Francisco Cisterna, Gatoto, Humor Gráfico, Número 11, Opinión
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Y el verbo se hizo hombre

Por Francisco Cisterna / Ilustración: Gatoto

1/8/14 Gurb. Tokio; de nuestro corresponsal Arturo Pérez Acobro-Revertido.- Biotecnólogos del Instituto Pokemon de Tokio, con el profesor Tamagochi Manga a la cabeza, han conseguido clonar a Miguel de Cervantes Saavedra después de 40 años de investigaciones secretas, según informa el rotativo japonés, y de mayor tirada del mundo, Yomiuri Shimbun. La clonación ha sido posible, afirma el profesor T. Manga, gracias al buen estado de conservación de los restos del insigne escritor que fueron recuperados en secreto de una iglesia española, hace 76 años, por el III Reich. Los nazis, según el citado diario, enviaron parte de los restos a sus aliados japoneses con el fin de dotar al Eje de un arma eficaz para controlar Hispanoamérica a través de la lengua de Cervantes, y, a su vez, presionar a Franco en la entrevista que mantuvo con Hitler, en Hendaya. El rotativo nipón anticipa que el autor del Quijote ofrecerá una conferencia en el Instituto Cervantes, de Tokio, acerca de “Todo lo que siempre quiso saber sobre El Quijote y nunca se atrevió a preguntar”. Los medios de comunicación del país han acogido la increíble noticia con gran cautela y escepticismo y no cesan de especular sobre lo que podría ser la noticia del siglo, cuando no de la historia de la humanidad. De momento, la embajada española en Japón guarda silencio.

4/8/14 Gurb. Tokio; de nuestro enviado especial Lorenzo Milalá Cara a Cara.- “Yo no escribí El Quijote”, afirmó ayer en Tokio el hasta entonces insigne escritor Miguel de Cervantes Saavedra ante el asombro de cientos de personalidades del mundo de las letras que abarrotaban el salón de actos del instituto que lleva su nombre. El autor apareció ante la audiencia ataviado con capa, jubón, calzas, medias, zapatos de punta, y, en lugar de la clásica gorguera rizada, cuello de valona. Don Miguel tomó asiento sobre una silla castellana traída ex profeso desde su última casa en el madrileño barrio de las Musas. Con voz fina y pausada por el reposo de los siglos, Cervantes inició su discurso en perfecto castellano antiguo: “Comparezco hoy ante vuestras mercedes para confesar que no fui yo el autor del llamado Quixote, como hasta ahora se ha tenido por cierto; sino que vengo a convenir en mi descargo, y para consuelo de mi alma, que solo fui su amanuense. Las desventuras de aquel hidalgo de mente calenturienta me fueron dictadas en secreto por la persona de Alonso Fernández de Avellaneda y trascriptas al papel por mi puño y letra; pues decirle mano al muñón sería faltarle a la verdad, al igual que a la mesma mano faltábanle algunos miembros que me impedían el escribir recto, más no derecho; y todo aquesto, fruto de un martillazo que arreóme un ventero por irme sin pagar de una venta de Toledo de la que no quiero acordarme, y no efeto del guerrear con turcos como se ha extraviado hasta hoy mesmo. Vuestras mercedes serán ignorantes también de que bajo el disfraz de Avellaneda no se tapa otro que Félix Lope de Vega, como bien dejó escrito el historiador Cide Hamete Benengeli, cuyos textos nunca fueron bien ponderados por sus afines; pero no por ello, menos ciertos. Debo explicar que Lope acudió a mí en su socorro, pues padecía los rigores de la censura eclesiástica debido a sus muchos amores con novicias y profesas de los distintos conventos, y encontrábase amenazado, además, por las espadas de los acreedores de naipes. Así pues, pidióme la merced, que yo no le negué, de firmar como Cervantes lo que Lope me dictara; y que luego, más tarde, él proseguiría como Avellaneda. Todo ello fue acordado ante una jarra de Valdepeñas y tasados mis servicios en 10 reales”. Llegados a este punto, varios asistentes al acto tacharon al de Lepanto de farsante y embustero. “¡Cómo osáis decir, bellacos y malandrines –montó en cólera el conferenciante– que miento! Yo, que por extrañas artes de nigromantes he sido vuelto a la vida sin pedirlo para contarle al mundo la verdad de mis obras, no puedo consentir que ignorantes de los tiempos tuerzan mis palabras en beneficio de su república. Más valiera, por tacaños que seáis, y empresa más cervantina fuera, haber vuelto a este mundo vuestro, como por encantamiento, al ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, don Quixote de la Mancha, don Quixote de la Mancha, 義務的で”.*

*Fin de la grabación de la versión beta, propiedad de Sony Cibor & Co. Todos los derechos reservados por Sony & Co. Don Quixote es un producto de la Marca España. Valdepeñas es una denominación de origen española protegida.

N. del A. Este corresponsal intuyó el fraude porque don Miguel fue herido en la mano izquierda y no en la derecha, con la que escribía. La embajada española no descarta tomar acciones legales por la falsa clonación de Cervantes. R.I.P.

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