Chema Gil, Humor Gráfico, Luis Sánchez, Número 5, Opinión
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Yo con Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia; me he transformado en “monarquicano”

Por Chema Gil / Ilustración: Luis Sánchez

Decían de Felipe González que, tras ser presidente de Gobierno, no sabía cómo definirse, pues hizo buena amistad con el Rey Don Juan Carlos, así que terminó convirtiéndose esencialmente en una mezcla de republicano y monárquico, es decir, se transformó en ‘monarquicano’. Empiezo a escribir este artículo cuando acaba de terminar el discurso del Monarca anunciando su abdicación y ha llegado la hora de hacer una declaración de principios: Yo creo que el Príncipe Felipe, pronto Rey, va a ser un buen jefe de estado, lo creo sinceramente.

Creo que va a asumir con responsabilidad la tarea de aportar, desde el papel que tiene encomendado por la Constitución, estabilidad al conjunto del Reino, y representar con la mayor dignidad a España. Don Juan Carlos, pese a los errores, será recordado en la historia como quien facilitó que hubiera una transición adecuada, construida con la complicidad especial de alguien como Adolfo Suárez, pero también con la de personajes tan diversos como Santiago Carrillo, Felipe González, Manuel Fraga, Torcuato Fernández Miranda, etc. Don Juan Carlos ha sido el actor más destacado o conocido de una función coral, que dura ya cuarenta años, y en la que el pueblo ha jugado el doble papel de protagonista y espectador. Una función en la que, aun con sobresaltos, se ha construido el más largo periodo de paz y democracia que haya vivido nuestro país. La primera vez que coincidí con Don Felipe fue cuando él estudiaba en la Academia General del Aire, siendo su tutor el Teniente Coronel Alcina, de decimonónico mostacho, de inteligencia superior, de gran calidad humana y de diplomacia magistral, con el que hablé en un par de ocasiones, lo que me sirvió para entender más y mejor al joven príncipe y lo que se estaba haciendo para su formación.

Don Felipe y yo somos de la misma generación. Cuando lo vi por primera vez yo trabajaba para ganar 60.000 pesetas al mes, mientras él andaba trabajando en formarse para ser Rey. Bendito este oficio de periodista que puede hacer que un príncipe joven y un joven reportero puedan verse sin conocerse, para que el príncipe y su pueblo, se conozcan aun sin verse. El Príncipe ya abandonó hace tiempo a aquellos compañeros de adolescencia que nunca pasaron de ser unos ‘hijos de papá’, para adoptar la seriedad, el bagaje, la profundidad del que está llamado a ser un hombre de Estado. Así pues, con lo dicho, creo que sólo puedo hacer una declaración de principios; como le ocurrió a Felipe González, yo también me he transformado en ‘monarquicano’; me gustó como lo hizo Don Juan Carlos, pues en la balanza entre errorres y aciertos, éstos tienen un peso inmensamente mayor de aquellos; y opino, muy sinceramente, que Don Felipe, su hijo, lo va a hacer bien. El Rey ha abdicado, ¡VIVA EL REY!

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