Humor Gráfico, José L. Castro Lombilla, Lombilla, Número 11, Opinión
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Carta a Gurb

Por J. L. Castro Lombilla / Ilustración: Lombilla

Estimado Gurb:

¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza y que diera un doblón por describilla…! Sí, desocupado marciano, sin juramento me podrás creer que están buscando los huesos de don Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid, y se ha despertado tal fiebre cervantina, que da gloria ver al país entero leyendo sus obras o colocando fotos suyas por todos sitios. Cada español, incluso, lleva pegado a la espalda un enorme retrato de doce metros de alto por siete de ancho del escritor. Y los más entusiastas, hasta se han tatuado su efigie en los canales semicirculares de los oídos. Fíjate cómo será la cosa, Gurb, que ya se ha visto a un futbolista leyendo La Galatea. ¡Y en el programa de Iker Jiménez he oído que una modelo ha entrado en una librería de Madrid preguntando por las Novelas ejemplares…!

El caso es que desde que se ha sabido que lo están buscando, nadie en España habla ya de otra cosa que no sea de Cervantes. En la prensa de la derecha, por ejemplo, han dejado de repetir desde maitines que Pablo Iglesias es un bolivariano mariquita que huele a azufre para hablar nada más que de lo buen español que era don Miguel que fue capaz de dar su mano por la patria… Y en la prensa de izquierdas, esos ardorosos editoriales con los que suelen analizar sus hechos milagrosos diciendo que hay que ver qué guapo que es el muchacho, o fíjate tú qué divinamente que cura a los ciegos con sólo ponerles en la frente una estampita de Hugo Chávez, han sido sustituidos por profundos artículos dedicados al Príncipe de los ingenios…

Gracias a este oportuno fetichismo óseo, España está felizmente literaria, Gurb, mi querido Amadís del espacio. La infanta Cristina y su marido Urdangarín, sin ir más lejos, dando ejemplo como suelen, han demostrado ser unos grandes lectores de don Miguel. Por los juzgados de Palma todavía se comenta con alborozo la contestación que los duques le dieron al juez Castro cuando les preguntó que dónde se habían conocido: «En la venta del Molinillo, que está puesta en los fines de los famosos campos de Alcudia, como vamos de Castilla a la Andalucía…». Y Artur Mas, aunque no ha dejado de dar el coñazo, eso es cierto, ahora al menos lo hace de una forma más acorde con el clima general. Para hablar de su proyecto nacionalista se coloca una bacinilla de barbero sobre la cabeza y, con la gracia que le caracteriza, dice: «Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del catalán horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Artur de la Barceloneta, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Consulta Soberanista y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo del Ampurdán…».

En fin, Gurb, que yo apostaré que la ánima del muerto, por gozar esta búsqueda hoy ha dejado la gloria donde vive eternamente… Vale.

Tuyo afectísimo:

José Luis Castro Lombilla

Post scríptum:

Al parecer, la modelo que entró en una librería miró los libros al soslayo, sí; pero después fuese y no hubo nada… ¡Vaya por Dios!

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