Alaminos, Humor Gráfico, Número 8, Opinión, Paco Sánchez
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Marte 2026

Por Paco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

El nuevo presidente de la FIFA, Nicholas Degarry, abre ceremoniosamente el sobre y lee: “El Mundial de Fútbol de 2026 se celebrará en… Marte”. La delegación marciana estalla de júbilo y todos entrechocan sus antenas. Mientras tanto, los micrófonos han quedado abiertos y captan la conversación privada entre Degarry y un miembro de la FIFA: “Se la hemos metido doblada a estos marcianos pardillos. Se creen que se van a forrar con el Mundial y que va a aumentar muchísimo el turismo intergaláctico en su planeta. No saben que nosotros nos quedamos con el 95 por ciento de los patrocinios, derechos de televisión y venta de productos. En Brasil 2014 sacamos más de 4.000 millones de euros y en Marte seguro que triplicamos esa cifra. Negocio redondo y todos contentos. Me encanta hacer negocios así”.

Gurb ha perdido la batalla. Durante meses ha intentado convencer a sus compatriotas de que retirasen la candidatura al Mundial de 2026. Les ha expuesto que históricamente los grandes eventos deportivos tienen un impacto económico moderado en los países que son sedes y en la mayoría de las ocasiones dejan grandes deudas. Les dijo que, por ejemplo, en Brasil los 11.000 millones de dólares que se gastaron en la organización del Mundial, en su mayoría de los bolsillos de los contribuyentes, causaron un gran descontento en una población que pensaba que ese dinero se habría podido invertir mejor en servicios públicos y sociales, educación y salud, y se podrían haber cubierto las necesidades de 37 millones de pobres. Pero de nada ha servido. Marte 2026 ya ha empezado su andadura.

En su casa de Ginebra, Degarry recibe una llamada telefónica: “Nicholas, tienes que empezar a mover ya el tema de la exención de impuestos. Ya sabes que si no consigues mejores condiciones que en Brasil mi empresa no te patrocina”. “No te preocupes Jack. Hombre, en Brasil no estuvo mal. No te podrás quejar. Adinike consiguió escaquearse de casi 40 millones de dólares del total de 200 millones que logramos de las exoneraciones fiscales. De todas formas, esta vez se va a implicar más el FMI en el asunto. Tú ocúpate del diseño de los nuevos productos deportivos para los marcianos. Ya sabes, hay que adaptar todo a su fisionomía y a sus gustos. Aplícate, no vaya a ser que se te olvide poner dos agujeros en las gorras para las antenas. Te vas a forrar cabrón. De lo otro me ocupo yo”.

Como buen marciano, Gurb no se rinde. Promueve la plataforma ‘Paremos el Mundial’. Y para ello recaba datos de movimientos como Solidaridad Internacional, que en su informe sobre Brasil 2014 denunciaba que el Mundial llevaba consigo a las tierras brasileñas multitud de desahucios, explotación y violación de derechos humanos. Según esta ONG más de 150.000 ciudadanos fueron desalojados de sus hogares a causa del acontecimiento deportivo y una gran cantidad de personas que se dedicaban a la venta ambulante perdieron su medio de vida. Para Solidaridad Internacional, estos desplazamientos forzados suponen violaciones masivas de derechos humanos, por lo que pidió a la FIFA que no hubiera limpieza de favelas por razones de imagen, y que no se desplazara a los vendedores callejeros simplemente para conceder derechos exclusivos de ventas a los patrocinadores del Mundial.

La plataforma antimundial de Gurb va viento en popa. Ha conseguido ya más de cinco millones de firmas de apoyo en Marte y ha organizado las primeras manifestaciones de protesta. Su lema es “Nos gusta el fútbol, no queremos Mundial”. Pero Gurb sigue acumulando datos para el informe que va a presentar a la FIFA en unas semanas y no para de tomar notas: “A ver, la Copa del Mundo de Suráfrica 2010 fue esperanzadora para sus ciudadanos, ya que inicialmente se habló de crecimiento económico y miles de nuevos empleos. No obstante, el balance final se redujo a una pérdida de 2.300 millones para los sudafricanos, en lugar del beneficio esperado de casi 600 millones de euros. La FIFA y sus socios, por el contrario, sacaron más de 2.500 millones de euros”.

Gurb empieza a preocupar al presidente de la FIFA. Montado en su Rolls Royce le hace una llamada al móvil: “Hola, soy Nicholas Degarry. Seguro que me has visto muchas veces en la tele. Vayamos al grano: por qué no dejas de dar por culo con tu campaña contra el Mundial. Ya no sé qué hacer con un marciano cojonero como tú. Mira, como sé que te gusta el fútbol te prometo que si nos dejas en paz Marte llegará como mínimo a las semifinales. Y tú y tus amigos podréis ver todos los partidos gratis y en zona VIP. Es más, estoy dispuesto a darte una considerable cantidad de dinero que la FIFA te ingresaría en un banco en Suiza. Todo es cuestión de cerrar los detalles. Y tampoco faltarían unas putillas marcianas para firmar con una buena juerga el acuerdo. Qué me dices Gurb, ¿aceptas?”.

Silencio expectante durante varios segundos. “Señor Degarry, yo no hago tratos con mafiosos. ¡Ah! Por cierto, en Marte no hay putillas. Bueno, le dejo, que me voy a echar una pachanga con unos amigos terrícolas”.

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