Número 9, Reportaje, Sociedad
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Posados de vanidad

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Por Redacción de Gurb.  Viernes, 4 de julio de 2014

“¡Que te calles Karmele!”. ¿Quién no recuerda este improperio con el que Jesús Mariñas obsequiaba a su odiada compañera en aquellas noches de cutres exclusivas, cotilleos lúbricos, bragueteo televisado y querellas varias? Corría el 13 de marzo de 1997 cuando Canal 9 estrenaba Tómbola, un formato televisivo novedoso en España en el que cinco periodistas del corazón realizaban entrevistas (por decir algo) a personajes relevantes (también por decir algo) de la vida social y artística del país. Había nacido la televisión basura, aunque en enero de 1993 Nieves Herrero ya sentó las bases con su horripilante programa sobre las niñas de Alcàsser y desde 1993 Televisión Española ya emitía Corazón, corazón, con Cristina García Ramos, un espacio, eso sí, algo más almibarado. La fórmula de Tómbola germinó como un virus mutante que contaminó las cadenas de toda España. Así, en 2001 Telecinco reproducía la fórmula con Salsa Rosa. Llegarían después ¡Qué me dices!, Aquí hay tomate, Dolce Vita o Sálvame. Antena 3, para no ser menos en la guerra por las audiencias, lanzaría Abierto al anochecer y ¿Dónde estás corazón?, que llegó a presentar Ximo Rovira en las versiones de verano. No hay que perder de vista que entre 1997 y 2005 Javier Sardá ya había coqueteado con el corazón, la víscera, la braga y contenidos zafios en su tristemente célebre Crónicas Marcianas.

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Sálvame, el programa de Jorge Javier Vázquez, es sin duda el espacio rosa que todavía triunfa hoy en día. Dedicado a la prensa del corazón y producido por La Fábrica de la Tele, se emite en Telecinco desde el 27 de abril de 2009. El programa se define como un magacín, aunque en ocasiones es denominado como un programa de neorrealismo televisivo o directamente, por los más críticos, como telebasura. En ese auténtico corralito de gallos y gallinejas, colaboradores de todo pelaje y condición como Kiko Matamoros, Lydia Lozano, Kiko Hernández, Rosa Benito, Karmele Marchante o Mila Ximénez airean, destripan, diseccionan y ultrajan las vidas privadas de los famosos, aunque tras años en pantalla las exclusivas son cada vez menos exclusivas y el programa se ha convertido en un sainete en el que los mismos tertulianos pasan a ser el centro del chismorreo. En los primeros años del formato los colaboradores se limitaban a comentar la actualidad de la prensa rosa. Sin embargo, a medida que fue evolucionando el programa, la vida privada de los colaboradores, así como las relaciones entre ellos (discusiones, bromas, amistades) ha ido ganando cada vez más espacio: las relaciones de Belén Esteban y su ex, el torero Jesulín de Ubrique, la separación de Rosa Benito, las deudas de Karmele Marchante, etc…. Cualquier detalle que ocurra en la vida diaria de los colaboradores es comentado cada tarde.

Más de la mitad de las protestas que tiene planteadas Telecinco (el canal de televisión con más quejas) son debidas a este programa (26 de 40). Incluso ha llegado a ser solicitada su retirada de la programación por diversos organismos públicos y particulares, debido a su contenido basado en polémicas, morbo y discusiones por momentos violentas.

Capítulo aparte merecen los hormonados tronistas y ninfas capitidisminuidas de Mujeres y Hombres y Viceversa.

Rafa Mora, un subproducto del género rosa. Foto: Efe

Rafa Mora, un subproducto del género rosa. Foto: Efe

El programa está presentado desde sus inicios por Emma García. La adaptación española del programa italiano Uomini e donne obtuvo en su estreno un 18,4% de audiencia y estuvo en las preferencias del público durante las dos primeras temporadas. Tras unos años con una importante caída en su audiencia, desde el comienzo de 2014 se ha logrado recuperar y volver a captar adeptos. El colmo de la burrez humana sucedió cuando la pareja formada por el periodista Pipi Estrada y la ex actriz porno Miriam Sánchez fueron elegidos como “asesores del amor” de la muchachada poligonera, pese a que ellos mismos se llevaban un lío amoroso como pareja que no se aclaraban. La emisión del programa ha generado cierta polémica al considerar que el uso recurrente de lenguaje soez vulnera la Ley de Regulación Televisiva en horario infantil.

Mujeres y hombres y vicerversa, el programa que triunfa hoy entre las chonis y los macarras de discoteca. Foto: Efe

Mujeres y hombres y vicerversa, el programa que triunfa hoy entre las chonis y los macarras de discoteca. Foto: Efe

No son pocos los programas que se autodenominan serios, como los magacines mañaneros de Ana Rosa Quintana (AR), que no dudan en incluir mugrosillos y superficiales debates de la bragueta tras una sesuda tertulia política en la que supuestamente se trata de arreglar el país (así es la chica, la reina de la cosa rosa, avanzadilla de la intelectualidad televisiva, siempre innovando ella).

¿Pero por qué triunfan estos programas de contenido grosero y escaso talento? ¿Son el reflejo de una sociedad enferma estos espacios que arrasan en determinadas franjas horarias? Carlos Elías, profesor titular en Periodismo Especializado de la Universidad Carlos III de Madrid, cree que el “fenómeno es especialmente preocupante en programas con pretendidos contenidos periodísticos más serios y que, además, son conducidos por periodistas que tuvieron un papel relevante como especialistas en política durante la Transición”. Los ejemplos más relevantes de este fenómeno son Ana Rosa Quintana, María Teresa Campos o Mercedes Milá, que en algún momento de sus carreras han pasado por programas rosa o incluso por el reality show como Gran Hermano.

Existen dos tipos de programas del “corazón”. Los amables, como los de Televisión Española, y los que utilizan la sátira agresiva y descarnada para hablar de la vida privada de los famosos.

Los periodistas serios consideran simples cotillas y no profesionales a los que practican este subgénero como forma de ganarse la vida. El diccionario de la Real Academia define cotilla como “persona amiga de chismes y cuentos”. Chisme es “noticia verdadera o falsa o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras”.

Un momento estelar de Sálvame: Foto: Efe

Un momento estelar de Sálvame: Foto: Efe

Sin embargo, para Elías la palabra que mejor define a personajes como Matamoros, Kiko Hernández, Milá Ximénez y Rosa Benito es alcahuete. María Moliner la define como “persona que va enterándose de las intimidades ajenas y va contándolas de unos a otros”, asegura Elías. No obstante, teniendo en cuenta que esos alcahuetes modernos van de unas televisiones a otras y en varias franjas horarias, tal vez sería más correcto emplear otra palabra muy ilustrativa de nuestro idioma: correveidile. Según Moliner, “persona que va enterándose de cosas privadas de unos y contándoselas a otras”, añade el experto.

La de paparazzi es por tanto una profesión que está en alza, porque en la televisión actual el cotilleo genera audiencia, por lo tanto da dinero y no es reprochable que la gente que se dedica a esta actividad reciba un porcentaje de lo ganado. Lo reprochable es que se programen estos contenidos.

La famosa frase del fundador de la revista Hola, Antonio Sánchez Gómez, sobre su publicación, resume sus intereses, que son extraperiodísticos: “Nosotros cogemos la espuma de la vida. La espuma no tiene ni densidad ni peso pero entretiene”. Evidentemente ésta no es ninguna definición de periodismo. El periodismo no entretiene sino que informa, y no “de la espuma que no tiene ni peso ni densidad”, sino precisamente de los hechos trascendentales que sí tienen densidad. Una regla de oro del periodismo es que lo importante siempre debe prevalecer sobre lo interesante. Y si Hola, que se considera unánimemente como la revista paradigma de lo que es la prensa del corazón, tiene esos principios, el resto, lo único que hace es mezclar esto con algo más de sensacionalismo, convirtiendo el cotilleo en cotilleo sensacionalista, que sí es algo dañino.

Gran Hermano, con la ex periodista Mercedes Milá.  Un clásico. Foto: Efe

Gran Hermano, con la ex periodista Mercedes Milá. Un clásico. Foto: Efe

Existe un debate, propiciado por personas que se han dedicado a este asunto desde hace tiempo, que sugiere que el cotilleo, que ellos llaman “periodismo del corazón”, ha bajado de nivel. Antes se hablaba de casas reales y ahora de los personajes que genera la telebasura. “Puede que sea cierto, pero no creo que sea más digno lo uno que lo otro. Sólo que cotillear y convivir entre la aristocracia siempre ha tenido más glamour, pero no deja de ser cotilleo mediático”, explica Elías.

Respecto a la polémica sobre si este cotilleo profesional debe ser ejercido exclusivamente por los periodistas se dilucida teniendo en cuenta que el hecho de que, por mucho que este chismorreo esté revestido de información o de entrevistas y estén firmadas por licenciados en Periodismo, no lo convierte en periodismo. Al igual que no convierte en periodismo la actividad de un teleoperador, muy digna y cada día más necesaria, aunque muchos de “mis alumnos, licenciados en Periodismo, la tengan que ejercer porque lamentablemente no encuentran trabajo en lo que han estudiado”, ironiza el profesor.

“El grupo de profesionales que se dedica a este cotilleo puede escribir bien o mal y puede utilizar en su trabajo técnicas usadas en periodismo pero, repito, eso no es periodismo”, insiste. Por tanto, puede ejercerlo aquel que tenga dotes de cotilla, alcahuete o correveidile televisivo: desparpajo ante la cámara, facilidad para hacer amigos en ambientes de famosos y habilidad para preguntar, escribir y relatar ante la cámara. Otra condición indispensable es considerar que cotillear sobre la vida privada entra dentro de su ética personal.

Esas dotes las suelen tener muchos periodistas, y por eso se dedican a estas actividades, pero también artistas, cantantes, concursantes de reality shows, médicos, veterinarios, abogados, diplomáticos o profesores universitarios. La empresa productora del programa de cotilleo deberá decidir quién es mejor alcahuete profesional y contratará a ése. Pero no puede hablarse en ningún caso de intrusismo, porque el cotilleo está descartado de la actividad periodística y porque, por ahora, no existe titulación universitaria de “titulado en alcahuetería” con su colegio profesional correspondiente que vele por sus derechos de intrusismo.

“No es nada deshonroso ganarse la vida entreteniendo a la gente como cotilla profesional, si esa actividad no daña la intimidad ni el honor de nadie”, insiste Elías. ¿Es telebasura el cotilleo? Otro encolerizado debate es: ¿Pertenece el cotilleo televisado al género de la telebasura? Para saberlo sólo hay que echar mano de la definición de telebasura. En general, entre sus características está la de una forma de hacer televisión centrada en explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción de audiencias. Esto puede hacerse desde un mal ejercicio del periodismo (en el caso de la crónica morbosa sobre crímenes) y desde el cotilleo. Pero en ambos casos no deja de ser telebasura.

Otra característica del género rosa tiene que ver con los asuntos que aborda: alejados siempre de los temas culturales, científicos y artísticos que han definido el progreso del ser humano. Se regodea en los temas zafios, esotéricos y banales. Esto puede hacerse desde el periodismo sensacionalista y desde el cotilleo. Sálvame es un buen ejemplo de ello.

La telebasura también se define por los personajes que exhibe y coloca en primer plano: son ignorantes, sin sensibilidad ni habilidad demostrada y certificada sobre alguno de los asuntos que ha favorecido el progreso humano: la música, la literatura, la ciencia, el cine o la política, entre otros. Con esta definición también podría hacerse telebasura desde el periodismo y el cotilleo. Aunque en este apartado habría que debatir en qué ha favorecido el desarrollo del progreso humano la existencia de personajes de la realeza y la aristocracia que sólo han vivido de rentas del pasado y de ejercer de aristócratas.

Ampliamente criticado incluso en los parlamentos de las comunidades autónomas en las que se emitía, Tómbola fue finalmente cancelado el 25 de noviembre de 2004, tras siete años de polémicas y grandes audiencias. No obstante, a día de hoy, el formato sigue vivo en programas como Sálvame. De hecho, el programa reúne a lo más granado de aquella cantera sucia: Lydia Lozano, Karmele Marchante y Jesús Mariñas.

Ha nacido la televisión del siglo XXI y lo ha hecho en forma de reality show, aunque no todos los sectores de opinión están de acuerdo con su supuesta falta de calidad. La telerrealidad y la información rosa invaden las parrillas de las televisiones españolas, en una tendencia que se extiende a todo el planeta con gran éxito de público.

La progresiva importancia cobrada por la telerrealidad y el género rosa, lo que algunos han convenido en llamar “telebasura” (aunque aquí se opte por otras denominaciones), así como su notable aceptación por el público, hacen pensar que la televisión del siglo XXI ha dado ya un giro radical hacia nuevos formatos.

Isabel Pantoja, más de lo mismo. Foto: Efe

Isabel Pantoja, más de lo mismo. Foto: Efe

En España la información “rosa” televisiva, dedicada a fisgonear la intimidad de ricos y famosos, cobra cada vez mayor importancia. Según datos ofrecidos por la consultora GECA (Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual / www.geca.es), el número de espacios dedicados a los asuntos del corazón se ha duplicado en los últimos años y las cadenas dedican más de treinta horas semanales a este subgénero.

Por otra parte, y muy a pesar de sus detractores, todo indica que la telerrealidad, o docu-shows, ha llegado para quedarse. En efecto, programas como “Hotel glam”, “Gran hermano”, “Operación triunfo” o “La isla de los famosos”, por citar sólo algunos, han conseguido que miles de espectadores, en su mayoría jóvenes adultos, vuelvan a sentarse ante el televisor, convirtiéndose en un público muy atractivo para los anunciantes que ya han superado las reticencias iniciales a incluir su publicidad en este tipo de espacios.

“Gran hermano”, el padre de la telerrealidad

La telerrealidad nació casi por casualidad, en Holanda, cuando un ejecutivo neerlandés tuvo la idea de grabar, día y noche, a un grupo de personas encerradas en una casa. Se vendió en principio como un experimento sociológico, pero el concepto se convirtió en un show televisivo que atrajo al 55 por ciento de espectadores en septiembre de 1999. Desde entonces este formato se ha exportado a casi una treintena de países y su inventor, John Demol, ha producido trescientos programas en todo el mundo a través de su empresa, Endemol.

Las posibilidades de la telerrealidad son infinitas. Hay todavía margen para mezclar los ingredientes en innumerables recetas, por lo que cada año surgen nuevas propuestas, como las últimas ideas de las cadenas norteamericanas: un concurso para ver cuál es la familia que mejor decora su casa o academias para encontrar al mejor deportista entre un grupo de jóvenes. El nuevo género no sólo triunfa en España. En América Latina, según fuentes de la productora Zeppelin, responsable del programa “Gran hermano”, el fenómeno también arrasa.

Cartel anunciador de Supervivientes. Así se hundiera la isla. Foto: Efe

Cartel anunciador de Supervivientes. Así se hundiera la isla. Foto: Efe

Lejos de ser una moda pasajera, los reality shows se han asentado firmemente en las parrillas de todas las cadenas y han preconizado el nacimiento de un nuevo género que en tiempo récord ha logrado campar a sus anchas en las televisiones de todo el planeta, ya que logran grandes audiencias pero exigen una inversión mucho menor que las series y producciones de ficción.

El género rosa multiplica sus minutos

Los programas que a principios de los años 90 comenzaron en España siguen siendo un complemento de las revistas del corazón, se han convertido en un fenómeno televisivo por sí mismo que, junto a la telerrealidad, copa las parrillas de las cadenas.

Según los informes de GECA, el número de espacios “rosa” se ha duplicado en los últimos años, hasta alcanzar una media de más 30 horas y 46 minutos semanales invertidos en este género. Las televisiones privadas como Antena 3 y Telecinco son las que más tiempo dedican al “colorín”. Por su parte, la emisora pública TVE1 es la que menos atención presta a la crónica rosa.

La oposición a la “telebasura”

Debido a la invasión de la telerrealidad, el negocio de la televisión está cambiando. Su auge, sumado a la gran demanda que hay que satisfacer, supone que las peticiones de nuevos guiones para otro tipo de series, dramas y comedias disminuya de forma significativa.

En Estados Unidos, esta tendencia amenaza al empleo y sueldo de numerosos actores y guionistas. Ante este panorama, un grupo de empresas ha constituido la Coalition for Program Diversity, que presiona para que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) obligue a las cadenas a programar producciones de compañías independientes en horarios de máxima audiencia.

En España se repiten las protestas, y la Plataforma Ciudadana contra la Telebasura llegó a pedir la creación de un Consejo Audiovisual que actúe como órgano verificador de la calidad de los contenidos especialmente dirigidos a niños y jóvenes, experiencia que ya se ha desarrollado con éxito en otros países europeos. A través de su “Manifiesto contra la telebasura”, la plataforma protestaba contra «una nueva forma de televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción de la audiencia». Las críticas contra la “telebasura” no llegan sólo desde las asociaciones de consumidores, sindicatos o asociaciones de padres; el asunto ha trascendido a la esfera política y los principales líderes ya se han manifestado en contra de un fenómeno televisivo que está, sin embargo, lejos de desaparecer.

Los chicos de Supervivientes en su salsa rosa. Foto: Efe

Los chicos de Supervivientes en su salsa rosa. Foto: Efe

En cualquier caso, la telerrealidad «es una forma nueva de hacer televisión» y lo cierto es que «hay espacio para que convivan todos los formatos», según afirman fuentes de la productora Zeppelin: un equilibrio difícil pero que habrá de lograrse.

Según el estudio La información del corazón en televisión, de Maite Mercado Saéz, en las últimas temporadas se han consolidado en las parrillas de las cadenas de televisión españolas programas especializados en las denominadas noticias del corazón.

Para entender este fenómeno televisivo hay que hacer una referencia obligada a la prensa del corazón, ya que por su contenido y audiencia estos programas de televisión pueden considerarse como revistas televisivas. La prensa del corazón no ha sido muy estudiada a pesar de su éxito e importancia.

La prensa del corazón participa de rasgos que definen al sensacionalismo, énfasis en los personajes y en lo personal, preferencia de las noticias triviales por encima de las importantes o trascendentes y utilización de un lenguaje coloquial, cuando no grosero. En España no existe una prensa sensacionalista específica como en Gran Bretaña y Alemania y las revistas de corazón han ocupado este mercado de prensa popular. El sensacionalismo y el amarillismo han encontrado su lugar en las programaciones televisivas, constituyendo la denominada telebasura.

En todas las épocas ha existido un interés por la vida privada de los demás. Los orígenes de la prensa del corazón se asocian a la necesidad del ser humano de mostrar su éxito tras la aparición de la propiedad privada, fenómeno que transformó la sociedad. La fascinación que ejercen esos personajes en la sociedad se debe a factores como la curiosidad y necesidad de dominar el entorno, el entretenimiento y la evasión; nos enseñan formas de vida distintas y contrarrestan la negatividad: muestran una visión de la vida amable y relajada.

Ella. Foto: Efe

Ella. Foto: Efe

Dado el interés del público por la información del corazón, “uno de los principales factores de especialización de los contenidos” , no es nada extraño que los programadores de televisión decidieran explotar los cotilleos, rumores, romances, declaraciones o simples gestos de los famosos que la prensa diaria, semanarios de información general y tertulias radiofónicas recogían desde hacía tiempo.

Actualmente, la información especializada en corazón tiene importantes espacios en todos los magacines de mañana, sobremesa, tarde y noche. El programa de la mañana de Ana Rosa Quintana lleva información política, pero después concede importantes secciones y debates al colorín y a las noticias de sucesos. El negro y el rosa siempre han sido muy populares en la prensa y, por tanto, era lógico que los sucesos y las noticias del corazón se trasladaran a la televisión con programas dedicados a ellos, además de ser incluidos en informativos, magacines y debates. Interesa a esa gran audiencia potencial de la televisión; y conseguir grandes audiencias es el objetivo final de las cadenas.

Rosa Benito, ay que me da un pasmo. Foto: Efe

Rosa Benito, ay que me da un pasmo. Foto: Efe

A veces el rosa se mezcla con la información general. Así, las bodas de la familia real (que consiguieron agotar todas las tiradas de las revistas del corazón), la inesperada muerte de Lola Flores y el suicidio casi inmediato de su hijo Antonio Flores, o la muerte de Rocío Jurado y la prisión de Ortega Cano han conseguido amplios espacios en los informativos.

Personajes de la telebasura española:

Jorge Javier Vázquez (Badalona, Barcelona, 25 de julio de 1970) es presentador de televisión y actor. Licenciado en filología hispánica por la Universidad de Barcelona, sin embargo, la carrera profesional de Jorge Javier Vázquez está íntimamente ligada a la televisión. En 1997 comenzó una colaboración en el programa de Antena 3 Extra Rosa, conducido al alimón por Rosa Villacastín y Ana Rosa Quintana. El 21 de julio de 2011, Telecinco comunica que Jorge Javier Vázquez renueva su contrato por tres años más, debido a su éxito en programas como Sálvame diario, Sálvame Deluxe y Supervivientes 2011. Tras el éxito de Supervivientes, le concedieron su segundo reality, Acorralados, copresentado por Raquel Sánchez Silva y con el mismo equipo de Supervivientes; además de seguir conduciendo el espacio vespertino Sálvame diario.

Kiko Hernández, si se mordiera la lengua... Foto:  Efe

Kiko Hernández, si se mordiera la lengua… Foto: Efe

María Belén Esteban Menéndez (Madrid, 9 de noviembre de 1973) es una colaboradora de varios programas de televisión y un personaje mediático de España. Su salto a los medios se produjo tras la ruptura de su relación sentimental con el torero Jesulín de Ubrique, del que tiene una hija, Andrea. Esta relación le ha facilitado conseguir un contrato “blindado” en televisión. Las disputas públicas con el torero y su familia la han mantenido constantentemente en el candelero: exclusivas en revistas del corazón y programas de televisión, romances mediáticos y portadas de la revista Interviú fundamentaron desde entonces su presencia en los medios de comunicación. Se la conoce irónicamente como la Reina del Pueblo.

Kiko Matamoros nació el 27 de diciembre de 1956 junto a su hermano gemelo Coto, en el seno de una familia de clase media. Ingresó en la facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, pero no concluyó la carrera, no así su gemelo, Coto, que es abogado. Comenzó su relación con el mundo del espectáculo trabajando como modelo publicitario, fue representante de Carmina Ordóñez hasta su fallecimiento en 2004 y de Mar Flores que le permitió dar el salto a los medios televisivos.

Kiko Matamoros, un duro rosa. Foto: Efe

Kiko Matamoros, un duro rosa. Foto: Efe

Rosa Benito, la flamante ganadora de “Supervivientes 2011” es sin duda alguna la mujer más explotada en la telebasura, medio en el que lleva trabajando desde hace años gracias a su matrimonio con Amador Mohedano, hermano de Rocío Jurado. La que fuera peluquera de Rocío Jurado se ha convertido, gracias al reality, en un personaje en alza tras vender exclusivas sobre su familia, su hija, o las relaciones con la familia de José Ortega Cano, su cuñado.

Kiko Hernández. Nació en Madrid en el año 1976. En 2002 participó en la tercera edición del reality show Gran Hermano. Tras quedar en tercera posición empezó a colaborar en Crónicas marcianas, presentado por Javier Sardà, hasta la finalización del programa en 2005. En 2009 empezó a colaborar en los programas Sálvame diario y Sálvame Deluxe, donde se ha convertido en un personaje imprescindible.

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Jorgeja, dios de la cagada. Foto: Efe

Jorgeja, dios de la cagada. Foto: Efe

1 Kommentare

  1. anonimo dicen

    Lo de ahora no son programas de crónica rosa, son programas de crónica rosa de gran hermano. Cuando hablan de un programa crónica rosa al uso a mi se me viene a la cabeza corazón corazón o corazón de…. Lo de ahora es otra cosa, no hablan de famosos conocidos por su trabajo como cantante, actor o modelo sino de gente que ha hecho un reality y es famosa por estar en ese programa. A mi no me interesa Gran Hermano, no me interesa mujeres, hombres…. No me interesa La isla de los famosos ni me interesa quien se ha acostado con quien. A mi que me hablen de gente que ha hecho algo, aunque sea una presentadora de televisión (eso para mi si es algo). Se están ocupando muchas horas hablando de gente anónima que va a los programas a hacerse un sitio en el mundo de la farándula baratera, yo no lo critico, pero tampoco lo apoyo. estoy estudiando comunicación Audiovisual, cuando termine me gustaría dedicarme a esto y lo peor es que hace años que llegué tarde porque ahora se hace peor televisión que antes. Yo no me metería a conducir un programa tipo gran hermano o sálvame porque no es serio, a mi me cuesta cada año estudiar el curso y no me pondría allí delante para sentirme mejor que el resto porque yo estoy licenciada, hasta aquí podríamos llegar…..

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