Alaminos, Humor Gráfico, Número 6, Opinión, Paco Sánchez
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En busca del Pepe español

Por Paco Sánchez / Ilustración: Jorge Alaminos

Al Pepe le gustan los perros y los trata con mucha ternura, sobre todo a los tullidos. Quizá porque tanto sufrimiento le ha hecho más sensible al dolor de los otros y porque estos animales le consolaron cuando estaba en el abismo. El Pepe soportó vejaciones sin límite. Le abrasaron los genitales y la lengua, le obligaron a caminar encapuchado por una cornisa situada en un sexto piso, perdió los dientes por las palizas, bebió su propia orina, chupó huesos despreciados por los perros en busca de un poco de calcio, tuvo como únicos compañeros durante años a ratas y cucarachas, no podía caminar erguido, como un hombre, y en los momentos de mayor deterioro físico y mental le llevaban a sus hijos para que vieran a la bestia. Y cuando por fin lo dejaron en paz habló sin un solo vestigio de resentimiento. El Pepe suele decir que la naturaleza nos ha puesto los ojos delante para que miremos al frente.

Está claro terrícola que no estás hablando de Pepe, el defensa portugués del Real Madrid, ni del tío Pepe, el del vino y el cartel de la Puerta del Sol de Madrid.

No Gurb. El Pepe del que yo hablo tiene 80 años y ha levantado un país del que todo el mundo quería irse y ahora es un lugar al que todos quieren volver o pisar por primera vez. Ha conseguido que hasta la revista británica ‘The Economist’ haya nombrado a su patria País del Año “por su receta para la felicidad humana”. Y eso, Gurb, lo ha logrado un viejo rojo, un exguerrillero que ha demostrado a sus ciudadanos que no es “un rojo peligroso”, un hombre que vive como piensa (no piensa como vive) y que es también el látigo de la “izquierda acomodada” y de los intelectuales y “pequeñoburgueses” que hablan de solidaridad pero “curran” con el capitalismo. Es José Mújica, presidente de Uruguay. El Pepe.

Vaya. ¿Y en España no hay ningún Pepe así?

Seguro que lo hay. Estoy convencido de que existe. Pero todavía no lo hemos encontrado. Muchos españoles suscriben frases del Pepe como estas: “La política no es un pasatiempo, no es una profesión para vivir de ella, es una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor; a los que les gusta la plata bien lejos de la política” y “Ocupamos el templo con el dios del Mercado, él nos organiza la economía, la política, los hábitos, la vida y hasta nos financia en cuotas de tarjeta la apariencia de felicidad”. Pero lo importante no es lo que dice el Pepe, es lo que hace. Y tal como vive, en una chabola de ‘alto estanding’, como la describió el escritor Juan José Millás cuando la vio, nadie diría que es el presidente del país que él mismo está sacando de la pobreza con su política social y económica. Te cuento una de sus muchas anécdotas Gurb. Hace poco más de un año, mientras trataba de acomodar su equipaje en el avión que la llevaría de Lima a Caracas, una pasajera venezolana se sorprendió al ver que en el asiento delante del suyo, en clase turista, viajaba el Pepe. La pasajera cuenta que el personal de Taca-Avianca no había reconocido a Mújica y, cuando llegó el momento de descender en Caracas, uno de los tripulantes se acercó a la fila de asientos en la que viajaba y preguntó: “¿Es usted el presidente?”. Pero la pregunta estaba dirigida a otra persona, un hombre “alto, rubio, de ojos azules”, que resultó ser el guardaespaldas. Fue la venezolana quien le señaló al otro pasajero: “No, es el señor mayor que tiene frente a usted”.

Pues terrícola, yo te digo que ese Pepe es un poco marciano, como yo, y que en el tiempo que llevo en España todavía no me he encontrado a un tipo como él. Yo no entiendo mucho de izquierdas y de derechas, pero gente como el Pepe es la que hace falta. Y a partir de ahora me hago pepista. No pretendo ser más pepista que el Pepe, pero voy a poner todo mi empeño en encontrar al Pepe español.

Yo te voy a ayudar Gurb. Pero te advierto de que va a ser una árdua tarea y el éxito no está garantizado. Primero habrá que distinguir a los pepistas de los peperos. Tampoco nos vale eso de que todos tenemos la sangre roja y el corazón en la izquierda, pues entre los rojos también hay mucha morralla. Y tendremos en cuenta que hay muchos Pepes en potencia pero muchos menos en acción. Y no te olvides Gurb de que para que haya un Pepe al frente tiene que haber mucha gente que lo apoye y que piense como él. Va a ser difícil.

Ya lo sé terrícola. Y tú no te olvides de lo que dice el Pepe: “El poder no cambia a las personas, solo revela quiénes verdaderamente son”.

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