Y cuando todo apuntaba a que Pedro I, el Cruel o el Justiciero, rey de Castilla y León, sería el vencedor, Bertrand Duguesclin lo agarró por la espalda y forcejeó con él hasta conseguir inmovilizarlo. Entonces, Enrique de Trastámara, el Bastardo, mató al rey degollándolo. Luego le cortó la cabeza. Era el 23 de marzo de 1369.

Cuentan las crónicas, que mientras sujetaba al rey don Pedro para que su hermanastro le cortara el cuello, el mercenario Bertrand Duguesclin dijo: «Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor…».

¡Y ésta es, Gurb, una bonita parábola sobre la prensa española!

Tuyo afectísimo:

José Luis Castro Lombilla



J. L. Castro Lombilla

J. L. Castro Lombilla

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