Alaminos, Humor Gráfico, Número 10, Opinión, Paco Sánchez
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Maldito Facebook

Por Paco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

El otro día Gurb me dejó helado, sin palabras, desarmado. Me preguntó de sopetón: ¿Qué pasa con el facebook de una persona que se muere? ¿Hay alguien que se encarga de cerrarlo o se queda abierto para siempre?

Tardé unos minutos en reponerme. Luego me levanté y un poco aturdido encendí el ordenador. Abrí el face de mi amigo Patxi. Allí estaba, mirándome socarrón, altanero y tierno. A punto de sonreír con la alegre tristeza del olivo. Era una de las fotos que le hizo Juanchi poco después de que le detectaran la enfermedad. En su biografía no había ningún dato, sólo que vive en Murcia. Busqué con ansiedad lo último que había colgado en su muro y me encontré con el acto de presentación de la exposición fotográfica ‘Encuentro en Sonora’, del periodista Vidal Coy. Y le dí al me gusta.

También había compartido la portada de un diario regional que abría con el siguiente titular: “Los radares y la presión policial reducen un 80% la llegada de pateras a la Región”, y con una foto a cuatro columnas de Ferrán Adriá con esta leyenda: “Me gustan más la huevas que el caviar”. También se destacaba una noticia sobre la campaña municipal para defenderse del mosquito tigre y otra sobre el ingreso en prisión de una mujer por matar a su bebé echándolo al váter. Y este era el comentario de Patxi: “Una portada de antología (se me ponen los pelos de punta). Nuestros policías vigilan la invasión de los pobres, mientras hablamos de caviar y dejamos, para distracción menor, la lucha contra los mosquitos o sucesos espeluznantes”. Le dí al me gusta.

Estaba colgada también una portadilla de fin de semana de ‘El Pajarito’, el diario digital que fundó Patxi, con una foto de nuestro compañero Carlos Trenor, que había cazado in fraganti al nuevo mandamás de Murcia hablando en un bar del centro de la ciudad con un político que había sido apartado en la lucha interna por la presidencia regional. “Bares, qué lugares”. Así rezaba el titular y Patxi había escrito: “Si no fuera por los bares ¿qué sería de nosotros?”. Le dí otra vez al me gusta.

No quise, o más bien no pude, seguir hurgando más en la herida, en esa herida incurable de la ausencia definitiva. Pero mi mirada no podía apartarse de la pantalla del ordenador. Y me acordé de aquella frase de Woody Allen: “Cómo quieres que te olvide si cuando comienzo a olvidarte me olvido de olvidarte y comienzo a recordarte”. Y pensar que fuiste tú, Patxi, el que me picó con el maldito facebook.

Antes de apagar el ordenador no pude resistir la tentación de echar un vistazo rápido a alguna foto de 2014. Allí estaba otra vez mi amigo, con gafas de sol, junto a su hijo Manolo en una playa de Bolnuevo. La misma playa en que quisiste que echáramos tus cenizas. Hace menos de dos meses que cumplimos tu último deseo, pero antes, junto al mar, leímos una poesía de Pablo Neruda: “He vuelto y todavía el mar / me dirige extrañas espumas, / no se acostumbra con mis ojos, / la arena no me reconoce. (…) Y yo seré otra vez feliz / en la soledad de la arena, / desarrollado por el viento/ y estimado por la marina”. Espero que te gustase.

Muchas veces me viene a la memoria la despedida que te hicimos en el tanatorio. Tus amigos habíamos pensado redactar un emotivo escrito y leerlo, pero cuando nos pusimos delante del blanco desafiante del ordenador no sabíamos ni cómo empezar. Y pensamos ¿qué habría hecho Patxi? Tú nos diste la idea: hicimos una recopilación de los mensajes de condolencia que habían llegado a través de facebook, twitter y correo electrónico. La más valiente, Lucía, se encargó de leerlos delante de la gente.

Y luego recitó algunos fragmentos de poesías de Miguel Hernández que habíamos seleccionado, como este: “Sonreír con la alegre tristeza del olivo. / Esperar. No cansarse de esperar la alegría. / Sonriamos. Doremos la luz de cada día / en esta alegre y triste vanidad del ser vivo. / Una sonrisa eleva calientemente el vuelo. / Diurna, firme, arriba, no baja, no anochece. / Todo lo desafías, amor: todo lo escalas. / Con sonrisa te fuiste de la tierra y del cielo”.

Patxi, cuanto daría por que pudieras darle al me gusta.

 

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