Alaminos, Cipriano Torres, Humor Gráfico, Número 5, Opinión
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Letizia I, ¿hubo tomate?

Por Cipriano Torres / Ilustración: Jorge Alaminos

A veces la noticia del año te pilla en otro planeta. Y cuando esto pasa, para ti no es la noticia del año. Para ti no es ni la noticia del día. Incluso los mensajes que te llegan al móvil te parecen marcianos. Sí, te ríes con el ingenio velocísimo de la gente, y te llama la atención la rapidez con que alguien, en un alarde de imaginación, dedica su tiempo a sacarle partido desde el humor al acontecimiento, sin duda histórico, que convierte el protagonista en una pelota que va y viene, ya subido a un autobús del Imserso con la señora al lado saludando jubilosa al fotógrafo, ya formando parte del logotipo de la Warner Bros, donde Bugs Bunny se cambia por el protagonista de la noticia del año y su That was all folks por Eso fue todo, amigos, o desde su coche, saludando por la ventanilla con una mano que recuerda a la de los curas cuando bendicen, aunque la letanía en los mensajes que han circulado por el país es la de Mi paz os dejo, mi paz os doy, que os den por culo, que yo me voy.

Pero tú no estás en eso. Tú vas empujando la silla de ruedas con una persona de 87 años que forma parte de una excursión de mayores, unos con esa edad, otros quizá menos, todos dependientes, felices porque van a pasar un día en la playa, salen de la residencia, comerán en un chiringuito, pasearán al lado del mar, y volverán de noche, como si una recobrada juventud les hubiera regalado algo que tenían olvidado. Y la noticia del día, la noticia del año, aquí no es noticia. Desde por la mañana, cuando un tipo con barba, con una solemnidad revenida, oliendo a rancio sistema, anuncia la noticia del día, quizá del año, tal vez de la década, tú estás con los preparativos, probando las gafas de sol porque sabes que la luz le molesta, con la toalla por si hay que mojarse los pies, tú estás con el traslado de tanta gente que no se vale por sí misma, procurando que las sillas de ruedas tengan el freno echado para que no se muevan cuando suban en el elevador del autobús adaptado.

Tu teléfono no para de avisarte con sonidos inventados de que ha llegado un nuevo mensaje, que sin mirar tú sabes que es otra burrada de alguien que habla no sólo del protagonista sino de sus amantes, o de su afición por la caza y de la alegría que estará suponiendo en Botsuana para los elefantes saber que su gran enemigo se retira, lo que ellos celebran formando una fila jubilosa y festiva, o mensajes que también se refieren a su nuera, a la que vemos con una sonrisa tropical diciendo que esta noche follo como una reina. A veces miras esos mensajes, y te ríes, pero sabes que tu cabeza está viendo ese día que seguro pasará a la historia con una distancia e indiferencia proporcional a la importancia que te llevó a estar con esa persona de 87 años en una comida frente al mar en un día soleado pero no agobiante, y de brisa filtrada de aromas salitres que potencian el sabor del pescado que va llegando en su justo punto de fritura. Y entonces, viendo tan feliz a la persona que tienes al lado, tan alegres a las que te rodean, lo tienes claro, la noticia del día para ti, al menos en ese momento, no es la noticia del año ni de la década con que los medios de comunicación estarán copando las horas.

Tu bandera en ese momento, tu monarquía y tu república, tu jefatura de estado y tu reino, tu gobierno y tu oposición, tu discurso desde el sistema y tu posición antisistema es el mismo, limpiar la boca de quien tienes al lado porque esa persona está impedida, pero no quiere claudicar a valerse por sí misma en lo poco que le queda, y con la izquierda coge la cuchara aunque algo se derrame, tu noticia del día es cortar en trozos pequeños los boquerones, la rosada, hacerle ver que no puede cargar el tenedor con tanto arroz, o cogerle la mano donde amarra con fuerza el rotulador y llevársela al número acertado del cartón del bingo que jugamos a media tarde para hacer tiempo hasta la cena. Esa es tu noticia del día, y la vives como lo que es, entregado a ella, feliz, incluso con un punto de rara y satisfecha indiferencia por sentirse ajeno al lío de un tipo que abdica como Jefe de Estado pero deja atada la sucesión en su churumbel, como Paca la Culona hizo con él.

Por cierto, ¿follaría la nuera del abdicado la noche del lunes 2 de junio de 2014 como una reina?

En Villanueva Mesía, Granada

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