Alaminos, Editoriales, Humor Gráfico, Luis Sánchez, Número 10
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Ilustración: Jorge Alaminos, Luis Sánchez

Gurb

Editorial

18 de julio de 2014. Las redes sociales han llegado para quedarse. Facebook, Twitter, Tuenti y otras tantas configuran ya nuestras vidas hasta tal punto que hoy resulta imposible pensar en un mundo sin estos espacios virtuales conectados por millones de personas. Las redes sociales son sitios de internet que permiten a las personas conectarse con sus amigos e incluso realizar nuevas amistades, de manera virtual, y compartir contenidos, interactuar, crear comunidades sobre intereses similares: trabajo, lecturas, juegos, amistad, relaciones amorosas, relaciones comerciales, etc.

El origen de las redes sociales se remonta al menos a 1995, cuando el estadounidense Randy Conrads creó el sitio web classmates.com. Con esta red social pretendía que la gente pudiera recuperar o mantener el contacto con antiguos compañeros del colegio, instituto, universidad. Mark Elliot Zuckerberg (White Plains, Estados Unidos, 14 de mayo de 1984), el famoso programador y empresario estadounidense conocido por ser el creador de Facebook, creó un imperio económico de la nada que hoy es una de las mayores multinacionales mundiales.

En 2002 comenzaron a aparecer los primeros sitios Web que promocionaban redes de círculos de amigos en línea o relaciones en las comunidades virtuales. La popularidad de estos espacios virtuales creció rápidamente y se fueron perfeccionando hasta conformar el espacio de las redes sociales en internet.

Hoy las redes sociales continúan creciendo y ganando adeptos en forma acelerada.

El sistema es abierto y dinámico y se va construyendo con lo que cada suscriptor socio a la red aporta. Cada nuevo miembro que ingresa ofrece lo propio al grupo y lo transforma. El auge de las redes sociales se ha producido en unos pocos años, en parte gracias al avance de las conexiones a Internet y al aumento en la cantidad de personas con acceso a una computadora.

Las redes sociales han abierto un profundo debate en las sociedades modernas. Desde la revolución industrial, probablemente no hemos asistido a un fenómeno que haya transformado el mundo tanto y en tan poco tiempo. Como toda revolución tecnológica, entraña pros y contras. Su mayor ventaja, y de ahí su nombre, es que son redes sociales, esto es, que permiten conectar con casi cualquier persona del mundo a tan solo un clic y “socializar” con otras, acudir a eventos, compartir videos y fotos, informarte sobre conferencias y acontecimientos sociales y culturales, chatear con amigos y conocidos gratuitamente, etcétera.

Además de la vida social, las redes sociales se pueden utilizar también en el área profesional. Un ejemplo es el sitio Linkedin, que cuenta con herramientas especiales para crear una carta de presentación que muchas empresas analizan incluso antes de visualizar el propio currículum. También Facebook tiene a través de sus páginas una forma de promoción para pequeños y grandes negocios, o incluso como vía de venta directa a clientes. Además, la mayoría de redes sociales son gratis. Basta con tener acceso a Internet y un poco de tiempo para crear y utilizar una cuenta.

Sin embargo, las redes sociales esconden tras de sí no pocas sombras inquietantes. Bien empleadas pueden convertirse en vehículos de un mayor pluralismo político, incluso en poderosas armas de revolución, como ocurrió en la primavera árabe o el 15M. Pero también pueden constituirse en canales de desinformación, de información pobre o adulterada al servicio del poder. Además pueden generar obsesiones o adicciones si se utilizan de forma descontrolada o abusiva, o si se usan para fines banales que aportan poco personalmente (espiar las fotos de extraños, por ejemplo). Las apodadas “social networks” incurren también en el peligro de convertirse en una moda pasajera, como pasó por ejemplo con Fotolog, caer en desuso y quedar desfasadas al cabo de pocos años. Entre las mayores amenazas están, sin duda, los ataques al derecho a la intimidad de las personas o el acoso en la red.

Cada vez son más frecuentes los casos de chantajes, injurias, calumnias e incluso violencia física o verbal contra usuarios de estas redes sociales que muchas veces se ven impotentes para defenderse. A través de ellas se pueden airear y robar datos personales, fotografías familiares, dirección, números de teléfono, y otra información sensible. Si no se aplican con seguridad, pueden infectar los ordenadores personales de miles de personas o servir de vía de entrada de spams o mensajes basura y eso requiere a veces de ayuda técnica profesional, lo que nos conlleva un gasto de dinero. Además, algunos expertos advierten de que el uso excesivo de Internet aísla al individuo y que puede ser un canal perfecto para transmitir información masiva errónea o falsas alarmas para la seguridad nacional. Por si fuera poco, se pueden ver mermadas las capacidades de sociabilización, condenando al individuo a un mundo virtual, irreal, de fantasía. Por influencia de estas redes sociales ya estamos asistiendo a una especie de infantilización de las sociedades modernas, del mundo en general, y son ya millones las personas que, por influencia de estas nuevas tecnologías, se terminan conduciendo con simples esquemas binarios de comportamiento basados en el famoso “me gusta”, “no me gusta” con el que los mensajes de Facebook premian o castigan los contenidos que se transmiten. Las redes sociales pueden ser provechosas, divertidas y enriquecedoras. Pero también pueden convertirse en un instrumento nocivo para la salud mental de las personas. Ojo al link.

Ilustración: Luis Sánchez

Ilustración: Luis Sánchez

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