Artsenal, Humor Gráfico, Lidón Barberá, Número 13, Opinión
Deje un comentario

Son los padres

Por Lidón Barberá / Ilustración: Artsenal

“Eso del ecologismo es cosa de jipis”.

Eso lo escuché un día en una comida, hará unos años. El ecologismo es cosa de jipis con jota, el cambio climático son los padres y los países desarrollados podemos seguir contaminando impunemente porque luego nos acordamos del día de la tierra y de apagar las luces un cuarto de hora para que nos hagan una foto.

Al señor que dijo aquello le intentamos explicar que hay cosas que no son solo de jipis ni de jefes indios y que llevamos años mirando a otro lado. Él, por su parte, tenía clarísimo que no miraba a otro lado, que su conciencia ecológica estaba de lo más limpia: se había comprado un híbrido y su mujer se encargaba de separar la basura en casa. Su comportamiento como ciudadano era, por tanto, totalmente responsable.

En el caso de aceptar remotamente que eso del cambio climático sí que existe y que no es un invento de los jipis ni de los medios de comunicación, nos decía entre caladas a un puro tamaño XXL que ya no había marcha atrás, que el daño estaba hecho y que los gobiernos ya se habían hecho mucho más sensibles y estaban intentando detenerlo. Detener… ¿Qué? ¿Algo que estábamos diciendo que no existe?

“Bueno, vale, tampoco estoy diciendo exactamente eso…” Y nos ponemos a dar vueltas a lo mismo. Siguiente argumento: en el caso remoto de existir eso del cambio climático y de tener marcha atrás a pesar del daño hecho, tampoco podríamos hacer nada los ciudadanos de a pie porque las que contaminan son las grandes corporaciones. Intentar preguntar quiénes somos, en última instancia, los clientes de las grandes corporaciones, quiénes compramos los coches, encendemos el aire acondicionado como si quisiéramos vivir en una nevera todo el mes de agosto o compramos mucha más ropa de la que podemos llegar a ponernos era absurdo. Los ciudadanos no tenemos la culpa. Nos lo dan hecho. Nos lo ponen en bandeja y el daño ya está hecho. De todas formas, no olvidemos que ya conducimos un híbrido y reciclamos en casa. Con un poco de suerte, puede que incluso tengamos un wáter de esos con dos botones que gasta más o menos agua. O que cultivemos nuestra propia albahaca sin pesticidas.

Con el puro a puntito de terminarse, llegó el momento de la condescendencia. En el caso remoto de existir eso del cambio climático, de que se pudiera hacer algo para mejorar la situación y de que no fuera solo de las grandes corporaciones ni de los gobiernos… “tampoco tenemos que preocuparnos tanto, porque cuando la cosa se ponga mal, mal, mal, ya estaremos muertos”. Fin de la cita. ¿Para qué vamos a preocuparnos por las cosas que pasarán cuando ya no estemos? Al fin y al cabo, dejará de ser nuestro problema.

“De todas formas ya os he dicho que eso del ecologismo es cosa de jipis”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *