Artsenal, Humor Gráfico, Javier Montón, Número 13, Opinión
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Tiempo variable

Por Javier Montón / Ilustración: Artsenal

En verano hace calor, en invierno el clima se enfría y junto al mar hay más humedad que en la sierra. Son verdades como puños de indiscutible contundencia. Más allá de estas obviedades, ¿para qué sirve la meteorología, esa ciencia que cierra los telediarios, justo después de alguna pincelada cultural, y cuya principal virtud es congregar ante la pantalla a cientos de miles de personas, principalmente suegras? Yo creo que de pasatiempo, en igualdad de condiciones con los espacios de teletienda, los concursos de sabelotodos y los goles de la Champions. Es tan indiscutible como digno de estudio el interés con el que las personas mayores siguen la información del tiempo, aunque no tengan previsto salir de casa en los próximos cuatro meses y medio y pese a que ningún familiar suyo esté viviendo en la cornisa cantábrica. “Calla, calla, que viene el tiempo”. “Va a hacer frío, bajan las temperaturas hasta tres grados”. “Viene agua y misericordia”.

No estaría de más que acertasen a menudo. Cualquiera que haya seguido la predicción meteorológica puede dar fe de la disparidad de pronósticos de las diferentes televisiones. Donde una advierte cielos nubosos, otra prevé un día soleado, y no falta una tercera que, para no mojarse, da tiempo variable, es decir, un poco de cada cosa y así seguro que acierto. Al día siguiente te dice el vecino: ya dijo la tele que iba a soplar viento. Y por si las isobaras se ponen bordes y nos tiran el mapa significativo a la basura, siempre se puede echar la culpa al tiempo, que ha cambiado sin avisar.

Si quienes alertan de los peligros del cambio climático son los meteorólogos, aunque estén tan bien dotados como el mozo que nos ilustra a través de La 1 –desde que mi mujer me advirtió de la borrasca que anuncia la parte superior de sus vaqueros no puedo dejar de comparar–, yo me declaro objetor climático, cateto meteorológico, descreído de ciclones y anticiclones. Cuando el clima vaya a cambiar, eso sí, que alguien me avise y sacaré la ropa de abrigo del armario, que tanto calor ya me está cansando.

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