Filosofía
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Reportaje: Exhumar a Aristóteles

Por Fran Sevilla. Jueves, 25 de septiembre de 2014

Existe una pirámide del conocimiento, cuyo escalón más bajo lo ocupa la ciencia. Alguien podría intentar explicar el mundo o el origen del ser humano, incluso la forma en que éste orquesta su pensamiento a través de conexiones neuronales, estímulos químicos, recurriendo a la ciencia. Y tendría la dificultad añadida de que para explicarlo de este modo, antes de formular cualquier teoría, debería conocer todo el conocimiento científico que le precede. En realidad ese proceso cognitivo de la ciencia en su intento de explicar el mundo, acabaría llevándonos siempre a unos límites que no es capaz de sobrepasar por sí sola, grandes interrogantes que el hombre se ha estado cuestionando desde que adquirió conciencia de sí mismo. Tales como, ¿de dónde venimos? Está claro, ya que la ciencia lo ha demostrado y sólo un necio osaría cuestionar ese planteamiento, que el hombre ha evolucionado desde formas más primitivas de vida. La ciencia también nos explicará cómo acaba formándose la superficie del planeta que habita el hombre, y cómo los planetas se ordenan en forma de sistemas solares, galaxias. Ante la extensión infinita de ese universo, entendiendo infinitud como aquello que rebasa el entendimiento humano, si quisiéramos ir un paso más allá y explicar el mundo dando a su vez respuestas válidas que no queden incompletas a esos grandes interrogantes, la ciencia por sí sola no nos bastaría. Pues podemos decir que el hombre viene del mono, pero seguiríamos sin encontrar una explicación al origen de la primera partícula de donde partiese el resto del ciclo evolutivo. No nos quedaría más remedio, por tanto, que irnos al escalón intermedio de esa pirámide del conocimiento, que es la filosofía, un paso por encima de la ciencia.

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Ciencia deshumanizadora

Explicar el mundo partiendo de la base de la filosofía, por mucho que sobrepase a la ciencia, no sería una empresa menos complicada. Al contrario, la filosofía entrañaría la dificultad añadida de que para dar cualquier explicación válida del universo o del ser humano, uno no sólo debería conocer todo el pensamiento filosófico que le precede. Además debería conocer y tener presente el escalón justo por debajo de él, el de la ciencia. Claro que la filosofía acabaría también chocando con esos mismos límites de la ciencia, fruto de la insignificancia del ser humano dentro de la extensión infinita, dentro de nuestro conocimiento finito, del universo. Pues seguiría estando ese misterio último, el origen primitivo de todo. Qué existía antes de que se formase una primera partícula. Cuestionamientos todos que el hombre no sería capaz de descifrar. A pesar de que a través de la filosofía, al menos, podríamos racionalizar y ordenar los límites hasta los que puede llegar la ciencia. O entender la misma idea de límite que subyace en ese procedimiento.

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Pensamiento clásico

Quienes también intentaron dar una explicación a ese misterio sobre el origen, fueron las religiones. Desde un punto de vista intelectual, tal vez sus explicaciones sean las menos interesantes. Ya que en esa pirámide del conocimiento, las religiones colindan entre la ciencia y la filosofía. Parten de bases racionales y filosóficas para intentar resolver cuestionamientos científicos. A través de la fe, inventan relatos literarios, alegorías, justificando ese origen, el misterio último.

Las religiones son necesarias en un sentido de que en su intento de darnos respuestas válidas a grandes cuestionamientos que rebasan nuestra capacidad de entendimiento, hacen de nuestra existencia en el mundo una experiencia menos angustiosa cuando nos asaltan los grandes interrogantes.

¿Renuncias a Satanás?

¿Renuncias a Satanás?

Sí que hay algo que tienen en común la ciencia, la filosofía o las religiones, y es una base racional. Todas tienen en común que desprecian la incertidumbre. Y como la desprecian, se obsesionan en la idea de que las únicas respuestas válidas han de ser siempre ordenadas, perfectamente clasificadas y entendibles por el intelecto. Dando por hecha una estructura lógica y coherente del universo. Ciencia, religión o filosofía rehúyen el caos.

Pongamos que tuviésemos el talento literario de Cortázar y escribiésemos un cuento. Un cuento que hablase de un psicólogo que logró explicar, clasificar, todos los procesos que llevan a la mente humana a enamorarse o sentir celos. Y que luego, en su vida cotidiana, ante el despecho de una ruptura fuese incapaz de racionalizar esos sentimientos. Sucumbiendo ante el caos, la incertidumbre, de lo que por mucho que racionalice, siguen siendo sentimientos. Es decir, algo inevitable que forma parte de su esencia como ser humano. El psicólogo de nuestro cuento se convertirá en una persona obsesiva, acosadora, que hará la vida imposible a su ex pareja. Como vemos, ser capaz de racionalizar el mundo, llegando incluso a ordenar las formas de sentimientos existentes sirvió de bien poco al psicólogo de nuestro relato. Cuento que al escribirlo, si hubiésemos tenido el talento literario de Cortázar, podría servir al lector para extraer una moraleja clara. Que no es más que hacer evidentes, entendibles, los límites de esos escalones bajos e intermedios del conocimiento humano que son ciencia y filosofía. Dado que existe algo indefinido y que no se puede racionalizar, que es intrínseco en todo ser humano. Por tanto, aquellos que parten de posturas racionales para dar una explicación a nuestro comportamiento o nuestra relación con el mundo, fracasan en el intento.

Julio Cortázar alimenta a su gato

Julio Cortázar alimenta a su gato

Esa naturaleza indefinida, espiritual y no cuantificable del ser humano será la que nos haga alcanzar, finalmente, el vértice de esa pirámide del conocimiento. Allí donde habitan la creación artística, llámenlo si quieren aliento poético. Como única forma válida de llegar a explicar al ser humano y el universo en toda su extensión. No de una forma racional. Sino desde la indefinición y abstracción de los sentimientos.

Sólo a través de la perfección de una obra de arte podríamos llegar a sentir el universo que habitamos en su verdadera extensión. Cuando logramos comprender eso, en realidad los grandes interrogantes pasan a ser irrelevantes. Ya que en el proceso que lleva intrínseco disfrutar de una obra de arte, alcanzamos una cierta comunión con el universo, donde más que cuestionarnos el sentido de cada cosa, pasamos a ser partícipes de él. Pues la propia obra de arte será una representación total de ese conjunto. Sintetizada en un espacio que la razón humana pueda albergar.

Una forma para explicar el funcionamiento de esa pirámide, podrían ser las grandes catedrales góticas que se levantaron en Francia. El conocimiento científico, las matemáticas, fueron necesarias para lograr crear esas nuevas estructuras arquitectónicas, sin que el conjunto se desmoronase. La base de las catedrales góticas fue el uso de la luz para evocar espacios irreales a través del efecto luminoso creado por las vidrieras. Vidrieras que no hubiesen sido posibles sin una estructura matemática coherente que las sustentara, gracias a avances tecnológicos como el uso de contrafuertes o arquitrabes.

Pero esos avances científicos sólo pudieron darse a través de un cuestionamiento filosófico previo. Llegando al segundo escalón de la pirámide, con el surgimiento del pensamiento escolástico en la Baja Edad Media. O cómo se pasó de una concepción platónica del mundo a una aristotélica. Haciendo que con ello se formulase toda una nueva teoría acerca del uso de la luz. La luz que atravesaba las vidrieras en catedrales como la de Saint-Denis, era considerada una expresión pura de la divinidad. Una elevación del espíritu, donde la gracia divina se hacía visible a los ojos de los hombres. Este nuevo planteamiento escolástico fue por tanto el que empujó a la ciencia a idear soluciones que permitiesen levantar aquellas estructuras livianas donde imperaban las vidrieras.

Las maneras de los góticos

Las maneras de los góticos

Y cuando alguien traspasase el umbral de la catedral a través de uno de sus monumentales pórticos, lograría elevar su espíritu hasta el vértice de esa pirámide del conocimiento, pasando a un estado de comunión con el universo. Algo que se debería, en gran parte, a la impronta artística y carácter visionario de unos arquitectos que supieron adaptar el conocimiento tecnológico a las necesidades filosóficas e intelectuales que requería la época. Quienes entrasen a una de esas catedrales entonces, sentirían cómo abandonaban el mundo terrenal, encontrando ese otro plano de la realidad que sólo la creación artística es capaz de hacer visible a los hombres. Esos templos no sólo intentaban ser espacios donde rendir culto a una divinidad. Querían ser además una imagen misma de la divinidad, expresada a través de la luz.

Dentro de una catedral gótica quizás uno no lograse encontrar respuestas para esos grandes interrogantes. Tampoco creo que la experiencia vivida pudiera llevar a alguien a lograr explicar el universo de una forma más racional o coherente. Y en realidad, daba igual que ninguno de esos burgueses o campesinos que la visitaban hubiesen leído a Aristóteles, o conociesen nada acerca de la escolástica. Simplemente, en su interior, lograban encontrar paz, reposo espiritual. Lograr mitigar esa sensación de soledad, aislamiento en un universo infinito que el hombre es incapaz de descifrar de una manera racional. Haciéndose partícipes de él. Aún hoy podemos seguir visitando esas catedrales. Da igual que creamos en Dios o no. Pues existe un carácter universal en el arte, capaz de hacerlo perdurar a través del tiempo. Otorgándonos un entendimiento del mundo en un plano espiritual que sólo podríamos alcanzar a través de él.

O pensemos en una obra tan perfecta como ‘A Love Supreme’ de John Coltrane. Alguien podría escucharla y racionalizar de forma matemática sus estructuras, hablarnos de compases, tiempo, tonalidades. Pero no hará falta ser un entendido en jazz para que cuando pongamos el disco en nuestro reproductor, Trane, a través de su música, de esa expresión intelectual del conocimiento a través del arte, nos transporte a un plano espiritual más elevado. Donde no quepa cuestionarse grandes interrogantes. Pues la obra de Trane es en sí misma un universo propio, que reproduce de forma perfecta el caos, la incertidumbre de un mundo que no somos capaces de racionalizar, pero sí de sentir.

A Love Supreme: "Acerca de la heroína” (Fotografía de Kevin Smith)]

A Love Supreme: “Acerca de la heroína” (Fotografía de Kevin Smith)]

También el arte es la única vía posible si intentamos explicar el comportamiento humano. Ciencia y filosofía fracasarán en su intento de darnos respuestas válidas. Por ejemplo, está el estudio de la Historia. Muchos nos dirían que para comprender la evolución del pensamiento humano tendríamos que conocer la Historia. Pero por sí sola, carece de sentido. La Historia es una forma de conocimiento que se sitúa en el escalón intermedio de la pirámide, al igual que la filosofía.

Imaginemos que queremos explicar el advenimiento del capitalismo, o incluso llegar a comprender la crisis económica que sufre España, consecuencia del liberalismo. Está claro que el estudio de la Historia, principalmente de la primera mitad del siglo XX, podría darnos muchas de las respuestas que buscamos. También está claro que no podríamos olvidarnos de la ciencia, debiendo estudiar a su vez complejas teorías económicas y contextualizarlas con el devenir de los acontecimientos. La economía en realidad es como la religión. Una forma de conocimiento que tiene un pie en la parte baja de la pirámide, al depender de las matemáticas. Y otro en el escalón intermedio, la filosofía, pues intentará aplicar esos conceptos matemáticos, extrayendo distintas formas de concebir el mundo. No es casual que el dinero, el capital, hayan sustituido a Dios en la sociedad occidental. Ya que por ejemplo, creernos los preceptos del FMI o su papel bondadoso para salvar al mundo del caos o el desastre, requerirá de nosotros tanta fe como si creyésemos en Yahveh.

Pero tras ese estudio profundo de la Historia y la economía, seguiremos teniendo una imagen sesgada del conjunto. Imagen que sólo podremos completar cuando tengamos en cuenta y seamos capaces de comprender la esencia del comportamiento humano. Por eso, yo propongo un experimento. No abran un solo libro de economía o de historia. Tampoco es necesario ir a hemerotecas a documentarse sobre lo ocurrido en la España del boom del ladrillo. No, mejor vean las tres primeras temporadas de ‘Boardwalk Empire’. Todos los elementos que llevan a la fundación del capitalismo y sus estructuras de poder, quedan ahí perfectamente explicados.

Siendo matizados a través del relato de unos personajes coherentes que explican las distintas formas de comportamiento humano.

Claro que para llegar a esa representación perfecta del mundo, Terence Winter tuvo que documentarse. Leer muchos libros de historia. Y de economía, por supuesto. Incluso por la forma en que construye los personajes u orquesta la trama, demuestra conocer a la perfección la obra de Shakespeare. Por tanto, para la consecución de una obra tan perfecta como las tres primeras temporadas de ‘Boardwalk Empire’, Winter tuvo que sintetizar en una sola obra toda la pirámide del conocimiento humano. De tal modo que un espectador que no conozca todos esos escalones intermedios que hay por debajo de la creación artística, es decir, historia del siglo XX, economía, y sin necesidad de haber leído nunca a Shakespeare, pueda alcanzar un conocimiento pleno de la sociedad en la que vive. Y con ello, de la propia naturaleza del ser humano.

Como dijimos, a la grandes obras de arte también las caracteriza su carácter universal. Por tanto, todas las lecciones que nos enseña ‘Boardwalk Empire’ son perfectamente aplicables a la España actual. Es más fácil que lleguemos a descifrar a un personaje como Bárcenas a través de Nucky Thompson, que no a través de los cientos de artículos publicados en prensa sobre él. Otro día si quieren hablamos de la prensa española, y de su intento de querer aproximarse más a una ciencia que a la creación literaria, el vértice de la pirámide, a través de una supuesta imparcialidad o su formulación estándar, encorsetada del lenguaje.

La democracia en tiempos de Rajoy

La democracia en tiempos de Rajoy

Mucho más ofensivo es como en España hoy se desprecian a las Humanidades o al arte. Pero no sólo al arte o a la creación artística como vértice de la pirámide y forma perfecta de explicar el mundo, con toda su riqueza de matices. También a la filosofía o a todo lo que se aleje de la ciencia, en una sociedad cada vez más tecnificada.

Es la piedra angular en el proyecto de un New World Order que termine por anular al ser humano, convirtiéndolo en mano de obra barata al servicio de grandes corporaciones, que manejan a su vez a los gobiernos en países supuestamente democráticos que hace mucho que perdieron su soberanía. Para ello, es imprescindible desterrar filosofía o al arte como refugios espirituales en los que encontrar cobijo y con los que explicar el mundo. Ya que esa visión de la realidad sería desoladora y podría inducirnos a la locura.

 

New World Order

New World Order

Una de las mentiras que se nos han vendido, por ejemplo, es que en España la ciencia está menospreciada. Y no es tanto así. Mientras que hace décadas distintos gobiernos liberales de PP o PSOE dejaron caer en picado la calidad de los estudios de Humanidades, España sí ha seguido formando a grandes ingenieros o médicos. Tan buenos, que podrían encontrar trabajo en cualquier otro país del mundo. Y muchos así lo están haciendo, ante unas mejores perspectivas económicas en el extranjero.

El problema no es tanto que se menosprecie a la ciencia, cómo en qué áreas puede encontrar hoy trabajo un investigador. Pues una vez una sociedad destruye el escalón intermedio de la pirámide, la filosofía, con ello habrá perdido su rumbo ético o moral. Por tanto, en base a los preceptos y consignas del FMI, de cualquiera de los elementos que constituyen el NWO, alcanzaremos un punto donde la investigación sobre enfermedades y el desarrollo de medicamentos no se dé a través de los gobiernos de las distintas naciones europeas, beneficiándose con ello el conjunto de la sociedad. Quieren que el desarrollo de medicamentos se dé exclusivamente en los laboratorios de empresas farmacéuticas. Así luego podrán crear patentes y obtener beneficio de ellas, pues el viejo ideal de que el estudio de la Medicina pudiese servir para sanar a los hombres, murió enterrado con la filosofía. Y con esa muerte, poder hacer de la muerte y del control de epidemias en el mundo un foco más de negocios. Como ya están haciendo en África. O como ya hicieron con la psicosis de la gripe aviar.

Por supuesto, el NWO también necesitará que esos brillantes ingenieros que se siguen formando en universidades españolas o europeas con dinero público, trabajen en industrias como la armamentística. O que mejoren aún más las telecomunicaciones, punto indispensable. Ya que las nuevas formas de comunicación crearán en la sociedad una falsa sensación de libertad de expresión. Libertad de expresión que sería válida si no fuese porque también están intentando anular y menospreciar la creación artística. Sin arte, literatura o filosofía la sociedad se transformará, ya estamos viviendo esa transformación. En una masa uniforme incapaz de cuestionarse o descifrar la realidad. A la que darle formas de evasión y entretenimiento, nuevos productos que consumir fruto de ese desarrollo tecnológico. Y toneladas de antidepresivos, manufacturados por esas mismas empresas farmacéuticas que trafican con enfermedades.

Hay que volver a la Grecia clásica

Hay que volver a la Grecia clásica

Porque el progreso científico en una sociedad sólo tiene sentido si como en la Grecia clásica, se crea esa ordenación perfecta de los escalones en la pirámide del conocimiento. Grecia no sólo implantó unas bases matemáticas que han sido el punto de partida para toda nuestra ciencia o desarrollo en la actualidad, formulando las primeras leyes físicas que explicaban de forma precisa la naturaleza. Además, su pensamiento filosófico dejó una huella en Europa que ha perdurado siglos. La huella que ahora intentan borrar de nuestro ADN desesperadamente. Además, en la antigua Grecia, poesía o música se consideraban dos de las formas de conocimiento más perfectas, quizás las únicas a través de las que se podía explicar la verdadera esencia del universo. Porque el ideal último de la música no era otro que llegar a descifrar la música de las esferas celestes, algo que no lograría Scott Walker hasta el siglo XXX.

Ahora, con la desaparición del grado de Filología Románica en la UB, donde se formaron algunos de los más grandes humanistas del siglo pasado en lengua española y catalana, como Francisco Rico o Jaume Vallcorba, no me digan por favor que el problema de España está en el trato que se da a la ciencia. Existen comunidades donde el estudio del Latín o de la Música desaparecieron de los planes de estudios, borrando con ello toda nuestra herencia de la sociedad griega. Y ahora se imparte en su lugar programación informática. Pues hay que seguir formando una sociedad futura, tecnificada, que carezca de planteamientos éticos o morales. Mientras que el cerco a la investigación con fondos públicos se seguirá estrechando hasta hacerla desaparecer. Hasta alcanzar un punto donde sólo los enfermos rentables de cara al gobierno o a los intereses de farmacéuticas serán tratados. Algo que ya hemos visto con el fármaco para la Hepatitis C.

Y no me digan tampoco que cada día no cobra más sentido aquel discurso de Montoro criticando el cine español. O el desplante de Wert no yendo a la gala de los Goya. Pienso también en aquella subida al IVA cultural. A mí más bien me parece que hoy, en España, la ciencia parece la única forma de conocimiento respetada. Aunque tampoco se engañen, al sistema NO le interesa el conocimiento. Simplemente, la ciencia es algo que sigue siendo rentable para grandes corporaciones.

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1 Kommentare

  1. Fernando Algilaga dicen

    Excelente síntesis de la crisis de valores que padece nuestro sistema social en la actualidad.
    Un gigante cada vez mas poderoso con los pies de barro……
    La deriva parece cada vez mas asegurada….

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