Humor Gráfico, Luis Sánchez, Luis Sánchez, Número 12, Opinión
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Papito

 

Por Luis Sánchez / Viñeta: L. Sánchez

Tiene buen semblante el papa Francisco y cae bien. Lo ves sonreír y te dan ganas de tomarte un matecito con él, y hasta de compartir un canuto de María (pero sin tragarte el humo, ¿eh?, que ya lo dejó clarito el mismísimo Bill Clinton: no es lo mismo una felación hasta la campanilla que voltear toda la campana).

Fumar mata, sí; pero Mata Hari. La verdad es que, con tanta humareda, se me está nublando la vista e incluso las entendederas y… a punto estoy de darme un coscorrón contra el Muro de las Lamentaciones, ¡qué digo!, contra el Muro de Facebook, perdón. Fumata blanca (lleva lactosa), fumata negra (lleva azufre); BIC naranja (escribe fino), BIC cristal (escribe normal), hasta en renglones torcidos… y ¡flash!… Habemus Papam! Pero un papa bondadoso, como caído del cielo. ¡Un maná de palomitas de maíz y película de Semana Santa!

El papa Paco nos remite –por su sencillez, proximidad y discurso abierto– a otro papa, a Juan XXIII, el del Concilio Vaticano II (1962-5), el del aggiornamento. Le llamaban el Papa Bueno (¡bueno!, fue como encontrar una aguja en un pajar). Y es que no debe de ser nada fácil resistirse a tantas tentaciones, divinas como humanas. ¡Qué tiempos, aquéllos! Ahora, la llaman “la década prodigiosa”, ¡serán pitucos, che!

Y, a propósito, Miguel Bosé, que canta Papito (el tema es de 2007 y nada tiene que ver con Bergoglio, no la liemos más), publicó en el año 1999 una pegadiza canción titulada Vota Juan 26, tal cual: sin la correspondiente a delante de Juan, y eso que éste es CD de persona (CD: complemento directo; y no, compact disc). En Italia, pero sobre todo en Roma, como son unos cachondos de la hostia, le cambiaron el numerito y, de ese modo, cantaban felices Vota Juan XXIII (la letra de la canción no tiene desperdicio, ¿hm?). El asunto es que las autoridades, indignadísimas por la osada ocurrencia de la plebe, optaron por prohibir (en la medida en que pudieron) la dichosa cancioncita. Y aquí, paz y allá, gloria. ¡Hmmmm!, ricos-ricos, los pastelitos de gloria.

Claro, es que una cosa es ser sumo sacerdote por designación divina (te señala el dedo de Dios) y otra muy distinta, por elección libre y democrática. Ya sabemos que todos los caminos conducen a Roma; pero… ¡hasta ahí podíamos llegar! Un inciso: como ese mismo año de 1999 el papa Juan Pablo II (Wojtyla el Travelling) realizó su cuarta visita a Méjico, me doy un merecido homenaje y me bajo de Internet la película El padrecito (1964), interpretada por el popular Cantinflas (un radical).

Y qué diferencia entre las primitivas comunidades cristianas y la actual jerarquía eclesiástica. “Me gusta Cristo pero no me gustan los cristianos, porque no se parecen a él”, el Mahatma Gandhi (otro radical). La palabra iglesia proviene del griego ekklesía, que significa asamblea. Y ya lo vemos venir: asambleas, participación, 15-M, El Coletas… Pero ¿aquí qué coño está pasando? Nada del otro mundo, el personal, que anda con las tripas vacías y pide la multiplicación de los panes y los peces (y un poco de vino, si puede ser). Otro inciso: en este ínclito país –de leche agria y más papista que el Papa–, si te apellidas Iglesias, se te presenta un problema de órdago, porque a ver cómo le pones a tu hijo. Lo tienes muy estrecho: o Julio o Pablo (el resto de nombres, sin pretensión de ofender, resulta intrascendente). Y si le llamas Julio, corres el riesgo de que alguna oportunista perdularia acabe llamándote papuchi, papi o, para mayor inri, papito.

A finales de junio (un par de días antes de empezar julio), el Santo Padre soltó una perla inmaculada que dejó a más de uno boquiabierto por el pasmo: “Los comunistas nos han robado la bandera de los pobres”. ¡Pobre bandera, con la de remiendos que lleva encima…! Bueno, buenísimo, a ver si disipamos nebulosas: no es lo mismo compartir que repartir; una cosa son los valores y otra, la ideología; y no da igual creer en el pecado original que defender la presunción de inocencia.

Al fin, abro la ventana –para acabar con tantos humos– y permito que entre aire puro de oliva. “Problema solucionado, ¿sí? Bendiciones”, que diría Sandro Rey (una luminaria).

1 Kommentare

  1. Vota Juan XXVI es de 1979, no de 1999. Acababa de fallecer Juan Pablo I. Y no está claro ese 26, un Papa llamado Juan habría sido el 24°

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