Humor Gráfico, José L. Castro Lombilla, Lombilla, Número 12, Opinión
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Carta a Gurb

Por J. L. Castro Lombilla / Viñeta: Lombilla

Estimado Gurb:

Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una fontana fluía dentro de mi corazón…, y que el ex presidente de la Conferencia Episcopal Rouco Varela, envidioso de la popularidad del papa Francisco, cambió su mitra por una bonita peineta, su anillo cardenalicio por un económico anillo-encendedor Bic-mini, y su sotana roja por un vistoso traje hecho con rollos de papel higiénico, sobres de sopas Knörr, lonchitas de jamón y hostias sin consagrar. Después, alzando orgulloso su índice derecho al cielo, dijo: «El verdadero Francisco soy yo: ¡Francisco Clavel…!». Entonces, se volvió también rupturista y, como miembro del comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal, promovió un cambio drástico en la institución. Entusiasmados con la propuesta de Rouco, el presidente Ricardo Blázquez y todos los demás miembros de la CEE se aflojaron los cilicios que tenían ceñidos en el hipocampo y cambiaron sus hábitos por prendas más acordes con el nuevo cutre-lux episcopal propuesto por Rouco. Y daba gloria verlo a él abrir las asambleas cantando una hermosa canción mientras los obispos, cardenales y arzobispos le hacían los coros bailando sin parar:

♫Mi corazón late al compás,
tic tac, tiqui tic, tiqui tic, taaaaac,
cuando te veo en el autobús,
tic tac, tiqui tic, tiqui tic, taaaaac,
y no lo puedo ya paraaaar,
tic tac, tiqui tic, tiqui tic, taaaaac,
porque me llena de inquietud,
tic tac, tiqui tic, tiqui tic, taaaaac… ♫

Así, comenzó una nueva época en la que la Iglesia dejó por fin de entrometerse en la vida de los ciudadanos. Ya no clamaban tan cochinamente contra los matrimonios homosexuales, y hasta se abstuvieron de meter sus célibes narizotas en los úteros de las españolas. Y no sólo dejaron de exigir que se dieran clases de religión en todos los colegios sino que, al grito de ¡Dios y Paquito Clavel lo quieren!, se manifestaron para pedir al Gobierno una reforma educativa que estableciera un mínimo de horas para la asignatura de Guarrypop. Incluso el poderosísimo Opus Dei, para adaptarse a los nuevos tiempos, abrió sus ventanas, aireó sus armarios y pasó a llamarse, con toda la gracia del mundo, Opus Gay…

«El papa Francisco habrá pedido perdón por los abusos a menores de curas pederastas, habrá excomulgado a la mafia calabresa y estará limpiando la banca vaticana, vale, pero, ¿a que no luce estas plataformas con tanto glamour quinqui como yo…?», me decía Rouco al oído mientras se acostaba en mi cama. Entonces, uf, desperté.

Tuyo afectísimo:

Hermano Lombilla

Post scríptum:

Anoche también soñé que una colmena tenía dentro de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él, con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel… La verdad, Gurb, ¡qué sueño más tonto!

 

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