Francisco Cisterna, Gatoto, Humor Gráfico, Número 14, Opinión
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…Y Gila cogió su fusil

Por Francisco Cisterna / Viñeta: Gatoto

“¿Está Gila?…, dígale que se ponga…, de parte del capitán Centellas… El del Tenorio, no; el de Tomelloso… ¡Hala, ahora a esperar a que lo encuentren!… Con el lío que tienen montado allí arriba, me figuro que las conferencias al Paraíso estarán exentas de roaming, porque si no… ¡Sí, sí, soy yo! Oye, Miguel, que te llamo para…sí…, sí…, sí. Ya…, ya…, que no matemos más rusos que se han agotado las reservas de vodka y amenazan con amotinarse…, pero ¿eso es el cielo… o una convención de alcohólicos anónimos?… Sí, ya entiendo: que los ucranianos han dado un golpe de mano y se han hecho con el control de las destilerías espirituosas…sí…, y los kurdos se dedican a traficar en el mercado negro con linimento Sloan y barriles de Nenuco para abastecer la demanda…¡Vaya mezcla! Oleréis como angelitos… Mira, Miguel, te llamo para comprar… Sí…, sí…, sí: que paremos también lo de Gaza que Alá se ha mosqueado con Jehová por lo de la franja y cuando se encuentran en alguna esquina se dicen de soslayo: ¡Alguien va a dar un abrazo a alguien! ¡Te voy a meter dos apretones de manos, canela fina!… ¡Menuda situación! Sí, claro… Y que el otro día, en el comedor comunal, se levantaron delante de todos los comensales y se dijeron: ¡Pégame un beso, enemigo mío! y Jehová le puso la otra mejilla… Eso no se lo dice a Luis Suárez… Que sí, Miguel, que lo comprendo: que así no hay quien viva, que ya estáis pipones de tanta sensiblería. Normal… ¡Y qué la cosa no acaba ahí?…, que además el arcángel san Gabriel cuando se interna en el paraíso mahometano para visitar a las huríes lleva colgado un letrero que reza: Soy el guardaespaldas del Señor, muéleme a caricias… ¡Qué kamikaze, Miguel, que kamikaze!… Entonces, vosotros, de vendernos armas, nada…, ¿no?… ¿Ni siquiera el carro de Elías?… Sí, ese que echaba fuego desde el cielo, que ya estará viejo y herrumbroso… Sí, ese… Que no, que no ha pasado la ITV porque tenía los quemadores del gas obstruidos, y como Pedro Botero estaba interesado en reciclarlo, habéis preferido vendérselo despiezado al McDonald´s. Ya le decía yo a mi mujer que últimamente las hamburguesas estaban algo crudas… ¿Y alguna zarza de mano ardiendo, aunque sea pequeñita?… Tampoco, no puede ser. Las habéis arrancado todas para prevenir los incendios forestales por orden de san Juan de Dios, patrón de los bomberos. ¡Me cachis…! Entonces, ¿eso del diluvio…? Sí, sí, me calló. Vale… Y digo yo: ¿No os sobrarán algunas trompetas de Jericó para derribar bunkers?… Nada, no hay manera. Están desafinadas desde el último concierto de Louis Armstrong con Miles Davis y no suenan como es debido. ¡Menuda faena, Miguel! ¡A este paso, qué le digo yo al coronel! Me va a castigar y me va a mandar a casa, y tendré que pedirle a mi suegra, que me está pagando la hipoteca, que se vaya a vivir al pueblo… ¡Con las croquetas tan ricas que nos hacía!… Si hasta las usábamos de bombas de mano cuando se agotaban las granadas. Sí, como la Tomatina, pero con croquetas, que empachan más. ¡Quién pagará ahora la hipoteca, eh?…. ¡Qué no es para tanto? Claro, cómo tú la tienes pagada de por vida, quiero decir por los siglos de los siglos… ¡Ay, qué mala suerte la mía! No levanto cabeza… Que me calme, dices…, que vas a intentar ayudarme, ¡qué alegría me das, Miguel!…, y hablarás con Zeus para que me alquile una legión de cupidos disparando flechas del amor y varios discos de Karina…pues se va a liar un Día del Orgullo Gay que para que te cuento, por todo lo alto… ¡Gracias, hombre, por lo menos, no me voy con las manos vacías!… Sí, sí… y que en el peor de los casos, de no llegar a un acuerdo con Zeus, bajas tu en persona a echar una mano con el Risitas… No entiendo nada, Miguel…, pero ¿no era el Cuñao el que había pasado a mejor vida?… ¡Ah, ya!, que el Risitas es tu fusil de toda la vida: el de tus actuaciones, que en vez de balas dispara cosquillas a las conciencias; no matan, pero hacen que te retuerzas de risa por los suelos. ¡Cómo eres, Miguel…!”.

PD: Stanley Kubrick, 2001: Una odisea del espacio: dos clanes de simios se disputan el control de una poza de agua. La evolución es lenta.

Gracias, Don Miguel, por hacernos reír y pensar en lo absurdo de las guerras.

 

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