Humor Gráfico, LaRataGris, Lidón Barberá, Número 15, Opinión
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Cosmonautas vs astronautas

Por Lidón Barberá / Ilustración: LaRataGris

De pequeña nunca entendía por qué había cosmonautas y astronautas, pero poco a poco fui dándome cuenta de que los cosmonautas generalmente se llamaban Yuri y los astronautas llamaban a Houston cuando tenían un problema. Eso era en la segunda mitad de los 80, cuando vimos la repetición de la explosión del Challenger mientras merendábamos un bocata de nocilla. Tuve que preguntar si los que habían explotado eran astronautas o eran cosmonautas.

Tampoco terminaba de comprender la rivalidad entre los cosmonautas y los astronautas si, según me habían dicho en casa, eran la misma cosa, tenían el mismo oficio. Supuse entonces que eran algo parecido a equipos de fútbol diferentes. Los cosmonautas siempre tenían que ganar a los astronautas y al revés.

Como siempre he sido de perdedores, me caían mejor los cosmonautas, a lo mejor porque las imágenes que llegaban por la tele parecían más lejanas y más desteñidas. Pero no había nada que hacer, me contaron en casa. Yo había llegado tarde y, en lugar de ir a más, el pique entre los cosmonautas y los astronautas estaba ya terminando. Cuando me empezaba a interesar, se terminaba todo. Llegó la Perestroika, cayó el Muro y cuando estaba en la Universidad me empapé bastante de todo aquello de la Guerra fría y la Carrera Espacial.

Ahora es como si el espacio solo existiera para enviar satélites y hacer que nos comuniquemos y nos espiemos a toda velocidad. Los programas espaciales han desaparecido en la mayor parte de países y a nadie se le ocurriría basar gran parte su estrategia de propaganda en lanzar millones de euros al espacio. El avance de la ciencia y la tecnología, las comunicaciones, la investigación… Eso no era nada comparado con el orgullo nacional de ser el primero.

En Moscú todavía sigue en pie el Museo de la Cosmonáutica, bajo el impresionante monumento a los Conquistadores del Espacio. Los soviéticos se tomaban las cosas muy en serio y si hacía falta levantar un monumento de más de 100 metros de altura para conmemorar el comienzo de la era espacial, se hacía. Hoy, en el museo convive la historia de los cosmonautas con información sobre los otros, sobre los astronautas.

Nada simbolizó la Guerra Fría como la carrera espacial, cuando parecía que llegar tan lejos haría que un país lo ganara todo. Ahora tenemos el fútbol, claro.

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