Alaminos, Humor Gráfico, Lidón Barberá, Número 12, Opinión
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El Papa colega

Por Lidón Barberá / Ilustración: Artsenal

El día después del Cónclave que eligió al Papa Francisco mi jefe de entonces (argentino) nos trajo un rosario del chino a cada uno. No tenía ninguna intención de que rezáramos pero era lo más parecido a haber ganado un Mundial de fútbol, como si en lugar de una elección espiritual, Maradona hubiera vuelto a marcar con la mano aquel gol contra Inglaterra. Algo así.

Poco antes de que se cumpliera un año de su elección protagonizaba la portada de la revista Rolling Stone, algo que le elevaba directamente a otros altares, los de la cultura pop. El Papa 3.0, el que llena estadios, el Papa de las relaciones públicas, el que dice y hace exactamente lo que el mundo quiere escuchar y ver.

Y sí, podrían decir que Benedicto XVI ya llegó en una era 2.0 en la que la viralización era relativamente sencilla, pero nada que ver con lo vivido el último año con el Papa argentino. Para empezar, su antecesor fue nombrado en 2005 y eso era casi otra época. Para terminar, no caía bien, no era el Papa colega. Tampoco es lo mismo un alemán que un argentino, pero eso es meternos en otros berenjenales.

El Papa Francisco ha llegado en la era de las directioners y las believers, en el momento en que todo tiene que convertirse en icono, todo puede ser un meme, ilustrar una camiseta, generar una comunidad y una legión de fanboys. Las frases se tuitean al minuto y Francisco llena los titulares con hechos como romper el protocolo para hacerse un selfie con unos jóvenes.

El momento tecnológico se junta con el momento ‘emocional’. El Papa Francisco cuenta una historia que, siendo lo de siempre, suena nueva porque parece que no intenta vender la moto. La pobreza, la sencillez, la humanidad de una institución que se ha alejado demasiado de tantas personas. Francisco ha llegado justo cuando mucha gente tenía la necesidad de empezar (o de volver) a creer en algo. ¿Pero en qué?

No está todavía demasiado claro si la figura de Francisco llenará únicamente estadios y grandes plazas o si servirá también para empezar a llenar las parroquias de barrio. Si será un guía espiritual o uno de los mejores relaciones públicas del siglo.

Si será algo más o se quedará en icono pop, como salido de una peli de Kevin Smith.

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