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Ébola: la peste del siglo XXI

gurb 2 Reportaje

Por Redacción de Gurb. Miércoles, 13 de agosto de 2014

El mundo contiene la respiración mientras el ébola sigue extendiéndose por las entrañas de África. El sacerdote Miguel Pajares, fallecido en el Hospital madrileño Carlos III víctima de la enfermedad, estaba invadido por el virus, que “se lo había comido por todos los lados”, aseguró una fuente hospitalaria cercana al caso. Pajares murió tras ser infectado en Liberia, y tras pasar una noche en la que su estado de salud se ha ido complicando progresivamente. Según la citada fuente, el religioso, que “estaba muy mal, e invadido por el virus”, sufrió una parada respiratoria, ante la cual una junta de médicos decidió mantenerle sedado y sin intubarle. El paciente tenía el riñón afectado, de hecho ya no orinaba, padecía tifus, sufría problemas cardíacos y “había perdido todas las defensas”, con lo cual “la salvación de su vida no era posible”. Pajares, de 75 años, ha sido el primer europeo afectado por esta dolencia, para la que por el momento no existe vacuna, si bien desde el pasado sábado estaba recibiendo el suero experimental ZMapp, el medicamento que se está administrando en EEUU a los enfermos de ese país.

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La misma fuente ha destacado que, independientemente del mérito médico, es “encomiable el trabajo técnico del personal de enfermería que ha mantenido la higiene del paciente”, un factor fundamental para evitar cualquier propagación de la enfermedad. El personal del centro sanitario consultado por Efe describe el escenario en el que se ha trabajado estos días, en la misma planta donde estaba el cura y donde permanece, en otra habitación contigua, la monja Juliana Bonoha, que hasta el momento ha dado negativo en las pruebas del ébola, pero que también está infectada de tifoideas. “Cualquier movimiento incorrectamente realizado es peligroso”, han advertido las fuentes, quienes recuerdan que “los trajes de protección (del personal médico y sanitario) se calientan y humedecen hasta unos 40 grados centígrados, de modo que el personal debe hidratarse de forma abundante para evitar una lipotimia”. El cadáver ha sido incinerado en el crematorio de Villaba cumpliendo los protocolos de seguridad recogidos en el decreto 124/1997 de Sanidad Mortuoria de la Comunidad de Madrid, según han informado fuentes de la Consejería de Sanidad.

El cadáver de Pajares salió del Hospital Carlos III-La Paz para proceder a su incineración sobre las 14 horas y el traslado corrió a cargo de personal de una empresa funeraria, que procedió a mover el cadáver cumpliendo también dichos protocolos. Según el decreto, el cuerpo de Pajares se establece como cadáver de grupo 1, los que comprenden personas cuya causa de defunción represente “un riesgo sanitario tanto de tipo profesional para el personal funerario como para el conjunto de la población”, según normas y criterios fijados por la Administración Pública. El decreto también establece que los féretros deben reunir una serie de características para este tipo de casos. Así, el receptáculo debe ser estanco para proceder a su traslado y en su interior debe contener material absorbente. Además, tiene que estar provisto de un dispositivo depurador para equilibrar la presión interior y exterior. Las fuentes hospitalarias señalaron que el paciente, que cumplía su quinto día de ingreso hospitalario tras ser repatriado desde Liberia el pasado jueves, estaba en “condiciones críticas” y que, durante las últimas horas, experimentó una “bajada de constantes vitales”. Pese a que los médicos “probaron alguna medicación en un intento de estabilizarlo”, la cámara y los monitores con los que era observado “mostraban que tenía problemas para respirar” hasta que el enfermo ha dejado de “mostrar actividad”.

Imagen: Efe

Imagen: Efe

El pasado 4 de agosto se hizo público que el religioso español permanecía aislado en el hospital San José de Monrovia (Liberia), junto a otros trabajadores del centro sanitario, tras la muerte por ébola de su director, el hermano Patrick Nshamdze.

El padre Pajares es el cuarto fallecido que trabajaba en el Hospital San José, después de que se conociera el fallecimiento del religioso George Combey. La muerte de este ghanés se suma a la de la religiosa Chantal Pascaline, que perdió la vida el pasado sábado, y a la del director del centro sanitario, ocurrida el 3 de agosto, a quien cuidó el sacerdote español.

Mientras tanto, la religiosa de origen guineano y pasaporte español que fue repatriada junto a Pajares desde Liberia, Juliana Bonoha, continúa su recuperación y su estado de salud permanece estable. Y sigue luchando contra esta enfermedad la hermana Paciencia Melgar, ingresada el fin de semana en el Hospital Elwa, en Liberia, gestionado por Médicos Sin Fronteras.

Virus letal

El virus del Ébola, que en los últimos meses ha matado a cientos de personas y ha contagiado a más de 1.700 en África Occidental, ha provocado la alarma en un mundo en el que también conviven otras enfermedades infecciosas tropicales como el dengue o la malaria, que se cobran más de 600.000 vidas cada año. Mientras ya se han activado todos los dispositivos de emergencia a nivel mundial, la situación en la frontera de Melilla, una de las dos ciudades españolas situadas en África que sufre mayor presión migratoria, es también de alerta ante el brote de ébola, que afecta a varios países del continente. En la situación actual, es más probable que una persona contagiada del virus del Ébola llegue antes por el aeropuerto de Barajas que a través de la valla de Melilla, han señalado a Efe fuentes sanitarias, que precisan que la preocupación existe y que, por tanto, la prevención debe ser uno de los factores a tener en cuenta y en el que hay que trabajar.

Los anteriores brotes de Ébola habían afectado a países del Este o centro de África (Uganda, Congo, Sudán y Gabón), pero en 2013 el virus llegó por primera vez al África occidental. Después de descartar su propagación por Malí, el virus se ha dispersado por Guinea, Sierra Leona, Liberia y ha llegado recientemente a Nigeria. Y hasta el miércoles 6 de agosto, se han registrado al menos 1.013 muertes y 1.848 casos en el que es el brote más mortífero de la enfermedad.

El manejo “post morten” de un cuerpo infectado por ébola, o con solo la mera sospecha de haberse contagiado con este virus, prohíbe la autopsia por “la alta carga viral de los fluidos corporales”. La tasa de mortalidad puede llegar al 90%. El virus se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en Nzara (Sudán) y Yambuku (República Democrática del Congo). La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ebola, que da nombre al virus. El género Ebolavirus es, junto con los géneros Marburgvirus y Cuevavirus, uno de los tres miembros de la familia Filoviridae (filovirus). El género Ebolavirus comprende cinco especies distintas.

Las especies BDBV, EBOV y SUDV se han asociado a grandes brotes de EVE en Africa, al contrario de las especies RESTV y TAFV. La especie RESTV, encontrada en Filipinas y China, puede infectar al ser humano, pero hasta ahora no se han comunicado casos de enfermedad humana ni de muerte debidos a ella.

Médicos del Hospital Carlos III trasladan al padre Pajares. Foto: Efe

Médicos del Hospital Carlos III trasladan al padre Pajares. Foto: Efe

El virus del Ebola se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados. En África se han documentado casos de infección asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados que se habían encontrado muertos o enfermos en la selva.

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo (a través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel) con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos.

Las ceremonias de inhumación en las cuales los integrantes del cortejo fúnebre tienen contacto directo con el cadáver también pueden ser causa de transmisión. Los hombres pueden seguir transmitiendo el virus por el semen hasta siete semanas después de la recuperación clínica.

La infección del personal sanitario al tratar a pacientes con EVE ha sido frecuente cuando ha habido contacto estrecho y no se han observado estrictamente las precauciones para el control de la infección.

Entre los trabajadores que han tenido contacto con monos o cerdos infectados por el RESTV se han registrado varios casos de infección asintomática. Por tanto, parece que esta especie tiene menor capacidad que otras de provocar enfermedad en el ser humano.

Sin embargo, los datos recopilados al respecto solo se refieren a varones adultos sanos, y sería prematuro extrapolarlos a todos los grupos de población, como los pacientes inmunodeprimidos o con trastornos médicos subyacentes, las embarazadas o los niños. Son necesarios más estudios sobre el RESTV antes de que se puedan sacar conclusiones definitivas sobre su patogenicidad y virulencia en el ser humano.

El microbiólogo del Hospital Clínic de Barcelona Mikel Martínez Yoldi, uno de los expertos españoles en el virus del ébola, pronostica en entrevista telefónica con Efe que “no habrá vacuna a corto plazo” aunque también considera que “el riesgo de expansión del virus es bajo” en Occidente.

“No es como el virus de la gripe, porque para que pueda darse el contagio es necesario un contacto muy estrecho entre sangre, tejidos o fluidos del afectado con la persona sana, algo extremadamente difícil dado el aislamiento al que se somete al enfermo y las medidas que ya se aplican en las fronteras”, asegura.

Signos y síntomas

La EVE es una enfermedad vírica aguda grave que se suele caracterizar por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas. Los resultados de laboratorio muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas.

Los pacientes son contagiosos mientras el virus esté presente en la sangre y las secreciones. El virus del Ebola se ha aislado en el semen hasta 61 días después de la aparición de la enfermedad en un caso de infección contraída en el laboratorio.

El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) oscila entre 2 y 21 días.

Diagnóstico

Antes de establecer un diagnóstico de EVE hay que descartar el paludismo, la fiebre tifoidea, la shigelosis, el cólera, la leptospirosis, la peste, las rickettsiosis, la fiebre recurrente, la meningitis, la hepatitis y otras fiebres hemorrágicas víricas.
Las muestras de los pacientes suponen un enorme peligro biológico, y las pruebas tienen que realizarse en condiciones de máxima contención biológica.

Prevención y tratamiento

No hay vacuna contra la EVE. Se están probando varias, pero ninguna está aún disponible para uso clínico. Los casos graves requieren cuidados intensivos. Los enfermos suelen estar deshidratados y necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral con soluciones que contengan electrólitos. Tampoco hay ningún tratamiento específico, aunque se están evaluando nuevos tratamientos farmacológicos.

Se considera que los murciélagos frugívoros, en particular Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata, son posiblemente los huéspedes naturales del virus del Ebola en África. Por ello, la distribución geográfica de los Ebolavirus puede coincidir con la de dichos murciélagos.

Aunque los primates no humanos han sido una fuente de infección para las personas, se cree que no son el reservorio del virus, sino huéspedes accidentales, como los seres humanos. Desde 1994 se han registrado brotes de EVE causada por las especies EBOV y TAFV en chimpancés y gorilas. El virus RESTV ha causado brotes de EVE grave en macacos cangrejeros (Macaca fascicularis) criados en Filipinas, y también se ha detectado en monos importados de Filipinas a los Estados Unidos en 1989, 1990 y 1996, y a Italia en 1992. Desde 2008, el virus RESTV se ha detectado en varios brotes epidémicos de una enfermedad mortal en cerdos en Filipinas y China. También se han notificado casos de infección asintomática en cerdos, pero las inoculaciones experimentales han revelado que este virus no causa enfermedad en el cerdo.

Control del virus del Ébola de Reston en animales domésticos. No hay ninguna vacuna para animales contra el RESTV. Se considera que la limpieza y desinfección regulares (con hipoclorito sódico u otros detergentes) de las granjas de cerdos y monos es eficaz para inactivar el virus. Si se sospecha que se ha producido un brote, los locales deben ponerse en cuarentena inmediatamente. Para reducir el riesgo de transmisión al ser humano puede ser necesario sacrificar a los animales infectados, supervisando estrechamente la inhumación o incineración de los cadáveres. La restricción o prohibición del movimiento de animales de las granjas infectadas a otras zonas puede reducir la propagación de la enfermedad.

Como las infecciones humanas han estado precedidas de brotes por RESTV en cerdos y monos, el establecimiento de un sistema activo de vigilancia de la sanidad animal para detectar casos nuevos es esencial con el fin de alertar de forma temprana a las autoridades veterinarias y de salud pública.

A falta de un tratamiento eficaz y de una vacuna humana, la concienciación sobre los factores de riesgo de esta infección y sobre las medidas de protección que las personas pueden tomar es la única forma de reducir el número de infecciones y muertes humanas. En África, cuando se produzcan brotes de EVE, los mensajes educativos de salud pública para reducir los riesgos deben centrarse en varios factores.

Reducir el riesgo de transmisión de animales salvajes al ser humano a consecuencia del contacto con murciélagos de la fruta o monos o simios infectados y del consumo de su carne cruda. Deben utilizarse guantes y otras prendas protectoras apropiadas para manipular animales. Sus productos (sangre y carne) deben estar bien cocidos antes de consumirlos. Reducir el riesgo de transmisión de persona a persona en la comunidad a consecuencia del contacto directo o estrecho con pacientes infectados, especialmente con sus líquidos corporales. Hay que evitar el contacto físico estrecho con pacientes con EVE y utilizar guantes y equipo de protección personal adecuado para atender a los enfermos en el hogar.

Imagen: Efe

Imagen: Efe

Es necesario lavarse las manos con regularidad tras visitar a enfermos en el hospital, así como después de cuidar a enfermos en el hogar. Las comunidades afectadas por la EVE deben informar a la población acerca de la naturaleza de la enfermedad y de las medidas de contención de los brotes, en especial la inhumación de las personas fallecidas. Los enfermos que mueren por esta causa deben ser sepultados rápidamente y en condiciones de seguridad. En África, las granjas de cerdos pueden participar en la amplificación de la infección debido a la presencia de murciélagos frugívoros. Deben implantarse medidas de bioseguridad para limitar la transmisión. En lo que respecta al RESTV, los mensajes educativos de salud pública deben centrarse en la reducción del riesgo de transmisión del cerdo al ser humano a consecuencia de prácticas poco seguras de cría y sacrificio, así como del consumo de sangre fresca, leche cruda o tejidos animales. Deben utilizarse guantes y otras prendas protectoras apropiadas al sacrificar o manipular animales enfermos o sus tejidos. En las zonas en las que se han notificado casos de infección por RESTV en cerdos, todos los productos animales (sangre, carne y leche) deben estar bien cocidos antes de su consumo

Control de la infección en centros de atención médica

La transmisión del virus del Ebola de persona a persona se asocia principalmente al contacto directo o indirecto con sangre o líquidos corporales. Se han notificado casos de transmisión al personal sanitario en situaciones en las que no se habían adoptado medidas apropiadas de control de la infección. No siempre es posible identificar precozmente a los pacientes con EVE porque los síntomas iniciales pueden ser inespecíficos. Por este motivo, es importante que los profesionales sanitarios observen en todo momento y todos los centros las precauciones habituales en todos los pacientes, independientemente de su diagnóstico. Entre ellas se encuentran la higiene básica de las manos, la higiene respiratoria, el uso de equipos de protección personal (en función del riesgo de salpicaduras u otras formas de contacto con materiales infectados) y prácticas de inyección e inhumación seguras. Los trabajadores sanitarios que atienden a pacientes con infección presunta o confirmada por el virus del Ebola deben aplicar, además de las precauciones generales, otras medidas de control de las infecciones para evitar cualquier exposición a la sangre o líquidos corporales del paciente y el contacto directo sin protección con el entorno posiblemente contaminado. Cuando tengan contacto estrecho (menos de un metro) con pacientes con EVE, los profesionales sanitarios deben protegerse la cara (con máscara o mascarilla médica y gafas) y usar bata limpia, aunque no estéril, de mangas largas y guantes (estériles para algunos procedimientos). Quienes trabajan en el laboratorio también corren riesgo. Las muestras tomadas a efectos de diagnóstico de personas o animales con infección presunta o confirmada por el virus del Ebola deben ser manipuladas por personal especializado y procesarse en laboratorios adecuadamente equipados.

Los aeropuertos han activado los protocolos de seguridad.  Foto: Efe

Los aeropuertos han activado los protocolos de seguridad. Foto: Efe

La OMS aporta conocimientos especializados y documentación para apoyar la investigación y el control de la enfermedad. El documento Interim infection control recommendations for care of patients with suspected or confirmed Filovirus (Ebola, Marburg) haemorrhagic fever, Marzo de 2008, que está siendo actualizado, contiene recomendaciones acerca de cómo evitar la infección cuando se proporciona asistencia médica a pacientes con EVE presunta o confirmada. La OMS ha elaborado una lista de verificación de las precauciones generales que se han de adoptar en la asistencia médica (en fase de actualización). Esas precauciones están concebidas para reducir el riesgo de transmisión de agentes patógenos, entre ellos los de origen sanguíneo; su aplicación universal ayudará a prevenir la mayoría de las infecciones transmitidas por exposición a sangre o líquidos corporales. Se recomienda aplicar las precauciones generales cuando se atienda y trate a cualquier paciente, independientemente de que sea un caso de infección presunta o confirmada. Estas precauciones representan el nivel básico de control de las infecciones e incluyen la higiene de las manos, el uso de equipo de protección personal para evitar el contacto directo con sangre y líquidos corporales, la prevención de los pinchazos de aguja y las lesiones con otros instrumentos cortopunzantes, así como un conjunto de medidas de control ambiental. A fecha de hoy el Ebola es incurable, y la prevención es la única vacuna para luchar contra la enfermedad.

Texto: Gurb

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