Alaminos, Ecto Plasta, Humor Gráfico, Número 9, Opinión
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¿Y si no es telebasura?

Por Ecto Plasta / Ilustración: Jorge Alaminos

Pensar en telebasura y ver surgir la cara de Jorge Javier Vázquez es automático. El Sr. Vázquez ha hecho de Sálvame el referente –actual– de la telebasura. Y no por haber sido el primero, sino porque actualmente es el referente, el número 1, the best. Antes que él hubo otros, todos tenemos en la cabeza Crónicas Marcianas, por ejemplo. Sin embargo, desde mi punto de vista, Sálvame es un programa honrado, consecuente y no promete otra cosa que la que ofrece, es decir, una buena ración de gritos, trifulcas, líos y cuernos. Sálvame es un programa sincero al que tan sólo se le puede cuestionar lo adecuado de su horario o lo adecuado de su contenido, pero eso es algo que la audiencia puede hacer y de hecho hace. Siempre nos podemos convertir en Gallardones televisivos y empezar a prohibir lo que puede o no ser emitido.

Pero el alma es débil y, reconozcámoslo, todos tenemos un pequeño Gallardón dentro. El mío sale a relucir cuando veo lo que yo considero la verdadera telebasura y que no es otra que la practicada por esos tertulianos con olor a dictadura que se dedican a tergiversar la realidad o, por lo menos, la que a los que estamos en el otro espectro ideológico, consideramos realidad.

Y he aquí el dilema, cuando la prensa toma partido con tal descaro que es imposible hablar de objetividad ¿qué hacemos? Cuando el sesgo es tan grande que te obliga a escoger un bando, cuando la información que te llega está tan manipulada que no sabes qué es cierto, sólo queda posicionarse ¿o no?. ¿No debería el periodismo informarnos para que podamos tomar decisiones basadas en esa información? Creo que todos los periodistas (o los que se hacen llamar como tal) de este país deberían ver The Newsroom.

Estamos siendo claramente polarizados, y a estas alturas de la película me parece hasta lógico que así sea, cuando no lo es (lógico). Estamos empezando a ser incapaces de aceptar ideas diferentes a las nuestras porque lo que viene del otro lado nos parecen disparates. Vemos de forma tan diferente lo que nos rodea, que no comprendemos cómo lo demás no lo ven como nosotros. Siempre nos queda el consuelo, a los de izquierdas, a los rojillos peligrosos, de que solemos ser más civilizados que nuestros homólogos de la derecha que acusan de etarras y terroristas a la primera de cambio a todo aquel que no esté en su bando. Bien es cierto que a nosotros enseguida nos salen por la boca los adjetivos de franquista, falangista y demás sinónimos afines al régimen que la derechona parece enarbolar.

Llegados al punto en el que estamos, a unos cuantos nos parecería bien que ciertos canales del TDT desapareciesen de un plumazo, los consideramos propaganda afecta al PP más rancio de cuantos ha habido. En el otro bando colgarían de una cuerda, en medio de la Plaza Mayor, al Gran Wyoming y a sus acólitos de La Sexta que por ahora parece ser el único canal televisivo que aguanta el tipo y cobija en su seno al comunismo más rojo y más peligroso de la historia después de la caída del muro de Berlín. No en vano de ella ha salido Pablo Iglesias, uno de los tipos más peligrosos de este nuevo siglo que empieza con tan mal pie.

Ante este panorama, si les soy sincero, casi que me quedo con Jorge Javier, con la Princesa del Pueblo y con el resto de gritones oficiales de Sálvame Deluxe, son verdaderos profesionales en lo suyo, son honrados y dan justo lo que prometen. Que viva la telebasura.

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