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Abran paso señores, llega el expreso de Gales

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Por Redacción de Gurb. Martes, 12 de agosto de 2014

No tendría más de 14 años, cuando Gareth Bale asombró a todos corriendo cien metros lisos en nada más y nada menos que 11,4 segundos. Es decir, solo 1,8 segundos menos que el récord mundial de Usain Bolt. Su padre, Frank, trabajaba como conserje, y su madre como gerente en una tienda de ropa. Nacido el 16 de julio de 1989 en Cardiff (Gales/Reino Unido), la estrella del Real Madrid que dejó al mundo boquiabierto con aquella carrera fulgurante propia de Superman durante la final de la Copa del Rey ante el FC Barcelona, es el más joven de dos hermanos. Comenzó sus estudios en el Eglwys Newydd Primary School de Whitchurch. Su talento fuera de lo común despuntó enseguida, en particular su destreza con la pierna izquierda, un portento de potencia y precisión, y con sólo 9 años ya había llamado la atención del Southampton FC, mientras jugaba en un torneo de cinco contra cinco en su primer equipo, el Cardiff Civil Service Football Club.

Bale pasó toda su infancia en un barrio obrero de Cardiff. Todo el mundo le conocía allí desde mucho antes de que se hiciera famoso. Los que le trataron de niño coinciden en tildarle de chico educado y con buenos modales, aunque tímido e introvertido. Eso sí, desde bien temprano ya era un enfermo del fútbol, de esos que no pueden estarse quietos y van todo el día con la pelota arriba y abajo, echándola al patio del vecino o rompiendo algún cristal.

El joven Bale ingresó pronto en el club de la ciudad. Con 8 años, un ojeador del Southampton le descubrió en un torneo de fútbol sala y lo reclutó de inmediato para la academia de los Saints. A partir de ese momento su trabajo era entrenar cada día a 90 kilómetros de Cardiff, su ciudad natal.

Imagen: Efe

A diferencia de otras celebridades del mundo del fútbol, Gareth no tiene una infancia oscura ni trufada de tragedias. Tampoco proviene de una familia desestructurada o pobre. Y no es que perteneciera a la jet pero, como bien afirman los que conocen su entorno, se sabe que su padre puso todos los medios que tenía a su alcance para que el chico desarrollara sus cualidades. En muchas ocasiones, el ‘once’ del Madrid ha reconocido que todo lo que ha conseguido se lo debe a sus progenitores. Nunca pierde la ocasión de agradecerles lo que hicieron por él. Su padre jamás faltó a un partido. Sabiendo esto, es lógico que al fichar por el Real Madrid, del que dice es el club de sus sueños, quisiera posar con toda su familia.

Bale debía acudir dos veces por semana a la academia de Bath y jugar partidos en el sur de Inglaterra los fines de semana, lo que suponía un sacrificio para todos. Cuenta HJ, entrenador de Bale en aquella escuela de fútbol, que la primera vez que vio a Gareth, con 10 u 11 años, éste no destacaba especialmente . “Tenía una buena técnica. Era bastante atlético pero no sobresalía por encima de los demás”. El ex jefe de ojeadores del Southampton, Malcolm Elias, va más allá. “No estaba considerado como uno de los mejores. Pero insistimos con él porque era zurdo. Tenía algo, centraba bien”. Y lo que más impresiona. “Si me hubieran preguntado si creía que iba a ser un gran jugador en aquel momento, hubiera dicho que no”. Así pues, todavía tiene mucho más mérito que al cabo de cuatro años debutara con la selección absoluta.

Quizá hallemos más respuestas a esta cuestión sabiendo qué opinan de él sus profesores. Bale cursó sus estudios primarios en el Witchurch High School, el instituto más grande de País de Gales, de donde han salido algunos de los deportistas nacionales más importantes del momento. Sus instalaciones deportivas son inmejorables. Fue precisamente en ese centro donde se hizo la fotografía que más ha rodado por Internet y las redes sociales en los últimos tiempos. El retrato de un Bale de 11 años con Sir Alex Ferguson. No era para menos.

Como estudiante, Bale era aplicado. Pero su gran pasión estaba en el deporte. Su profesor de Educación Física, Gwyn Morris, quedó prendado con una cualidad que le diferenciaba del resto. “Su tremenda actitud. Practicaba todos los deportes, no sólo fútbol, también rugby, atletismo, hockey… Intentaba ser lo mejor posible ya desde una edad muy temprana. Quizá hubiera podido dedicarse al atletismo. Era bueno en los 800, en los 1.500 metros, en cross y también era un gran velocista.”

Imagen: AFP

Aunque por encima de todo, Gareth amaba el fútbol. Como era zurdo cerrado, su profesor tuvo una idea para hacerle mejorar la pierna mala: le prohibió usar la pierna izquierda en los entrenamientos. Morris sabía que un jugador que maneja las dos piernas tiene muchas más posibilidades de triunfar en el fútbol de primer nivel.

Pero los vericuetos por los que hubo de pasar Bale no fueron siempre sencillos. Nunca fue un chico demasiado alto. Se desarrolló tarde. A los 14 pegó el estirón. En un periodo muy breve empezó a desarrollar su cuerpo y sentó las bases para el portento en que hoy se ha convertido. El problema de esa tardía explosión es que se le originaron dolorosos problemas de espalda. Pensó incluso en dejarlo, puesto que en ocasiones se le hacía imposible caminar. “Recuerdo verle empezar los partidos y tener que ser sustituido”. Pero ahí apareció la persistencia de la que tanto hablan sus profesores. El periodo de dolores agudos duró alrededor de dos años. Desde siempre se ha dicho que el dolor ayuda a forjar el genio y eso mismo le sucedió al joven jugador de Cardiff.

Y fue en mitad de esa travesía cuando llegó una decisión clave en la vida de Bale. El Southampton debía decidir si apostar por él definitivamente o no. Había dudas por sus problemas físicos, pero su madre convenció a todos de que podría superarlos. Al final, el club le ofreció la necesaria beca para terminar sus estudios y le dio dos meses para mostrar sus cualidades. Con 16 años, el chaval se marchó a vivir a 220 kilómetros de casa y empezó a jugar en el equipo juvenil del Southampton. La calidad y su entrega hicieron el resto.

Imagen: FIFA

Luego cursó estudios en el instituto de Whitchurch High School en Cardiff, donde, además del fútbol, también, practicó deportes como el hockey, el rugby o corredor de fondo. Su tremenda superioridad a la hora de practicar deporte provocó que el profesor de Educación Física del instituto, Gwyn Morris, le trazara unas reglas específicas para seguir mejorando, unas reglas que le obligaban a jugar al fútbol a un solo toque y sin usar su pierna izquierda. Mientras estaba en el Whitchurch High School ingresó en la academia del Southampton FC en Bath, aunque al principio con algunas dudas, ya que no tenía claro si el Southampton le iba a pagar sus estudios.

Antes de marcharse para Southampton y con sólo 15 años, ayudó al equipo Sub-18 de su instituto a ganar la Cardiff & Vale Senior Cup. Dejó el instituto en verano de 2005 con sobresaliente en Educación Física y en su último año fue condecorado por sus servicios al deporte. En la presentación del acto, el profesor Morris comentó: “Gareth tiene una fuerte determinación para triunfar y el carácter y las cualidades para llegar a las metas que se proponga. Además es una de las personas menos individualistas que he tenido el placer de educar”.

Con casi 17 años, Bale se convirtió en el segundo jugador más joven en debutar con los históricos Saints, sólo por detrás de Theo Walcott, cuando debutó el 17 de abril de 2006, jugando el partido entero en la victoria 2-0 contra el Millwall Football Club, en la Championship inglesa. El 6 de agosto de 2006 marcó su primer gol de Liga, en un libre directo contra el Derby County.

Siguió ganándose la fama de cañonero, de especialista en libres directos, cuando a la siguiente jornada mandó un espectacular disparo de falta al palo contra el West Bromwich Albion. Su gol de falta en el último suspiro al Sunderland AFC el 16 de diciembre de 2006 elevó el contador de goles de libre directo hasta 5, tras los que marcó contra Coventry City, Hull City y Norwich City. El público estaba asistiendo al nacimiento de un jugador que cualquier día podría ser capaz de romper una pelota en un lanzamiento de falta.

Su reputación siguió engordando al ser nombrado jugador joven del año de la Liga inglesa, el 4 de marzo de 2007. El último partido que disputó con el Southampton FC fue en la ida de las semifinales del play-off de ascenso a la Premier League contra el Derby County, el 12 de mayo de 2007. Bale se lesionó durante el segundo tiempo y no pudo jugar el partido de vuelta en el que los Saints quedarían eliminados. En total, Bale jugó 45 partidos con el Southampton FC, marcando 5 goles.

El Tottenham Hotspur

Gareth Bale fichó por el Tottenham Hotspur el 25 de mayo de 2007, firmando un contrato por 4 años a razón de 7 millones de libras, más una serie de incentivos por los cuales el traspaso podría alcanzar la cifra de 10 millones de libras. Gareth destacó precozmente en la Selección Sub-17 de su país, Gales. John Benjamin Toshack le ofreció la oportunidad de debutar con la absoluta el 27 de mayo de 2006 en un partido contra Trinidad y Tobago. En su segunda aparición, contra Eslovaquia, hizo otro golazo de falta, convirtiéndose así en el jugador galés más joven en marcar en partido oficial.

Los medios de comunicación británicos han dedicado portadas al gran jugador galés desde su fichaje por el Real Madrid. Gareth siempre menciona a Ryan Giggs como su gran ídolo y modelo inspirador. Proviene de una cantera muy prolífica: un claro ejemplo de ello es su gran amigo Theo Walcott, que fichó por el Arsenal justo un año antes de que él hiciera lo propio. El destino hizo que siguieran caminos distintos, enemistados entre sí: Arsenal contra Tottenham. Bale siempre ha llevado el dorsal 3 en el Tottenham, un número habitualmente reservado en el fútbol a los laterales izquierdos, jugadores sobre los que se ha cernido siempre la leyenda negra de toscos, defensivos, poco creativos y proclives a la patada fácil, lo que se dice un carrilero. Sin embargo, hasta ese cliché lo ha roto Bale, que con el número 3 a la espalda, un dorsal feo, se equipara ya con jugadores como Messi o Cristiano Ronaldo, prototipos de finos estilistas. “Podría llevar el dorsal que quisiera. Es un jugador enorme”, dice un aficionado mientras compra una entrada para ver al Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabeu.

Imagen: FIFA

El 20 de octubre de 2010, en un partido de la UEFA Champions League, Bale anota el primer “hat-trick” de su carrera ante el vigente campeón Inter de Milán, pero con un agridulce sabor para el jugador porque su equipo perdió el partido 4-3.

Su estatura, 1,83, y su porte fibroso le dan un aire de gentleman inglés. Físicamente podría pasar por un tipo corriente de no ser por la mandíbula prognática y el imponente cráneo, sin hablar de ese par de orejas de soplillo que según algunos tabloides se ha operado recientemente, mediante una otoplastia, para acabar con un complejo que tenía desde niño. No hay atisbo de malicia en la mirada cristalina de Bale. Sus amigos y allegados lo definen como un muchacho noble, un poco ingenuo, tal vez despistado. Es un lateral izquierdo que también puede jugar como extremo. Un defensa reconvertido en superestrella, un caso extraño dentro del mundo de este deporte. No es normal que un obrero del fútbol termine convirtiéndose en una vedette admirada por todos. Su demarcación es la de atacante, aunque puede ocupar toda esa banda y aprovechar al máximo sus grandes condiciones físicas para jugar de interior.

En diciembre de 2006, Bale ganó el Premio Carwyn James como mejor deportista joven del año que otorga la BBC galesa. Desde el comienzo de su carrera los problemas físicos y las lesiones han mermado la trayectoria de Bale. Tras su multimillonario fichaje por el Real Madrid se habló de una lesión crónica en la espalda que podría minar su juego para siempre, se rumoreó que la compra realizada por Florentino había sido un fiasco, pero una vez más consiguió superar sus achaques e inferioridades para convertirse en el nuevo ídolo de la afición blanca. Mantiene una relación con Emma Rhys-Jones, su novia de toda la vida, a la que conoció en el colegio, y que para colmo no es modelo. Cada vez que Gareth marca un gol se lo dedica a ella dibujando un corazón con las dos manos. Al jugador galés se le tiene por un tipo hogareño nada dado a prodigarse en los medios de comunicación y que siente predilección por Alba Violet, su hija pequeña. “Es un honor que la gente me trate como uno de los mejores, pero es importante tener a mi familia y amigos, en especial a mi padre para mantenerme centrado. Debo estar centrado al cien por cien en el fútbol. Solo tengo la necesidad de impresionar a mi padre, no tengo ninguna presión más”, dijo en una entrevista en cierta ocasión.

El 1 de septiembre de 2013 se anunció oficialmente su traspaso al Real Madrid. Muchos cuestionaron su fichaje, ya que el preferido de todos, el niño bonito era Neymar. Las cifras mareantes de la operación variaron según los diferentes medios de comunicación; el diario Marca lo cifró en 91 millones de euros mientras que As publicó que, según fuentes del Tottenham, fueron 101 millones los que finalmente pagó el club de Chamartín. Bale firmó un contrato por seis temporadas con un sueldo de 10 millones netos por cada una, convirtiéndose así en el primer futbolista galés en la historia del club. Debutó con la elástica blanca el día 14 de septiembre, ante el Villarreal en El Madrigal. En ese mismo partido, además, se estrenó como goleador al marcar el primer tanto de su equipo. Luego llegaría la final de la Copa y su carrera histórica de sesenta metros, que recordó al protagonista de la película Carros de Fuego, para marcar un gol antológico y darle el triunfo a los blancos ante su eterno rival, el Barcelona. En la final de la Liga de Campeones ante el Atlético también resultó decisivo al marcar el 2-1. Parece que no hay obstáculo al que no pueda sobreponerse Gareth. El hombre-bala, el dios que ha caído sentado en el Olimpo merengue.

Texto: Agencias/ Gurb

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