Alaminos, Humor Gráfico, Número 7, Opinión, Paco Sánchez
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Un mundo aparte de “buen lollito”

Por Paco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Lo que yo te diga Gurb. Los chinos son como tú. Me explico. Son como marcianos. Son gente muy rara, como si fueran de otro planeta. Yo no los entiendo. En España hay más de 200.000 chinos, casi todos en restaurantes, comercios de todo a cien y tiendas de alimentación, y si te digo la verdad nunca he cruzado con uno más de cuatro palabras. Parecen que viven en su mundo, un mundo raro, un mundo aparte. Creo que en general son muy buena gente pero no acabo de comprenderlos. Es que van a su rollo…de primavera, verano, otoño e invierno.

Pues a mí terrícola todo eso que dices me parecen prejuicios y si me apuras, ignorancia. Deberías ponerte en su lugar. Es muy duro estar a miles de kilómetros de tu patria y en una cultura totalmente diferente.

Seguro que llevas razón. Pero cómo te explicas que estos chinos vivan casi al margen de lo que les rodean y de los problemas de este país. ¿Has visto alguna vez a un chino en una manifestación? Yo no. Y creo que la única vez que han salido a la calle a protestar fue en Madrid hace tres años para pedir al Ayuntamiento que les dejase vender alcohol en sus tiendas de alimentación y para denunciar que sufrían un trato discriminatorio frente a otros establecimientos. Tampoco conozco asociaciones de chinos en España que no sean las de comerciantes y alguna que otra cultural.

Yo creo que exageras humano. Por lo que yo sé de vosotros, todos los habitantes de la Tierra cuando sufren se rebelan en mayor o menor medida y, en cualquier caso, siempre se quejan cuando algo no les gusta.

Claro Gurb. Los chinos también se quejan en España, pero no entiendo por qué se quejan de unas cosas que para mí son secundarias y no protestan por otras que creo que son más importantes.

Al grano terrícola.

Por ejemplo, hace unos meses la mayoría de los chinos de España y el Ministerio de Asuntos Exteriores de china se mostraron indignados por la emisión de un ‘sketch’ en el especial de Nochevieja de Telecinco, en el que se lanzaron, según ellos, comentarios “insultantes” y racistas contra el pueblo chino. En ese ‘gag’, titulado ‘Mesa para Dos’, se abundaba en tópicos como el de que en los restaurantes chinos se sirve carne de perro y de gato. Entiendo que les molesten esas cosas, pero por favor un poco de sentido del humor. También pusieron el grito en el cielo hace unas semanas cuando en un capítulo de la serie ‘Aída’ apareció un cartel en el que se prohibía la entrada “a perros y chinos” al Bar Reinols, regentado por el peculiar personaje Mauricio Colmenero. Éste también le dice a un cliente de rasgos orientales que “no puede vender rosas, ni anillos ni el gato ese comunista que hace así”, en una clara referencia al gato de juguete que se vende en comercios chinos. Pues no sabes la que se montó Gurb. Telecinco tuvo que pedir perdón a todo aquel que se hubiese sentido ofendido. Pero estuvo bien la contestación de la cadena, pues argumentó que ‘Aída’ es una serie de ficción y humor, y que el personaje de Colmenero es “un hombre racista, machistas y fascista que encarna todo lo que no queremos en nuestra sociedad”. La embajada de España en Pekín intentó aplacar la indignación del pueblo chino aclarando que “las opiniones vertidas por el personaje de ficción que aparece en la serie no son representativas en absoluto del sentir de la sociedad española”. “Los chinos residentes en España son valorados, respetados y queridos por su aportación a la comunidad”, subrayaba el comunicado.

A mí me parece muy bien que los chinos protesten por estas cosas, aunque sean programa de humor. A vosotros los españolitos tampoco os gusta que los franceses saquen a Contador y a Nadal en los guiñoles dopados hasta las cejas. Pero por esta vez, y sin que sirva de precedente, te doy la razón terrícola. Los chinos también deberían sacar su indignación, e incluso salir a la calle a protestar aquí en España, cuando en su país se violan los derechos humanos, se machaca a las minorías étnicas, se explota laboralmente a millones de personas y se censura la libertad de expresión y de información.

Estoy contigo Gurb. Incluso hay chinos que en España tienen a cientos de sus propios compatriotas trabajando en condiciones de semi esclavitud. ¿Dónde están las protestas? Yo no las veo. Y qué me dices marciano de la tesis doctoral que ha puesto en jaque las relaciones entre China y España.

Cuéntame.

Es una investigación de José Elías, un abogado de Valencia que hace 16 años empezó a documentar el abuso de China contra el pueblo tibetano. “Hay pruebas documentadas de cómo se inyecta a los recién nacidos un líquido para que mueran”, describe Elías. Este infanticidio es solo una parte de la documentación con la que apoyó su investigación. Posteriormente, durante 7 años ha presentado más pruebas sobre la campaña de represión del pueblo tibetano. “Detienen y torturan a cualquier persona que exprese su adhesión al Dalai Lama o al Budismo. Poseer una bandera tibetana supone el encarcelamiento. Cualquier protesta es reprimida de forma violenta…”, dice. Y así podríamos seguir.

No sigas que me pongo de mala hostia. Pero de todo eso no tienen la culpa los chinos que viven en España.

No. Pero podrían mostrar en público un poco de sensibilidad social y humana. En fin Gurb, esta gente también sufre por el dolor ajeno, pero supongo que tienen miedo, pues vienen de un país de ordeno y mando y con los tentáculos represivos muy largos. Es lo que han vivido en China. Supongo que la segunda generación, la de los chino-españoles nacidos aquí, es diferente y espero que lo demuestre con hechos. Mientras tanto que no falte el “buen lollito”.

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