Alaminos, Ecto Plasta, Humor Gráfico, Número 13, Opinión
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Ecología y negocio

Por Ecto Plasta / Ilustración: Jorge Alaminos

Que estamos llevando los recursos del planeta en el que vivimos al límite es una certeza con la que todos deberíamos vivir. Que tendríamos que cambiar toda nuestra forma de vida para intentar frenar el desastre que se avecina es otra verdad universal que tendríamos que tener presente.

El problema es que lo sepamos o no, seamos o no conscientes de ello, poco o nada puede solucionar el actual panorama puesto que los cambios son tan profundos y a un nivel tan global que se antojan imposibles. El nivel de vida y sobre todo de consumo que llevamos en la sociedad occidental y al que aspiran (y es lógico que así sea) países emergentes como China o la India imposibilitan muchas de las acciones que se deberían tomar. Pero tampoco nos engañemos, Occidente no sería capaz de renunciar a un estilo de vida que llevamos, desde la invención del marketing, la publicidad de los Mad Men y el capitalismo salvaje, grabado en nuestro ADN.

A pesar de ello, hoy en día lo ecológico está de moda y pocas veces nos paramos a analizar si esa moda es realmente efectiva y realmente ecológica. En el fondo el sistema tradicional de consumo y de energía sigue en pie, aunque maquillado de “verde”.

Tenemos coches híbridos, pero no nos damos cuenta de que las baterías de esos coches necesitan ser recicladas tras su vida útil. ¿Sabemos cuál es el coste ecológico de ese reciclaje? ¿Sabemos cuántos kilómetros tiene que hacer ese coche para que ese reciclaje sea rentable a nivel medioambiental? Los coches eléctricos son otra media verdad, ciertamente no contaminan, pero ¿es “verde” la energía con la que son cargados o proviene de centrales térmicas y/o nucleares? En ese sentido el actual gobierno del PP ha hecho un flaco favor a cualquier aspiración medio ambiental que pudiésemos tener con sus nuevas políticas respecto a las energías renovables.

Todos tenemos televisiones, lavadoras, neveras y un largo etcétera de electrodomésticos que consumen poco y son la panacea de lo “verde”, pero cambiamos cada 18 meses de móvil, de tablet o de ordenador (con obsolescencia programada o sin ella, que tampoco nos hacen falta excusas) sin darnos cuenta de las consecuencias ecológicas que ello conlleva. Como siempre la parte fea del asunto son otros los que la sufren y de algo llamado coltán, y de lo que implica, muy poca gente se acuerda de hablar. Y es que el coltán es un mineral imprescindible en la construcción de los actuales dispositivos móviles y se encuentra principalmente en la República del Congo. De nuevo África se convierte en objeto de expolio y lo hace además por partida doble pues no sólo la extracción del preciado mineral causa inestabilidad, guerras y conflictos sino que una vez acabada la vida útil de nuestros increíbles (sólo por 6 meses) smartphones, tablets, ordenadores, etcétera, vuelven de retorno al continente africano para acabar en vertederos que no cumplen ninguna de las normas de seguridad e higiene que deberían.

De tal manera, el proceso que se sigue es el siguiente: se extrae el coltán, se embarca rumbo a China, se construyen los móviles, tablets y ordenadores, se distribuyen por el mundo y una vez acabada su vida útil regresan como basura al lugar de origen. En todo ese proceso se explota a los que extraen el mineral, se contamina en el transporte, se contamina y se explota en la fabricación, se vuelve a contaminar en la distribución y en el viaje de retorno y una vez en el vertedero siguen deteriorando la vida de las personas que acuden a despiezar estos dispositivos y que suelen quemar los plásticos que no sirven para obtener las piezas útiles que puedan vender, generando no sólo gases nocivos para su salud sino además lixiviados que a buen seguro van a parar al agua y la tierra de la zona.

A pesar de todo esto, aquí en Occidente, algunos de nosotros caminamos con la cabeza bien alta porque tenemos bombillas de bajo consumo y apagamos los leds de nuestros cacharros electrónicos sin darnos cuenta de que es nuestra forma de vida la que más daño hace al medio ambiente.

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En internet y en youtube puede encontrarse multitud de información sobre el tema. Algunos ejemplos:

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