Francisco Cisterna, Gatoto, Humor Gráfico, Número 6, Opinión
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Rojo que te quiero rojo

Por Francisco Cisterna / Viñeta: Gatoto

Hay muchos matices de rojo. Para gustos los colores. Pero el rojo de moda es el rojo Iglesias. En cierta época, de la que no quiero acordarme, hubo rojos con cuernos y rabo –con perdón–, que regalaban caramelos envenenados a la puerta de los colegios de monjas. Hay nazarenos que visten de rojo y hubo curas rojos. Solo hay sangre roja –que no nos engañen–, la azul se debe a la protanomalía de la aristocracia o incapacidad de distinguir total o parcialmente el color rojo; de ahí, cuando ven la roja, se desmayan creídos de haber perdido su noble condición; y de que las guillotinas cercenaran algunas cabezas coronadas. Hubo rojos con barba y melena, y hay rojos con coleta y, dicen, con Rolex –yo no lo creo–. Hubo escritores rojos, poetas rojos, actores rojos, cantantes rojos, músicos rojos. Rojos por doquiera que voy y no te pude hallar. Rojos a mansalva, a tutiplén, a porrillo y emporraos. Rojos Rusia y rojos China en la paleta de Titanlux. Rojos de ira y rojos de cólera. Rojos dóciles y rojillos domesticados. Rojos torturados, rojos torturadores. Rojos, del telón rojo y rojos de catecismo. Está el Rojo, de Sthendal y el Negro, de Barack Obama (ojo con la coma). El rojo de Carlos y muchos marx rojos de los que Paco imaginó que nunca pudiera hacer en 40 años –los rojos tenemos una gran deuda con él–. Hay pintalabios rojos y días rojos. Hay guardias rojos, y partidos rojos, bueno, coloraos, en Paraguay y Uruguay, guay, yo no voy, voy, etc. Hay rojos heráldicos, gules en los escudos nobiliarios, y números rojos en la cuenta de los parados. Hay banderas rojas en las playas para prohibir el baño –cómo si los rojos no nos ducháramos, ¡vamos hombre!– , y señales de tráfico rojas para prohibir más cosas. Hay rojos con humor y rojos malhumorados. Seguro que alguno, compañeros, se me queda en el tintero. Pero bueno, a lo que voy: si ustedes me quieren seguir hagan clic con el botón derecho de su ratón y pongan a lo que vamos. Lo que a mí me preocupa de verdad es la falta de un himno gigante y extraño/que anuncie en la noche del alma una aurora. Y parece que ese himno o esa aurora es Pablo Iglesias y su Podemos, y como Joaquín está ya algo mayor, me he permitido el atrevimiento de adaptar una canción de Manzanita: Verde que te quiero verde, basada en el Romance sonámbulo, de Federico; otro poeta colorao. Y estas letras son de ese himno/cadencias que el aire dilata en las sombras. Que Dios me perdone.

Rojo que te quiero rojo
rojo sangre rojo y gualda
El indignado en el monte
y el okupa en la kabaña
Pablo, que yo te quiero rojo

Con la hoz en la cintura
y el martillo en la canana
Pablo pelo, negros ojos
tu cuerpo, ropa barata
Pablo, que yo te quiero rojo, sí, sí
yo te quiero, Pablo, ay, ay,
yo te quiero rojo.

Mariano quiero cambiar
mi chabola por tu casa
mi vespino por tu rolls
mi ruina por tu plata
rojo que yo te quiero, Pablo sí, sí,
que yo te quiero rojo

Mariano vengo sangrando
de los palos de la pasma,
que si yo fuera ministro
otro gallo nos cantara
Pablo, que yo te quiero rojo

Compadre ¿dónde está? Dime
mi enseña republicana
¿Cuántas noches la esperé?
¿Cuántas noches la esperaba?
(Y las que te rondaré, morena)
Rojo, que yo te quiero Pablo, sí, sí,
yo te quiero rojo, ay, ay,
yo te quiero Pablo
Adenda: Nunca me lo perdonaré. Yo pecador…

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