Humor Gráfico, José L. Castro Lombilla, Lombilla, Número 10, Opinión
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Carta a Gurb

Por J. L. Castro Lombilla / Ilustración: Lombilla

Estimado Gurb:

Estoy muy preocupado por ti. La verdad. Te cuento:

Ayer, atraído por el anuncio de un posado veraniego del ministro Montoro en el póster desplegable de Interviú, compré la revista y pude leer un interesante artículo sobre Internet y la revolución de las redes sociales. Después pensé en ti, Gurb, y no te vayas a enfadar conmigo pero he llegado a la conclusión de que eres un marciano. Sí, amigo mío, ¡tú eres un marciano como la copa de un pino! Y no te lo digo porque vengas de un planeta lejano y seas verde como el trigo verde y el verde, verde limón… No, Gurb, no; si te digo que eres un marciano es porque no tienes correo electrónico, ni perfil de Facebook, ni una simple cuenta en Twitter… Yo, sinceramente, no sé cómo puedes vivir así. Cuando quieres hablar con algún amigo, en vez de mandarle un WhatsApp, como hace todo el mundo, tú te empeñas en quedar con él en algún sitio para charlar cara a cara… ¿Te das cuenta de tu grado de salvajismo, Gurb…? ¿Cuántos siglos nos estás haciendo retroceder con tu inaceptable postura? ¿Y cómo quieres integrarte en este planeta si no te haces un perfil de Facebook para colgar lindas fotos de tu gato graciosamente tumbado en la cama; o de de tu gato haciendo como que toca el piano que es que es para comérselo; o de tu gato enterrando discretamente sus caquitas que hay que ver qué pulquérrimo que es el minino…? ¡Si no tienes gato no sé a qué esperas, por cierto, para comprarte inmediatamente uno y comenzar a hacerle fotos, Gurb, hijo mío! ¿No te das cuenta de que sin gato que mostrar al mundo estás desfasado…? Y todo eso por no hablar de tu anacrónica manía de escribir. Que es que no puede ser que cada vez que nos surge hablar del gobierno, del mundo y sus monarquías…, en vez de solventarlo con 140 caracteres de urgencia en Twitter, como hace cualquier hijo de vecino, tú, tozudo como una mula neocatecumenal, lo que haces es pararte a reflexionar y entonces vas y te escribes la barbaridad de tres o cuatro mil o hasta cinco mil caracteres para analizar con ponderación el asunto. Ese derroche de palabras, querido Gurb, es toda una provocación. ¡Incluso te empeñas en escribir correctamente, sin abreviar tontamente las palabras y hasta poniendo las admiraciones y las interrogaciones completas, sin comerte los signos de apertura como hacen los tan modernos y dúctiles internautas “anglosajonizados”…! Si algo bueno nos han traído las nuevas tecnologías, es precisamente la posibilidad de librarnos del pesado yugo de la ortografía española para creernos que somos de Wichita por lo menos. Haz el favor pues de dar de una vez por todas un salto evolutivo y pásate a la “Modernidad” abriendo una cuenta en Twitter, Gurb querido. Yo, por lo pronto, ya te aviso de que la próxima carta te la voy a escribir en sólo 140 caracteres, porque la vida es muy corta para perder el tiempo escribiendo estas frases interminables que me obligas a escribir, tan idiotas y llenas de ruido y furia, y que finalmente, finalmente Gurb, no significan nada…

Tuyo afectísimo:

José Luis Castro Lombilla

Post scríptum:

El póster de Interviú se lo he dejado al director de esta nuestra revista que lleva tu nombre, pero cuando me lo devuelva si quieres Gurb te lo dejo, porque te aseguro que no tiene desperdicio. ¡¡No veas qué huecos poplíteos tiene el ministro…!!

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